El ‘loco’ vuelve a estar suelto
Tras superar dos lesiones, está al 100%. Es un peso pesado: ha jugado el 68% de los minutos, cuando ha estado disponible. Competirá con Huijsen y Asencio por un puesto en el once
Dar por perdido a Rüdiger viene a ser como dar por muerto al Madrid. Una osadía. Una prueba elemental de no haber aprendido del pasado. Un error, digan lo que digan las cifras. Los hechos. Al borde de los 33 años −los cumplirá el 3 de marzo−, con artrosis prematura y tras dos lesiones, ha vuelto. Y a un nivel sobresaliente. Es difícil de explicar, pero así es el loco; una locura. Alguien imperecedero. Y un peso pesado que avisa a navegantes: Asencio y Huijsen no lo tendrán sencillo para mantenerse en el once. La enfermería es pasado. Rambo vuelve a sentir −perfectamente− las piernas.
Y el equipo se siente bien. Desde su regreso, el Madrid sólo ha encajado un gol... y fue de penalti. El que cometió Huijsen ante la Real Sociedad. Nada más. En la noche de su vuelta; adelanto de una confirmación. En aquel partido firmó un 91% de acierto en pases y tres duelos ganados. Prácticamente todo lo que le llegó; que fue poco. Un cierto símil con Lisboa: otro 91% de acierto en pases −el cuarto de todo el equipo en número, con 58; Valverde dio 60, por ponerlo en perspectiva− y cuatro duelos ganados. Tres por bajo, uno por alto. Partidazo y partidazo.
Reset
Primero, para reforzar su confianza. Y segundo, para espantar los fantasmas de las lesiones. Porque le han lastrado y mucho esta temporada. Lleva dos: rotura en el recto anterior de la pierna izquierda −se perdió 15 partidos; de septiembre a diciembre− y molestias en la rodilla izquierda −para ausentarse de siete encuentros; de enero a mediados de febrero−. Tándem de varapalos... hasta San Valentín, donde se hizo borrón y cuenta nueva. Reset. Se ha perdido 22 de los 37 partidos de esta temporada por lesiones. Pero aquel 14 de febrero... Rüdiger dibujó un golpe sobre la mesa que retumbó en Da Luz.
Pulso a la vista
Y ahora, asoma el pulso. Militao aún necesita tiempo: su lesión evoluciona muy favorablemente y puede recortar algo los plazos. Pero sin milagros. Anteayer comenzó a tocar balón en Valdebebas, lo cual eleva el optimismo. Pero en el club se tiene claro que no jugará hasta que el riesgo de recaída sea cero. Aunque su regreso, tal vez, sea más por finales de marzo, que por mediados de abril. Mientras tanto, habrá tres centrales para dos puestos: Huijsen, Asencio... y Rüdiger. En igualdad de condiciones.
Porque Rambo ha regresado. Está al 100%. Y es un peso pesado: ha jugado el 68% de los minutos, cuando ha estado disponible. En concreto, 914′ de los 1.350′. De hecho y es una curiosidad, no ha entrado al campo desde el banquillo ninguna vez este curso. O es titular, o descansa en la banda. No hay término medio. Quiere lo primero. Y se siente con fuerzas, confianza y fútbol para conseguirlo. Con él, desde su vuelta, el Madrid sólo ha encajado un gol. Y fue de penalti. Al borde de los 33 años, con artrosis prematura y tras dos lesiones, ha vuelto. Y a un nivel sobresaliente. El loco vuelve a estar suelto.
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