El “estilo Almada”, clave para el duelo de Balaídos
El particular sello del entrenador, de presión alta y juego físico, importante ante un Celta al que el choque le llega en medio de la eliminatoria europea.
La semana sin competición liguera, motivada por los compromisos internacionales, dejó una hoja de ruta poco habitual en el Real Oviedo. Guillermo Almada optó por una planificación exigente, con seis sesiones de entrenamiento, en contraste con la tendencia general de otros equipos de Primera División, que redujeron la carga de trabajo. El técnico uruguayo buscaba un objetivo claro: mantener intacta la intensidad competitiva que ha tratado de implantar desde su llegada.
La respuesta del equipo se vio reflejada en el triunfo ante el Sevilla, en un encuentro en el que el plan funcionó según lo previsto. La expulsión de Nianzou en la primera mitad condicionó el desarrollo del choque, pero no desvirtúa la imagen ofrecida por los azules. El conjunto carbayón volvió a mostrarse agresivo en la presión, incómodo para el rival desde la salida de balón y con vocación de dominar en campo contrario.
Intensidad como seña de identidad
Ese es el sello que Almada quiere consolidar. Un equipo que compite desde la energía, que incomoda y que trata de imponer su ritmo. Sin embargo, persisten algunas carencias que han acompañado al Oviedo durante toda la temporada. Con balón, el equipo sigue mostrando dificultades para generar con claridad y, sobre todo, mantiene un problema recurrente: la incapacidad para cerrar los partidos.
Ese aspecto vuelve a ser clave en el tramo final del campeonato. Con ocho jornadas por disputarse, cada detalle adquiere una dimensión mayor. En ese contexto, la intensidad vuelve a situarse como el principal argumento competitivo de los azules.
La preparación del próximo compromiso ha estado marcada también por las circunstancias del rival. El Celta de Giráldez llega tras disputar competición europea en Alemania, donde encajó un contundente 3-0. Un resultado que puede tener impacto en el ánimo del equipo gallego, además de condicionar su planificación, ya que la vuelta se disputará la próxima semana. Todo ello influye en la preparación del duelo en Balaído.
Sin margen para el error
En el Oviedo, el trabajo no se ha detenido. Tras el descanso concedido el lunes, Almada ha mantenido la exigencia desde el martes en El Requexón, con sesiones largas que en ocasiones superan las dos horas. El objetivo es claro: llegar al partido en las mejores condiciones físicas y competitivas.
El encuentro ante el Celta se presenta como una oportunidad clave para seguir creyendo en la permanencia. Tras la victoria ante el Sevilla, los azules se han situado a 7 puntos de la salvación. La distancia sigue siendo considerable, pero el margen de reacción aún existe.
En el vestuario, el mensaje es de concentración absoluta en el presente. Nacho Vidal, uno de los jugadores con más experiencia del grupo, lo dejó claro durante la semana: “No sirve de nada mirar las cuentas, te resta más de lo que te da”. La plantilla prefiere centrarse en el siguiente partido y en competir al máximo nivel.
La visita a Vigo se presenta, por tanto, como una prueba determinante. Mantener la intensidad, minimizar errores y aprovechar las oportunidades serán factores imprescindibles si el Oviedo quiere mantener vivas sus opciones de permanencia en Primera División.
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