REAL VALLADOLID

Dimitir no es una palabra rusa

Tras la salida del CEO, Matt Fenaert, esta semana parece una broma de mal gusto que alguien pueda pensar en la continuidad de Catoira.

LUIS TEJIDO
Coordinador en Castilla y León, donde lleva trabajando desde 2007, primero como ayudante, después como editor y posteriormente como coordinador, función que compatibiliza con ser el cronista del Real Valladolid desde hace más de 10 años. Su obsesión: que los equipos de Castilla y León tengan visibilidad. Le podrás leer en el tag del Valladolid.
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El Real Valladolid volvió a hacer el ridículo en San Mamés y la peor noticia es que empieza a no ser noticia. La plantilla pucelana se muestra cada encuentro como un conjunto muy inferior, sin calidad suficiente para competir en Primera División y con jugadores que, con todo el respeto, no son dignos, hoy por hoy, de jugar en la categoría de oro del fútbol español, ni vestir la blanquivioleta.

Uno hace un esfuerzo por contenerse, por no usar palabras gruesas, pero me disculparán si en mi frustración, en mi dolor, se me escapa alguna que no debiera aparecer. Porque la “dimisión” de Matt Fenaert durante esta semana es la mayor muestra de la incapacidad de quienes dirigen un club histórico. El francés, uno de los culpables de la actual situación por el cargo que ostentaba, estaba en el punto de mira del “clan” brasileño, sobre todo, por las cuestiones económicas. Su salida es un cortar con tu novia antes de que ella corte contigo. Sin embargo, no soluciona nada, si esta decisión no viene acompañada de otras que tiene que tomar el club. En una entidad que vive en la incertidumbre, que no se sabe ahora mismo si el dueño quiere vender o no dado el nivel de las ofertas, también existen los rumores sobre el director deportivo, Domingo Catoira, sobre si se cuenta con él para montar el equipo de la temporada que viene o no. Unas fuentes dicen que sí, otras, sin embargo, lo ponen en duda... Lo que está claro es que quien vaya a ser director deportivo debería empezar a trabajar ya en la plantilla del año que viene y aprovechar la ventaja de estar, prácticamente, descendidos en febrero.

En el haber del actual director deportivo está haber conseguido que el equipo ascendiera la temporada pasada y la operación inicial de Juma, aunque luego se “malvendió”. En el debe, sin embargo, la enumeración es mayor. Empezando porque ya fue responsable del descenso del Espanyol y, por supuesto, del que viene del Real Valladolid. Compro que la situación económica es lamentable, aunque me gustaría que me lo explicaran, pero vamos a describir el panorama actual del equipo. El Real Valladolid tiene hoy peor plantilla que el 1 de septiembre y que el 1 de enero, con un portero que está haciendo la mili en Zorrilla. Le tiran mucho y para poco. En San Mamés no estuvo mal pese a los siete goles... como lo leen... Su suplente, por el que el club pagó un millón, no ha jugado un partido de Liga ni la temporada pasada ni esta.

Y sigo... la plantilla no cuenta, realmente, con un lateral izquierdo, porque Aznou, un futbolista de 18 años, ha demostrado estar verde y no saber defender. Será muy bueno, pero hoy por hoy no está para este contexto. Candela es lo que es y Luis Pérez está... para otro tipo de partidos. Los cuatro primeros goles en San Mamés vienen por su lado. El tema de los centrales es un homenaje al desastre: los cedidos por el Valencia son una venganza, Aidoo viene de no jugar en 16 meses, el mejor tiempo de Javi Sánchez ya ha pasado y a David Torres, todo voluntad, le viene grande la Primera... como a casi todos.

En el centro del campo tenemos a otro meritorio, Mario Martín, que será muy bueno, pero al que hoy por hoy va justo en Primera División, Juric no es la sombra de lo que prometía, a Nikitscher y Grillitsch hay que verles más, pero no despuntan, mientras que Chuki todavía tiene que demostrar que es jugador de Primera. Amallah está a sus cosas y Anuar, el gran capitán, al menos suple con corazón lo que no le dan las piernas. Iván Sánchez no está, a Amath y Kenedy los han dimitido, Machis es una sombra y Moro es una isla de esperanza dentro del infierno. Para hablar de los delanteros basta con un resumen: cuatro goles, dos de penalti, entre los tres.

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Y, con todo, todos ellos no son los culpables absolutos, sino quien les ha fichado o los ha mantenido en la plantilla. Quien ha decidido vender a dos centrales jóvenes, de mucha proyección y calidad por jugadores descartados o que salen de lesión, quien pensó que era buena idea no tener un lateral zurdo puro, el que estimó que la calidad del centro del campo era suficiente para Primera o que Moro era todo lo que necesitaba en los extremos, incluso que no hacía falta un delantero goleador... y de todo ello, incluso con las apreturas económicas, es responsable Domingo Catoira. Ronaldo y su grupo lo han hecho muy mal, el gallego, peor. Si la goleada del Atlético le costó el puesto a Pezzolano y la del Sevilla a Cocca... ¿quién perderá la cabeza tras el ridículo de San Mamés? Y no, no debe ser Rubio, que se va a comer este marrón hasta el final de temporada.

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