Sheila ya ganó su derbi: “Me maltrataron y viví en la calle”
La boxeadora valenciana, campeona de Europa en peso pluma, repasa su vida con AS y analiza el partido del domingo tras jugar en el Levante y el Valencia.
A Sheila Martínez (Paterna, Valencia, 1998) le sonríe ahora la vida. Su historia da para una película. Y de las buenas. Esta boxeadora, campeona de Europa en peso pluma hace tres años, trabajó en una panadería, fue camarera, guardia de seguridad, futbolista y desde hace una década es boxeadora, aunque compagina el deporte con su trabajo en un camping en Altea como responsable de mantenimiento. Para el recuerdo siempre quedará aquel Europeo que logró en 2023 y que le convirtió en la primera mujer española en ponerse el cinturón en peso pluma.
Antes de dar el salto al ring, Sheila pasó por las canteras del Levante y del Valencia. Jugaba de extremo por su velocidad, pero lo que le cambió la vida fue el boxeo. Sheila analiza con AS el derbi del domingo porque jugó en ambos equipos, aunque ella ya ganó su particular derbi. Con 17 años y tras ser maltratada por sus padres, hizo las maletas y estuvo viviendo en la calle durante 15 días, cerca del mercado del Cabanyal.
“Toda mi vida he sufrido maltrato físico y psicológico. Lo que más duele es el psicológico porque te deja traumas. Hubo una separación y se fue todo a tomar por saco. A día de hoy, lo agradezco. Con 15 años mi sueño era vivir en la calle porque no quería presenciar cosas muy duras. Cuando tuve la oportunidad de tener mi maleta en la calle, vivir en un banco y saber que mi vida dependía de mí me hizo la niña más feliz del mundo”, se sincera con AS, con los ojos vidriosos, pero con el orgullo de una boxeadora que nunca se rinde.
“Puede parecer una película, pero conocí a un vagabundo que me ayudó a luchar por mi sueño. Yo estaba en un banco y al lado estaba este chico que se me acercó para ofrecerme una barra de pan. Ese día aprendí que los que más dan son los que menos tienen. Pensaba que me iba a robar, pero solo quería ofrecerme comida. Hablamos durante horas. Era drogadicto y me hizo ver que tenía que cambiar mi vida si no quería terminar como él. Yo también había vivido entre drogas y nunca quise eso. El vagabundo me preguntó por mi sueño y le dije que quería ser campeona del mundo de boxeo”, afirma Sheila, que empujada por la experiencia vivida en la calle puso los cinco sentidos en el boxeo. “Tras esos 15 días, me acogió una chica del boxeo y me quedé en su casa durante un mes hasta que pude trabajar y conseguir dinero”, argumenta.
Los guantes, las vendas y el ring pasaron a ser la vía de escape de Sheila. “Necesitaba un deporte en el que desahogarme y dejar esa rabia, de expulsarlo todo. Siempre he sido una persona que se callaba los problemas, pero desde que conocí el deporte me dio ese impulso. Además, tuve el sueño de ser campeona del mundo y en el fútbol eso nunca me pasó”, asegura la púgil valenciana, quien está esperando fecha para intentar dar ese gran asalto. “No he podido ser campeona del mundo porque no me han dado esa oportunidad. Cuando pueda, otro gallo cantará porque las mejores quieren prepararse conmigo, pero no quieren pelear”, afirma Sheila. La valenciana está segura de que más pronto que tarde podrá cumplir esa promesa que le hizo a un vagabundo en un banco hace más de una década.
Sheila, antes del boxeo, jugó al fútbol. El Levante le echó el lazo y en Orriols fue feliz. Además, su corazón siempre fue granota. Pero solo estuvo una temporada. “Fue una gran cagada”, recuerda la valenciana, quien por la presión de sus padres, puso rumbo a Paterna. “Me equivoqué porque mis padres eran muy del Valencia y me dijeron que allí estaría mejor, pero no fue así. No lo pasé bien en el Valencia. De hecho, no terminé ni la temporada”, afirma Sheila.
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La pasión de la boxeadora por el Levante es de siempre. “Desde pequeña me ha gustado el Levante. Veo que es un club mucho más familiar que el Valencia”, afirma Sheila, apadrinada de alguna manera por el club azulgrana. “El Levante se porta muy bien conmigo. Me da ropa, hice el saque de honor y el presidente ha venido a verme a alguna pelea. Yo siempre salgo con la bandera del Levante al ring porque me da energía”, argumenta Sheila. Su pronóstico es claro para el derbi. “Ojalá se salven el Levante y el Valencia, pero el domingo, como siempre, voy con el Levante. Espero que Carlitos (Carlos Álvarez) pueda dejar KO al Valencia y nos salve”, bromea la boxeadora. “Creo que vamos a ganar 2-1 y pienso que va a ser al final”, finaliza Sheila, quien vivirá desde el Ciutat un derbi especial, un derbi que ella ya ganó en su día.
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