Women’s Super League: estrellas, récords y una burbuja peligrosa
La alta competitividad del torneo, que capta cada vez más talento y afición, contrasta con un modelo dependiente de las instituciones y el fútbol masculino.
No es oro todo lo que reluce en la Women’s Super League (WSL). La competición inglesa, referente europeo por su competitividad, captación de estrellas y asistencias, registró unas pérdidas operativas de 8,2 millones de libras (9,5 millones de euros) en su primera temporada a cargo de la gestora independiente creada para elevar el volumen de negocio del fútbol femenino en el país. De esta forma, las cuentas finales muestran que, a pesar de facturar 17,4 millones de libras (20,1 M€), todavía no es rentable...
Concretamente, los números rojos fueron de 2,4 millones de libras (2,8 M€) en la campaña con mayores ingresos de su historia. “Nos encontramos al inicio de un largo camino hacia el crecimiento. Lo que hemos logrado en tan poco tiempo es extraordinario y nuestras perspectivas de futuro son positivas”, explicaba Niki Doucet, CEO de la WSL Football, tras el balance de una temporada en la que el fútbol femenino inglés recibió el grueso de sus ingresos entre la televisión y los patrocinios.
Del negocio audiovisual, cuyos acuerdos son con la televisión pública, BBC, y la privada, Sky Sports, percibieron unos 8,5 millones de libras (9,8 M€). Eso sí, a diferencia de lo que ocurre en España –donde la Liga F se emite en DAZN, a razón de unos 7,5 millones de euros por temporada, y ahora también en RTVE–, la WSL Football explota, además de la máxima categoría, la Segunda división, la Copa de la Liga y otro torneo organizado para las canteras de los clubes, este último, en alianza con la Federación inglesa (FA).
La otra mitad del grueso de los ingresos propios, que la campaña pasada fueron de otros 8,5 millones de libras (9,8 M€), proceden de patrocinios, entre los que destaca Barclays, que es title sponsor tanto de Primera como de la categoría de plata. Por otro lado, también tiene acuerdos comerciales con British Gas, Mercedes Benz, EA Sports, Nike o Subway.
Además, dentro de las cuentas de la liga hay ayudas, ajenas a la actividad ordinaria, como los 20 millones de libras (23,2 M€) que la Premier prestó en 2024 para ayudar al despegue de su homóloga femenina, lo que pone también en entredicho un balance de cuentas que sería todavía peor de no contar con estos ingresos no derivados de audiencias, patrocinios o rendimiento deportivo.
Así, el patrimonio neto negativo (-2,8 M€) habla de una liga en crecimiento pero que todavía no ha alcanzado el llamado break even (punto de equilibrio) a pesar de ser la referencia europea a nivel deportivo y organizativo.
Con una media salarial de entre 47.000 y 55.000 libras (55.000-64.000 euros), la apuesta creciente de clubes como el Arsenal, City o United y la emergencia del London City Lionesses (de la multipropietaria Michele Kang), la Women’s Super League continúa captando talento.
Así lo demostró en el mercado invernal con las llegadas desde Estados Unidos, históricamente la liga femenina más potente, de Sam Coffey (City, por 750.000€) y Delphine Cascarino (Lionesses) o el fichaje de Lea Schüller (del Bayern al United).
También el potencial de la competición se ve con la coronación del Arsenal en la Champions y el primer Mundial de clubes, la aportación de futbolistas a la última Eurocopa (78, el que más) o el promedio de asistencia a los estadios (6.279 personas, muy por encima de las 1.700 de Liga F o 2.750 de Alemania).
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“Aquí hay más visibilidad, es una realidad: apertura de estadios, redes sociales, la liga, la organización...”, destacó Alejandra Bernabé, futbolista del Liverpool, en AS. El debate sobre la viabilidad del modelo de negocio, no obstante, está abierto...
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