Getafe

El nuevo muro del Getafe

Zaid Romero ha caído de pie en un Coliseum que ve en él un pilar para construir la defensa.

ZIPI ARAGON
Redactor de Fútbol
Nació en Madrid en el año 2000. Desde pequeño, pegado al teletexto para estar siempre informado con lo que ocurría en LaLiga y concretamente, en su Getafe. Estudió periodismo en la URJC y pasó por El Chiringuito o Movistar Plus antes de llegar al Diario AS con sólo 23 años. Enamorado del fútbol, de los viajes y de los estadios.
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Hay jugadores que parecen predestinados a vestir una camiseta concreta. Futbolistas cuyo ADN encaja milimétricamente con la filosofía de un banquillo. Ese es el caso de Zaid Romero y el Getafe de José Bordalás. En apenas dos partidos, el central argentino no solo ha derribado la puerta de la titularidad, sino que ha convencido a una afición exigente que ya ve en él al próximo gran referente defensivo del club.

Llegó en el mercado invernal con el interrogante de la inactividad, pero Zaid ha tardado un suspiro en despejar cualquier duda. Tras un debut sólido en Montilivi ante el Girona (1-1), su puesta de largo en el Coliseum contra el Celta de Vigo ha terminado de consagrarle como la nueva pieza angular de la zaga azulona.

Los números de un líder: el ‘factor Zaid’ ante el Celta

El empate sin goles ante el conjunto vigués dejó un sabor agridulce en lo colectivo, pero fue el escenario perfecto para el lucimiento individual del ex de Estudiantes de La Plata. Zaid Romero firmó una hoja de servicios impecable que explica por qué Bordalás apenas le ha quitado el ojo desde que aterrizó en Madrid.

Con 3 intercepciones, 5 despejes providenciales y 2 recuperaciones de alto valor, el argentino fue un auténtico cerrojo. Además, hizo gala de una de sus mejores virtudes: el desplazamiento en largo. Completó dos pases profundos que permitieron al equipo saltar líneas de presión, una herramienta táctica fundamental en el libreto del técnico alicantino. Su capacidad para ganar duelos aéreos y su contundencia en el choque le

perfilan como el “alma” de un equipo que se construye desde la solidez defensiva.

Del ostracismo en Bélgica a la gloria en el Coliseum

Lo más sorprendente de la irrupción de Zaid es la rapidez con la que ha alcanzado su ritmo competitivo. El central venía de una etapa gris en el Club Brujas, donde apenas contó con oportunidades. En Bélgica, Romero solo pudo disputar 164 minutos en total, una cifra que ya ha quedado pulverizada en tan solo dos semanas en el sur de Madrid.

Con los 180 minutos disputados de forma consecutiva ante Girona y Celta, Zaid ya ha jugado más en el Getafe que en la primera mitad de la temproada en el conjunto belga. Este dato no solo habla de su capacidad de adaptación, sino del acierto de la dirección deportiva azulona al rescatar a un talento que parecía desaprovechado en el fútbol europeo. En Getafe, Zaid ha encontrado el ecosistema ideal para brillar: un equipo que muerde, que no negocia el esfuerzo y que protege su área con uñas y dientes.

“Con sabor amargo, pero a gusto”

Al finalizar el choque ante el Celta, el protagonista pasó por los micrófonos para analizar su debut en casa. A pesar de su gran actuación personal, Zaid Romero mostró esa ambición que tanto gusta en el Coliseum: “Nos vamos con sabor amargo, queríamos los tres puntos en casa con nuestra gente. Lo positivo es que sumamos un punto y queda la portería a cero. Queríamos la victoria a toda costa. Son todas finales”, declaró el central con gesto serio, demostrando que su compromiso con el objetivo del equipo es total.

Sobre sus sensaciones individuales, no pudo ocultar su satisfacción por la acogida: “Estoy contento por el debut en casa, me sentí muy a gusto”. Esa comodidad se traduce en el campo en una jerarquía impropia de un recién

llegado. Zaid manda, ordena y corrige, comportándose como un veterano en la Liga a pesar de sus pocos kilómetros en la competición española.

Un central con el sello de Bordalás

La figura del central zurdo con carácter es una especie muy cotizada en el fútbol moderno, y el Getafe parece haber dado con la tecla. Zaid Romero no solo aporta físico y salida de balón; aporta carácter. Es el tipo de jugador que se crece en la adversidad y que disfruta del contacto físico, cualidades que le han convertido, casi de inmediato, en un futbolista indiscutible para Bordalás.

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Si las lesiones le respetan y mantiene este nivel de concentración, no hay duda de que Zaid Romero será el pilar sobre el que se edifique el Getafe de la segunda vuelta. El Coliseum ya tiene un nuevo ídolo al que encomendarse, y el argentino parece estar disfrutando cada minuto de su nueva vida como azulón. De no contar para nadie en Brujas a ser el jefe de la defensa en el sur de Madrid: el fútbol, a veces, hace justicia en tiempo récord.

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