Carvajal sólo quería respeto
Arbeloa ha sabido rectificar y reclutar a un jugador tan importante como el lateral para su causa. La normalidad regresa por completo a Valdebebas.
Dani Carvajal sólo quería recibir el respeto que toda leyenda merece en forma de una charla, de un momento de atención que el brazalete que luce lleva consigo. No pedía titularidad ni nada por el estilo, pero sí saber su papel. Los dirigentes del Real Madrid querían evitar situaciones vividas en un pasado reciente en ese vestuario y en ese grupo y que llevaron al límite a un equipo acostumbrado a ganar. Los que mandan querían que, si esas victorias no llegan, que al menos no sea por eso. Nada más. De ahí esa charla en el sillón gris recién tapizado que Arbeloa luce en su despacho y que está para eso, para ser utilizado y más con el capitán de por medio. Gesto aplaudido en las oficinas madridistas.
Xabi Alonso no pudo conectar con el equipo y el problema fue detectado, pero no se encontró la manera de solucionarlo. Ahora, lo que se ha buscado es no dejar que ese punto gris creciera y se convirtiera en pesadilla para el madridismo. Con el asunto Carvajal arreglado con su vuelta a la actividad ante la Real Sociedad, la normalidad regresa por completo a Valdebebas. La primera prueba de las cuatro finales ha sido superada y a la espera de lo que haga el Barcelona, el Real Madrid ha vuelto a lo más alto de la tabla, algo que sin esa armonía en el cuarto de los jugadores es imposible.
Arbeloa ha sabido rectificar y reclutar a un jugador tan importante como el lateral para su causa. El tiempo que aparezca sobre el verde será cuestión del entrenador y del momento de forma del capitán, con Trent como compañero de viaje en la pelea por el puesto, con Valverde en el centro del campo y David Jiménez a la espera.
Álvaro Arbeloa ya sabe lo que es un vestuario de un grande como entrenador. Su experiencia en ese sentido hablaba de su etapa como futbolista, pero ahora es él el que debe gestionar y solucionar las situaciones límite, las que no se atajaron en la anterior etapa y propiciaron su llegada al banquillo del Real Madrid. Cuenta con la confianza de los dirigentes, pero para que todo se desarrolle con normalidad se tiene que ganar la de los jugadores, algo que Xabi Alonso no logró en momento alguno, tal y como confiesan en privado los que pueblan el vestuario.
El técnico ha solucionado algunos desafíos que el vestuario y el fútbol en sí le han planteado en el poco más de un mes que lleva en el banquillo del Bernabéu. La cantera es una cosa y el primer equipo, otra. Está en la pelea por Liga y Champions y una vez más será el fútbol el que coloque al entrenador, al Real Madrid y a los equipos rivales en su sitio. A todos, incluidos los que mandan cartas a los árbitros, que son todos cuando se sienten perjudicados. Por cierto, la carta azulgrana se ha tomado con sorna por el Bernabéu.
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