Diluvio, charcos y un 0-0 inevitable
El agua condicionó totalmente el partido entre el Atlético Madrileño y el Alcorcón. Pocas ocasiones, muchos balones que se frenaban y una expulsión por cada equipo. El filial, pendiente del Sabadell.
El agua lo condicionó todo. Llovió muchísimo en Alcalá y cualquier cosa que se pueda contar sobre este partido, sobre todo en el primer tiempo, viene marcada por ese asterisco. El balón ni corría, algunos pases ni llegaban y los jugadores del Atlético Madrileño y el Alcorcón se pasaron la tarde buscando los atajos por donde esquivar charcos. Todo apuntaba al 0-0 y terminó 0-0, aunque hubo algún que otro momento para romperlo. Pero fue más bien un ejercicio de funambulismo.
El partido empezó con un saque hacia atrás que casi se queda corto y un envío en largo que tras botar se fue por la línea de fondo. Doble mensaje en unos segundos: aquello iba a estar complicado. Y en esas, tocaba ser avispado y evitar líos. Y exprimir el balón parado. Así llegaron los primeros avisos del Alcorcón, tres casi seguidos; el más claro, un cabezazo de Rai, despejado por Boñar bajo el larguero.
El filial, por su parte, asumió que entrar por el centro era difícil, por la derecha también, pero por la izquierda podía, y por allí se volcó cuanto pudo. En el minuto 20, tras una buena triangulación, Perovic sirvió, Cubo cabeceó y, con el portero ya vencido, salvó Pérez también sobre la línea. Las mejores paradas las estaban realizando por defensas hasta que, en otro córner, Esquivel voló para evitar el gol de Vladys.
El descanso sirvió para tomar aire y para que el diluvio diera tregua, aunque los charcos ahí seguían. Bien lo sabe Iker Luque, que robó un balón en campo propio, se lanzó a la carrera solo contra Ayesa y vio cómo el agua le frenó dos veces la pelota para acabar rematando forzado y desviado en el mano a mano, pero era difícil apuntar mejor. El extremo tuvo otra buena opción, esta tras un centro de Perovic, pero mandó la pelota al lateral de la red.
La media hora final fue, por un lado, un Vladys contra el mundo, peleando cada pelota. Por el otro lo intentaba Sits, con menos finura aún. En un momento se agitó todo, con la segunda amarilla de Jordi Pola y, al instante, la roja a Puric por agresión (y el acta incluye que al irse golpeó y tiró la pantalla del FVS), para acabar quedando todo como estaba. Diez contra diez, pelotazo para arriba, despejes a donde se pueda... Y un empate a cero que se veía venir, aunque tanto el Madrileño como el Alcorcón tuvieron sus momentos para romperlo. El filial, a esperar que el Sabadell no se escape; los alfareros, a no acercarse a la zona peligrosa.
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