La afición del Getafe denuncia su trato en el Coliseum
Aficionados, especialmente del Fondo Norte, vivieron un episodio lamentable este domingo ante el Sevilla.
En el fútbol, el estadio propio debe ser un fortín, el lugar donde el aficionado se siente en casa, respetado y protegido. Sin embargo, para un sector de la afición del Getafe CF, el Coliseum empieza a convertirse en un escenario de desprotección y abandono organizativo. La derrota de hoy frente al Sevilla (0-1) ha quedado en un segundo y casi irrelevante plano tras un nuevo episodio en las gradas que ha tenido como principal víctima al abonado local.
El foco del conflicto se ha situado en el Fondo Norte. Debido a las actuales obras de remodelación del estadio azulón, el Coliseum carece de un sector acotado para la afición visitante. Esta situación, que ya de por sí exige un protocolo de seguridad más estricto, derivó hoy en un escenario que ha enfadado a muchos azulones. Decenas de aficionados del Sevilla —quienes adquirieron sus localidades bien a través del propio club madrileño o mediante la reventa— accedieron al estadio con notable antelación y decidieron agruparse a sus anchas en dicha grada.
Un sentimiento de desprotección
Este hecho supone un agravio terrible para la masa social azulona. El enfado de la grada es mayúsculo y tiene un porqué muy profundo: debido a estas mismas obras, muchos abonados del Getafe no han podido renovar o disponer de un asiento esta temporada, viéndose obligados a seguir a su equipo desde casa. Resulta incomprensible y frustrante para la afición, según comentan, ver cómo el club deja a los suyos en la calle por “falta de aforo” mientras permite que aficiones rivales colonicen las gradas de forma descontrolada.
El problema estalló cuando los aficionados del Getafe, poseedores legítimos de sus abonos o entradas para ese sector del Fondo Norte, comenzaron a llegar al estadio. Se encontraron su sitio ocupado por la hinchada rival y, lo que es más grave, se toparon con un muro de inoperancia y silencio absoluto. Según han denunciado varios de los afectados, buscaron amparo y pidieron explicaciones tanto a los miembros de la seguridad privada del estadio como a la Policía Nacional. ¿La respuesta? Ninguna. Nadie sabía qué decirles, nadie les daba una explicación coherente y nadie parecía tener autoridad o instrucciones para resolver la situación.
En un primer momento, se dejó caer a los hinchas azulones que se procedería a desalojar a los ocupantes para restituirles sus localidades. Fue una promesa vacía. Ante la pasividad de las autoridades y la incapacidad para gestionar el agrupamiento visitante, la única “solución” acabó siendo la reubicación de aquellos aficionados locales que alzaron la voz para quejarse.
Un domingo sin incidentes
Es de justicia subrayar, en favor de la verdad, que el comportamiento de la afición del Sevilla fue en todo momento correcto y no se registró ningún tipo de incidente violento ni enfrentamiento. Lamentablemente, en Getafe llueve sobre mojado. Entre los habituales del Fondo Norte existe una preocupación latente que viene gestándose desde el año pasado. En la retina de muchos aún escuecen las visitas del Celta de Vigo y del Real Betis, dos aficiones que movilizan a grandes masas y cuyos partidos en el Coliseum ya dejaron escenas de desprotección y conatos de incidentes debido a un dispositivo de seguridad que los locales calificaron entonces de “muy justito” y superado por las circunstancias.
Hoy no hubo que lamentar incidentes mayores gracias al civismo reinante, pero la situación es una bomba de relojería. El calendario no da tregua y subraya en rojo una fecha alarmante: en apenas dos semanas, el Real Betis volverá a visitar el Coliseum. Con el precedente de hoy, la apatía de la seguridad y el historial del curso pasado, el miedo de la parroquia azulona está más que presente.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí