¿Dónde está Mbappé?
El francés, aún condicionado físicamente, firma uno de sus peores partidos del curso y acrecienta una pequeña sequía justo cuando el Madrid se juega Liga y Champions.
Kylian Mbappé no marcó y el Real Madrid perdió. Es, a grandes rasgos, el resumen de la tarde del sábado en El Sadar ante Osasuna. Luego hay matices, por supuesto, pero ningún otro detalle preocupa más al madridista, pues en una temporada en la que su nivel estaba siendo pluscuamperfecto, el francés está mostrando las primeras grietas y, lo que es peor, cierta fragilidad física que puede costar cara pensando en el tramo decisivo del curso. Por lo pronto, en Pamplona el Madrid dio un paso atrás en la pelea por la Liga y este miércoles se juega el futuro en la Champions League.
Empezando por lo obvio: Mbappé no es Mbappé ahora mismo. Arrastra problemas en la rodilla izquierda desde diciembre de 2025 y no ha logrado tener descanso suficiente como para recuperarse. El paso irregular del equipo tampoco ha jugado a su favor en este sentido. Arbeloa ya ha reconocido en el pasado este problema: “Sabemos que viene con esa rodilla tocada, cualquier otro ante esta situación seguramente se podía haber echado atrás y Kylian me ha demostrado que es un auténtico líder. Que le aguante mucho la rodilla porque le vamos a necesitar, marca las diferencias en todos los partidos”.
No jugó ante la Real Sociedad en casa, en la pasada jornada, en un esfuerzo para darle descanso a ese problema físico, pero con todo Arbeloa debió responder tras el tropezón en El Sadar si no sería conveniente un parón mayor, hacer borrón y cuenta nueva: “Cuando creamos que que no está en condiciones de jugar no vamos a arriesgar. No es algo que que decida yo solo, lo hablo con los médicos y con él. Y cuando él se siente preparado para jugar, juega”.
Arbeloa se puso en manos de Mbappé, que sabe que está firmando una temporada de números históricos (lleva 38 tantos hasta el momento) y que no quiere aflojar el paso camino de grandes títulos con el Madrid y del Mundial con Francia. Pero para que todo eso se dé debe subir mucho el nivel, mucho respecto a lo visto en Da Luz y a lo que se pudo apreciar en Pamplona.
El choque de Lisboa, sin ser desastroso, ya fue inquietante: intervino sólo 51 veces, el titular que menos en el Madrid, remató cinco veces, pero sólo dos entre palos, e intentó seis regates, de los cuales ganó... ninguno. Un mal día en la oficina, sin más, que se encadenaba con aquella suplencia ante la Real Sociedad.
La dependencia de Mbappé
El Madrid salió airoso del duelo ante el Benfica pese a que el francés no participó en el marcador, pero ante Osasuna no hubo tanta fortuna, Mbappé no marcó y sus estadísticas fueron aún peores: 46 intervenciones, apenas dos remates, uno entre palos, y un solo regate intentado y no logrado. Anotó una diana bien resuelta, pero anulada por fuera de juego.
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El resultado son tres partidos consecutivos del Madrid sin aportación goleadora de Mbappé, una situación que ya se dio una vez este curso... y el equipo lo notó: fue ante Liverpool, Rayo y Elche, aún en tiempos de Xabi Alonso, y el equipo cosechó una derrota y dos empates, complicándose la vida en Champions y cediendo la ventaja previamente cosechada en Liga. La correlación entre la bonanza física y futbolística del de Bondy y el buen rendimiento del Madrid es evidente, de ahí que Arbeloa ahora no tenga otra misión que recuperar la mejor versión de Kylian. Pero la duda es evidente: ¿hacerlo mientras juega o sobrevivir sin él hasta que vuelva a ser él? Un debate hamletiano, otro más, para el atribulado técnico blanco.
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