Almada busca el partido completo del Real Oviedo
El técnico quiere que el equipo mantenga su nivel los 90 minutos ante el Atlético.
El Real Oviedo afronta un momento decisivo en su lucha por la permanencia en Primera División. Desde la llegada de Guillermo Almada, el conjunto azul ha disputado ocho encuentros con un balance de una sola victoria y siete puntos sumados. Sin embargo, más allá de los números, en el entorno carbayón persiste la sensación de que el equipo ha competido en la mayoría de esos compromisos y que los resultados no siempre han reflejado lo visto sobre el terreno de juego.
Salvo en la visita al Camp Nou ante el Barcelona, donde el Oviedo ofreció una buena imagen en el primer tiempo pero se diluyó tras el descanso, el equipo ha estado en disposición de puntuar o incluso ganar en varios partidos. El problema radica en la falta de continuidad competitiva durante los 90 minutos. Esa irregularidad penaliza a un bloque que necesita transformar sensaciones en puntos para no ver cómo la salvación se encarece jornada tras jornada.
Los siete puntos logrados por Almada en sus ocho primeros partidos apenas mejoran el arranque de Veljko Paunovic tras el ascenso y suponen un avance respecto a la etapa final de Luis Carrión, que cerró su ciclo sin victorias. No obstante, la mejora en la imagen no basta para aliviar la preocupación de una afición que observa cómo el equipo sigue instalado en la zona baja de la clasificación.
Un equipo que se adelanta pero no remata
Uno de los datos que más inquieta al cuerpo técnico es que el Oviedo se ha adelantado en seis de los ocho partidos con Almada al frente y solo ha sido capaz de convertir uno de esos encuentros en triunfo, el 1-0 ante el Girona. La incapacidad para cerrar los partidos o sostener la ventaja evidencia la necesidad de alcanzar ese “partido redondo” que el entrenador persigue: solidez defensiva, continuidad en el esfuerzo y eficacia en las áreas.
El próximo reto no será sencillo. El Oviedo recibe al Atlético de Madrid, que llega reforzado anímicamente tras su contundente clasificación en la Champions League frente al Club Brujas. El equipo rojiblanco atraviesa un buen momento competitivo, lo que eleva la exigencia para los azules.
El factor físico como argumento
En el análisis del duelo aparece un elemento que puede jugar a favor del Oviedo: la carga de partidos del conjunto madrileño. Tras el compromiso europeo y su visita al Carlos Tartiere, el Atlético deberá afrontar un exigente encuentro copero en Barcelona, con una final en juego. Esa acumulación de esfuerzos puede abrir una ventana para que el equipo de Almada imponga su plan.
El técnico uruguayo ha dotado al Oviedo de una identidad marcada por la intensidad, la presión en campo contrario y el componente físico. Es un equipo que no rehúye el cuerpo a cuerpo y que busca incomodar al rival desde el inicio. La estrategia ha permitido competir, pero ahora el paso adelante consiste en convertir esa incomodidad en daño real.
La permanencia exige resultados inmediatos. El Oviedo necesita transformar su energía y su ambición en victorias. Solo así podrá recuperar terreno en la tabla y reforzar la confianza en un proyecto que aún busca su mejor versión.
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