Camavinga, luces y sombras
Dos caras del francés en La Cerámica. Reflejo de un rumbo en el Madrid que camina entre la expectativa y la discontinuidad.
En busca de la regularidad. Ese es el objetivo de Camavinga. Uno perenne. Que su línea de rendimiento no tenga valles después de los picos, o viceversa. En La Cerámica fue así. Contra el Villarreal no hubo un Cama, sino dos. Tras brillar ante el Mónaco como lateral izquierdo le tocó hacer de Tchouameni. Volver a la sala de máquinas para ser el ancla. Y fue sostén y, por momentos, lanzadera en la segunda parte. Pero en la primera titubeó. Fue una actuación que terminó con luces, pero empezó con sombras.
Mostró su potencial. También que físicamente está al 100%. Recuperó seis veces la posesión, tuvo éxito en cuatro de las seis entradas que intentó, ganó ocho duelos (de 12), interceptó un balón, despejó otro y no fue regateado en ninguna ocasión. Estuvo firme y con fortaleza mental para recuperar el tono después de un inicio complicado. Porque en el arranque se complicó. Y ahí viene el yang del ying.
Cifras
Gracias a ese buen tono físico pudo corregir un error propio que a punto estuvo de terminar en disgusto. Le faltó tensión y tuvo una pérdida peligrosa en el centro del campo, aunque se rehízo. Y fue con balón donde le faltó, en una posición donde la estabilidad es capital, precisión. Falló ocho de sus 58 pases, algunos poniendo en cierto compromiso al equipo. Especialmente en el primer tiempo no consiguió ser solución y en el segundo, si bien mejoró y dejó un buen envío que Mbappé no aprovechó, no terminó de brillar en posesión. Luces y sombras.
¿Dónde?
Ante el Mónaco fue lateral, en Vila-real fue pivote. Puede ser ambas cosas. Pero ahora, cuando vuelva Tchouameni y toda vez que Carreras es indiscutible en el carril del tres: ¿dónde? ¿Interior? Esa es la otra gran incógnita. Güler, con Arbeloa, ha multiplicado su importancia y ahora tiene más mando en plaza. Bellingham, ídem, en el otro costado de ese 4-3-3 inamovible. Y Camavinga busca la regularidad. Algo que va de la mano de la continuidad.
Continuidad
Las lesiones han sido tortura. Sus obstáculos en su particular carrera consigo mismo. En 2025 enlazó cuatro, una tras otra: rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda(seis partidos fuera), rotura completa del tendón del aductor izquierdo(12 partidos), esguince en el tobillo derecho(cuatro partidos) y esguince en el tobillo izquierdo(cuatro partidos). Mucho, que le hizo jugar poco.
En 2026 su dinámica es más halagüeña. Todo tras un curso pasado que fue un calvario. Tanto que se perdió 35 de los 68 partidos del equipo. Un 51,5%. Tras Año Nuevo ha sido titular en seis de los siete partidos disputados. Pero ha alternado días buenos y otros no tanto. Y uno de los mejores, el del Mónaco, fue como lateral. Un mes que es reflejo de su caminar en el Madrid desde su aterrizaje. Picos y valles. La confianza desde el club es total. De que Camavinga puede ser un centrocampista diferencial. Pero para eso necesita convertir su devenir discontinuo en regularidad.
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