Fortea afila el puñal
El lateral recupera la titularidad del Castilla y coge vuelo de nuevo. Arbeloa le tiene en gran estima. Es parte del núcleo duro de la Sub-19.
Fue el puñal de España en el Mundial Sub-20, vuelve a serlo en el Madrid. En el Castilla, concretamente. Ahí, en el escalón premium de La Fábrica, Jesús Fortea vuelve a ser el dueño del carril del dos. Y lo es de la Sub-19 para buscar la Élite. Como el cuchillo de esa Rojita ‘made in Valdebebas’ que pelea por un hueco el Europeo, que desmanteló a Eslovenia (2-0, goles de Yáñez y Aguado, a pase de Mario Rivas). Que hizo lo propio con Finlandia (4-0, con otro de Yáñez). Con un esqueleto muy blanco donde Fortea es capital: 90 minutos el primer día, 22′ el segundo. Como lo es de nuevo en Valdebebas. Todos los ingredientes para soplar las 19 velas, como hizo el jueves, feliz. Fortea florece en primavera.
Justo para el último rush de la temporada. Para terminar en pico, como comenzó, tras escalar el valle. Una temporada de vaivenes, en la que vuelve a coger vuelo. Tras un tramo importante a la estela de David Jiménez, en el primer equipo como en el Castilla, Fortea ha recuperado el carril. De inicio en el triunfo en Lugo (0-4) y el empate ante el Zamora (2-2, con asistencia a Ciria). No enlazaba dos titularidades consecutivas con el filial, con David disponible, desde la jornada primera y tercera (la segunda fue aplazada). Hasta ahora. Con mucha presencia en campo contrario, firmeza en el propio y precisión en la diestra. Con 180 minutos de rendimiento alcista. Con credenciales.
Inicio
Fundamental en el despertar de un Castilla castigado por las bajas, vertebral en la Youth. Actuaciones rimbombantes ante Marsella, Chelsea y Sporting de Portugal. Decisivo en el rumbo a la Final Four, donde espera el PSG (viernes 17 de abril) en Lausana (Brujas y Benfica completan el cuarteto). Dejando detalles de su fútbol. De ese que hizo al club blanco derribar ese muro virtual con el Atleti por su fichaje. Y considerarle una de las joyas más prometedoras de La Fábrica. Y uno de los niños de Arbeloa.
Porque Fortea, antes de verano, renovó. Desoyó cánticos de sirenas que llegaban especialmente seductores desde la Serie A y la Bundesliga (ofertas con contrato de primer equipo). Por su madridismo (la fotografía elegida por su 19 cumpleaños es el mejor ejemplo), pero también por el ascenso de Arbeloa. Y la confianza que se le transmitía. Para muestra, el viaje a Estados Unidos, con Xabi, por el Mundial de Clubes. No debutó, pero estuvo en dinámica adulta. Paladeó primer equipo, primero, y fue el dos titular de Arbeloa en el Castilla cuando se cortó la cinta de la temporada, después. Comenzó volando. Pero ese vuelo lo perdió.
El valle
Con un premio que fue un caramelo envenenado: el Mundial Sub-20. Llegó a Chile siendo indiscutible en el Castilla y lo fue en la Rojita, hasta el muro de cuartos. Pero a su vuelta, revés. Era David Jiménez, con gran rendimiento, quien había dado un paso al frente. Tan firme que, de la mano de la buena dinámica del filial, le asentó. Unido a una lesión de tobillo que tuvo a Jesús un mes fuera. Y ahí, David se hizo fuerte.
Un “bendito problema”. No ante el Barakaldo (jugó David, con Jesús con la Sub-19). El que había, el que habrá. Con el que lidia López de Lerma. Dos laterales derechos titulares. Pero, ya saben, solo puede quedar uno. Y ese, ahora, es de nuevo Jesús Fortea. Quien vuelve a entrar en el radar del primer equipo, con Arbeloa, uno de sus grandes valedores, muy pendiente. Al llegar al tramo decisivo, Fortea afila el puñal. Y entra en escena.
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