Boselli, la representación perfecta del Getafe de Bordalás
El central uruguayo jugó su segundo partido como titular este domingo y demostró que cualquier futbolista de la plantilla está enchufado esperando su oportunidad.
El Getafe de José Bordalás tiene un sello inconfundible. Más allá de los sistemas tácticos o de los nombres propios, el técnico alicantino ha construido un equipo basado en el compromiso innegociable, la intensidad y una mentalidad de hierro. En el fútbol moderno, mantener a toda una plantilla motivada es uno de los mayores retos para cualquier entrenador, pero en el Coliseum, todos reman en la misma dirección. Y si hay un jugador que hoy representa a la perfección lo que es este Getafe, ese es Sebastián “Seba” Boselli.
La historia del uruguayo esta temporada es el paradigma del jugador de equipo. Llegó en el exigente mercado de invierno, una ventana de fichajes que suele requerir adaptación exprés. En un equipo ya rodado, a Boselli le tocó asumir un rol secundario. De hecho, su hoja de servicios marcaba una tónica clara: no había superado la barrera de los 20 minutos en ningún partido. En este escenario, muchos futbolistas se desconectan, bajan los brazos o pierden el ritmo competitivo. Boselli, sin embargo, eligió el camino del trabajo en la sombra, esperando su momento. Y vaya si llegó.
Dos partidos para el recuerdo
Las únicas dos excepciones a esa falta de minutos fueron dos titularidades en las que disputó los 90 minutos completos. ¿Los rivales? Palabras mayores: el Real Madrid y el Athletic Club. ¿El saldo? Dos victorias históricas para el conjunto azulón (0-1 y 2-0, respectivamente) y dos auténticos partidazos del charrúa, rindiendo a un nivel superlativo tanto en el centro de la zaga como en el lateral derecho. Boselli demostró que cuando a un jugador de este Getafe le toca entrar, sale al césped enchufadísimo. Es el reflejo exacto de la gestión de grupo de Bordalás.
El culmen de esta demostración de profesionalidad y talento se vivió en la reciente victoria por 2-0 frente al Athletic Club. En apenas su segunda titularidad, el uruguayo firmó una actuación memorable en un partido donde la defensa azulona rozó la perfección, dejando la estadística visitante en un escalofriante cero remates a puerta.
Colocado en la banda, Boselli se erigió como un muro infranqueable. En la primera mitad, se encargó de secar por completo a un jugador tan desequilibrante como Álex Berenguer, que fue incapaz de superar su marca. Por si fuera poco, en la segunda parte el desafío fue aún mayor: frenar a Nico Williams. El extremo internacional español, uno de los jugadores más rápidos y peligrosos de LaLiga, chocó una y otra vez contra un Boselli superlativo. El uruguayo estuvo especialmente brillante en el tackle, exhibiendo un timing perfecto y una contundencia imperial cada vez que iba al suelo. Pura garra charrúa al servicio del sistema defensivo.
Excelente atrás y arriba
Pero la exhibición del zaguero no se limitó a destruir el juego rival. Con el paso de los minutos, se le vio rebosante de confianza, animándose a pisar el último tercio del campo. Esa valentía ofensiva tuvo premio: de sus botas nació el preciso centro al área que terminó desencadenando el 1-0, abriendo la lata en un partido que estaba trabado.
En definitiva, Seba Boselli no es solo un defensa polivalente que cumple cuando se le necesita. Es la encarnación de una idea. Es la prueba viviente de que en el Getafe de José Bordalás no hay suplentes ni titulares indiscutibles, sino veintitantos ‘soldados’ listos para la batalla. Que un jugador con tan pocos minutos sea capaz de secar al Real Madrid y al Athletic Club siendo protagonista en ambas áreas, explica, mejor que cualquier pizarra, por qué este Getafe compite contra cualquiera.
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