El Lamine volcánico
Escrutado por las cámaras, el enfado del ‘10’ del Barça después de la victoria contra el Atlético dejó en fuera de juego incluso a Hansi Flick. Sus calentones duran poco, pero son norma.
Escrutado por mil cámaras cada vez que aparece en un campo de fútbol, la última de Lamine Yamal no se vio venir. Le pilló a contrapié incluso a Hansi Flick, que se quedó a cuadros cuando vio pasar al ‘10’ molesto y hacerle algún comentario justo cuando su equipo acababa de darle un mordisco importante a la Liga este sábado con el 1-2 de Lewandowski en el Metropolitano. “Hemos estado en el vestuario y todo está bien”, quiso zanjar Flick después del partido. Sin embargo, resultó sorprendente la estampa, a la que se le intentaron buscar muchas explicaciones: desde un enfado con alguno de sus compañeros a un pique con jugadores del Atlético. Que algo le pasaba a Lamine era obvio. Cuando Lewandowski marcó el 1-2, no fue a celebrarlo con el resto. Cubarsí se acercó a él y, como a Flick luego al final, le dio algún tipo de explicación, como si no estuviese de acuerdo en algo que se había hecho o en cómo alguien lo había ejecutado. La realidad es que Lamine volvió a ser decisivo durante el partido. Forzó la expulsión de Nico en la primera parte. En la segunda, sin embargo, se estrelló con la defensa del Atlético. Tal vez esa frustración, o la falta de puntería de sus compañeros cuando los buscaba, le pasó de vueltas.
Aparentemente calmado cuando juega, con paciencia para aguantar las entradas de los rivales, con comentarios a los árbitros dentro de la corrección y con la cabeza normalmente fría a la hora de tomar las decisiones futbolísticas, acierte o no, Lamine sin embargo es internamente volcánico. Aunque luego suele bajar las revoluciones en el vestuario, ha demostrado varias veces esta temporada que no quiere que lo cambien. Últimamente, se le vio molesto en los partidos contra el Levante y contra el Rayo. El episodio se repite, aunque también es cierto que el calentón suele quedarse en el césped.
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Lamine ha alcanzado una dimensión en la que le resulta complicado no ser protagonista absolutamente por todo. El pasado martes le tocó estar en medio de lamentable episodio de los gritos islamófobos en Cornellà. Su reacción, al día siguiente fue ejemplar. La temporada ha tenido otros episodios complicados, desde cierta polémica en la fiesta de su mayoría de edad, a sus convocatorias y desconvocatorias con la Selección por problemas de pubis. Después del lío del Clásico, con el episodio final con Carvajal, Vinicius y Courtois, su actividad en las redes sociales sufrió un considerable descenso, como si se quisiera alejarse algo del foco. Sin embargo, ya es muy difícil siendo Lamine. El día antes de las elecciones a la presidencia del Barça, colgó una foto con Laporta que agitó la jornada de reflexión. Le tocan meses de compromisos comerciales como gran estrella mundial a las puertas del Mundial. Pero antes tiene el desafío de la Champions, pendiente desde la temporada pasada (“no pararé hasta traerla de vuelta a Barcelona). Ha marcado en los últimos tres partidos europeos. El miércoles las cámaras volverán a escrutarlo.
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