Otra noche con Mr. Hyde
El Castilla, mejor local de la categoría, vuelve a deshacerse a domicilio: van cinco salidas seguidas y 83 días sin ganar. Al descanso perdía 4-1. Sigue en playoff, pero pierde margen
El mejor local, lleva 83 días sin ganar fuera de casa. El Real Madrid Castilla. Sirva esto como resumen de un equipo con dos almas. Capaz de tener la brillantez del Dr. Jekyll y la oscuridad de Mr. Hyde. Simplemente, depende del escenario. De dónde juegue. Y hoy, en Getxo, tocó el segundo; volvió a tocar. Van cinco salidas seguidas sin vencer (desde el 19 de octubre, en Orense). El talón de Aquiles de un gladiador respetado en el coliseo de la Primera RFEF, pero víctima de su debe imperecedero. Este ritmo le puede dar para el playoff, pero nunca para el ascenso directo. Lo sabe. Como que esta imagen no puede volver a repetirse.
Fue un tormento bajo la tormenta. Un repaso, una paliza. Arbeloa esboza su enmienda a la totalidad en forma de bajas. Para empezar, no tenía delanteros: Rachad ha recaído, Palacios estaba sancionado −cinco amarillas− y Loren Zúñiga estaba casi recién llegado de la Copa África −ha jugado con Guinea Ecuatorial−. Si a ello se suman las ausencias de Fran González, David Jiménez y Thiago Pitarch, en Arabia con el primer equipo, el desenlace es el mismo: el once fue un Frankenstein. Con Cristian David en el lateral derecho, un doble lateral izquierdo y Leiva, en punta.
Gobela, ese fortín
La tripulación que debía asaltar Gobela, rodeo difícil donde los haya: sólo dos derrotas en lo que va de temporada. El Arenas Club se explica casi del mismo modo que el Castilla: fuerte en casa, débil fuera. Es la misma fórmula, pero reducida. En su caso, es el peor visitante de toda la categoría. Lo que tiene, lo fía a su guarida. A su casa. Donde pocos salen con vida; no lo hizo el Castilla. Y eso que el primer cuarto de hora invitó a otro escenario, pero fue un espejismo.
Radiografía de una masacre
Eso duró el Castilla, 15′. Durante ese tiempo, dominó, amenazó y perdonó. La más clara, en las botas de Leiva: pase de la muerte de Liberto y derechazo... al larguero. Ahí pudo cambiar el guion, uno que se torció rápidamente. El Castilla murió al contragolpe. El primero, en el 18′: pérdida, balón largo a la espalda de Lamini Fati y gol de Mattheus. A placer ante Mestre, interior al palo largo; sin florituras. Ahí, justo ahí, el Castilla se rompió en mil pedazos.
No volvió a aparecer la imagen del primer cuarto de hora. Empezó el vendaval. A los 29′, Manuel Ángel perdió un balón en campo rival y volvieron a sonar las trompetas de la Diana. Balón a la espalda de Cristian David, que perdió la carrera ante Diocou. Este entró en el área, amagó, caracoleó y se deshizo de Joan Martínez, disparando por bajo... en un chut tan extraño, que sorprendió a Mestre. En vez de ir al palo largo, donde el portero se lanzó con todo, salió raso y casi al medio. Pero al vencerse tan temprano, le superó. Gol, 2-0.
Aún quedaba tormenta. Vaya que si quedaba. Sólo tres minutos después, córner desde la derecha. Balón al punto de penalti, cabezazo y gol. Perdió el duelo Joan Martínez; lo ganó Pablo García. A orillas del descanso, Yáñez hizo el 3-1 tras un centro lateral e invitó a un milagro. Fogata con ademanes de incendio que fue sofocada, poco después, por Vizay. Y es que no fue la noche de los centrales: Lamini Fati se tropezó durante una carrera, dejando al delantero solo ante Mestre. Gol, 4-1. Y descanso. Una masacre.
KO técnico
No hubo mucho más combate. Con un peleador en KO técnico, la pelea pasa a ser un trámite. El Castilla tuvo momentos de rebelión; destellos de sublevación. Mesonero pudo acortar distancias en un disparo que detuvo Peña volando sin motor. Y Liberto, en un chut potente dentro del área. Hubo momentos; pero fueron maquillaje. Un intento de morir de pie. El Arenas perdonó el quinto, la manita. Pero firmó una paliza en Gobela. Una nueva demostración de que su estado mutará a gaseoso a domicilio, pero en casa es pura roca.
Continúa la hemorragia del Castilla. De ese equipazo capaz de ser Dr. Jekyll o Mr. Hyde. Depende de si juega en casa o fuera. Esta vez, volvió a tocar el segundo. Ya son 83 días sin ganar un partido a domicilio. Desde aquel 19 de octubre, en Orense. Ya son cinco salidas seguidas mordiendo el polvo; con 13 goles encajados y sólo 3 anotados. Al Castilla este ritmo le puede dar para disputar la promoción, le está dando; pero soñar con el ascenso directo se convierte en una utopía. La próxima semana, vuelve el Di Stéfano. Volverán tantos y tantos jugadores. Y vistos los datos, volverá el Castilla.
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