Fútbol

La revolución del ‘challenge’ de los entrenadores en el fútbol: así funciona en España

El CTA ha dado explicaciones sobre el ensayo del FVS en Liga F y Primera RFEF. Las peticiones de los clubes es baja (1,7 de 4) y la conversión de decisión también (15%).

Pascu Mendez
Redactor
Redactor en la sección Fútbol. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. En AS desde 2016, pasó por las secciones de Fútbol y AS.com. Cubre la parte política del fútbol (LaLiga, RFEF, AFE...), además de prestar atención a la deportiva (Primera, Copa del Rey, fútbol modesto...) y al arbitraje.
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El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha organizado este martes el I Seminario sobre FVS en España. El otro VAR, el low cost. Se trata de una tecnología que está en fase de pruebas por la FIFA y que la RFEF pidió implantar en la Liga F y Primera Federación para aumentar el acierto arbitral en estas dos categorías. El resultado es muy positivo para el estamento arbitral, destacando su posición de liderazgo ante FIFA para mejorar y evolucionar esta herramienta que puede llevar a revolucionar y democratizar la tecnología en el fútbol.

Como ya contó AS en diciembre, la FIFA ha visto con buenos ojos y se ha sorprendido gratamente por el modelo de trabajo adaptado en el CTA. No solo han implantado una tecnología en fase de pruebas, sino que están creando unos protocolos de actuación y mejora que ha despertado el interés del propio Collina, jefe de los árbitros en todo el mundo. Una de las características de esta tecnología, a diferencia del VAR, es que los entrenadores tienen como mínimo dos challenges para revisar jugadas polémicas. Con el FVS, a diferencia del videoarbitraje, no se revisan todas las acciones de juego de oficio. Solo se chequean todos los goles, el resto de acciones (penaltis y rojas) las tienen que pedir los entrenadores. Si aciertan y existía un error del árbitro, no pierden una de esas dos peticiones de revisión que tienen.

En lo que va de temporada, en la Liga F se han solicitado 183 revisiones de jugadas polémicas, lo que supone una media de 1,35 por partido. Un número muy bajo respecto al mínimo de cuatro revisiones por encuentro que están disponibles. Una situación parecida se ve en Primera Federación: se han solicitado 713 chequeos, una media de 1,70 por duelo. El cambio de decisión, además, es muy reducido. En la máxima competición femenina solo se modifica lo señalado inicialmente en el 14,75%; mientras que en la tercera categoría del fútbol masculino cae hasta el 9,26%.

Unos datos que son muy esclarecedores para el futuro. Desde hace muchos años se pide para el VAR estos challenges. Que los equipos puedan pedir una revisión del árbitro principal en el monitor a pesar de que exista otro en el VAR que chequea todo. Uno de los miedos que existía era un mal uso de esta posibilidad. Pero con los datos en la mano se observa que los entrenadores no abusan de estas peticiones y que el acierto de los árbitros en el campo es alto, ya que no se reclaman tantas revisiones y el nivel de conversión de decisiones es muy bajo. Aunque no hay que obviar que en alguna situación el colegiado se ha equivocado o que la falta de cámaras (normalmente hay entre cuarto y seis en estas dos categorías) no permita tener imágenes para tomar una decisión.

El CTA puso un ejemplo durante el seminario: en caso de que la cámara máster y la de fuera de juego den sensaciones antagónicas para tomar una decisión, la orden de que prevalezca el criterio del linier. Además, se incorpora otro inconveniente, que algunas veces hay tomas que no están disponibles en ese momento o se pixelan. Impidiendo revisar la jugada. Retos tecnológicos para categorías con menor poder económicos que LaLiga.

También existe un reto de protocolo. Algunos clubes buscan regatear las restricciones del protocolo y buscan segundas amarillas o quitárselas. A veces con peticiones de revisión tan estrambolescas como pedir un chequeo por juego brusco grave de un jugador de su propio equipo. El motivo es revisarlo para que le quiten la segunda amarilla, pero un caso que no se puede dar y que los árbitros deben saber actuar de la falta lógica del caso. Y cuyo fallo lleva un castigo para los trencillas.

Con estas situaciones inverosímiles, la FIFA está trabajando de la mano del CTA para adaptar el protocolo del FVS y evitar estas triquiñuelas que permite el protocolo.

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