Fran Beltrán despliega su lona: ‘ganas de volver a veros’
Tanto el mediocentro como Rubén Blanco tienen pasado en el Celta. El de Beltrán es realmente reciente, tanto que solo hace 40 días que abandonó la entidad viguesa. Dijo adiós de esta manera: “De parte de un celtista, hasta siempre”.
Ya se sabía que el adiós de Fran Beltrán al Celta no iba a ser para siempre, más bien un hasta pronto. Pero los caminos de ambos se van a cruzar más pronto de lo esperado, y quizás lo deseado, porque la herida puede seguir abierta. Su separación es aún reciente dado que solo se cumplen 40 días desde que se hizo oficial su fichaje por el Girona. Pero hay pocas cosas más inalterables que el tiempo, de modo que el día del reencuentro ha llegado. Y hay ganas de volverse a ver, claro (sigue el partido en directo en AS.com).
La cita será en Montilivi, menos traumática quizás que si fuese en Balaídos, pero es que la carrera de Fran Beltrán ahora sigue el camino del Girona. Atrás queda el Celta, aunque le es inevitable lanzar la vista atrás y no emocionarse. Porque el centrocampista, que ahora tiene 27 años, llegó a Vigo con 19 en un intento de dar un salto infinitivo en su carrera. Y vaya si lo hizo. Hasta entonces no había debutado en Primera y allí se hizo gigante. Se ganó la confianza de todos sus entrenadores, el cariño de la afición y su nombre luce inscrito, con letras de oro, en los libros de historia del club vigués. No solo lució el brazalete de capitán, es el tercer jugador celeste con más partidos en Primera, sumando 263 encuentros y más de 17.000 minutos. “Siempre defendió el escudo del Celta con orgullo y compromiso. Unos valores con los que se ganó el respeto y el cariño de toda la afición”. Esto no lo dice cualquiera, así le despidió el propio Celta.
Lo de Fran Beltrán con el Celta es amor puro, aunque como algunos, de tanto usarlo se gastó. Y eso fue lo que pasó. El centrocampista, en sus últimos meses con Claudio Giráldez, no se sintió del todo valorado y el Girona, y Míchel Sánchez (coincidieron en el Rayo Vallecano) le devolvieron la chispa. De ahí que ahora su presente, y futuro (firmó un contrato hasta 2030), pinten en rojiblanco.
Y de un ex a otro: Rubén Blanco. El Girona le rescató del Olympique de Marsella en enero para suplir al lesionado Ter Stegen. Y ahora está bajo la sombra de un Gazzaniga que arrastra problemas en un dedo de su mano izquierda. Aunque desde el banquillo, el duelo que vivirá Blanco también será especial. Su herida con el Celta ya está cicatrizada porque, aunque canterano, se desvinculó definitivamente en 2023. Eso sí, su último partido oficial fue, en Copa del Rey, en 2021 contra el Andorra. En total disputó 142 partidos con la camiseta celeste y ahora va en busca de jugar su primero con el Girona.
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Montilivi aguarda estos reencuentros y quiere volver a disfrutar. La última vez que abrió sus puertas fue una fiesta por el triunfo ante el Barça (donde precisamente Fran Beltrán firmó el gol del triunfo, 2-1). Se quiere mantener el nivel. Los números acompañan porque el Girona no ha perdido ninguno de sus últimos seis partidos ante el Celta en LaLiga, con dos victorias y cuatro empates. Y hay más porque en el conjunto gallego no estará Borja Iglesias. El delantero le tiene tomada la medida al conjunto rojiblanco porque le ha marcado seis goles en ocho partidos en LaLiga, su cifra más alta ante un mismo rival en la competición.
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