El Alcorcón humilla al Hércules
Vacas, Aparicio, Rojas y Blanco firmaron la goleada de los alfareros ante los blanquiazules.
El Alcorcón sueña con el playoff. Con partidos como este es posible. La goleada al Hércules le llena de autoestima y la tabla dice que está solo a tres puntos, con siete jornadas aún por disputar. De momento, dieron la vuelta a Santo Domingo, tras el partido. Los alfareros pasaron por encima del Hércules, que llegaron a Santo Domingo con la esperanza de ganar y rozar el playoff y acabaron encajando un golpe que puede ser definitivo de cara a lo que queda de temporada.
Vacas, en la primera parte, y Aparicio, Rojas y Blanco, en la segunda, dejaron en cueros a los blanquiazules, incapaces de ganar fuera de casa desde diciembre. Beto Company dijo que no perdía ni un segundo en pensar en su renovación. Desde luego, sus futbolistas tampoco lo perdieron en preparar una celebración para él en Alcorcón. Sin ritmo, sin fuerza, desacertados en el pase, desahogados en la marca del balón parado, sin ganar un solo duelo, sin pisar el área rival en todo el partido... Un horror, indignos de llevar un escudo que ha pisado 20 temporadas la Primera División y 43 la Segunda. “¡Mucha cara!, les gritaban los esforzados aficionados que viajaron hasta el sur de Madrid para únicamente pasar una vergüenza indescriptible. Demasiado educados fueron.
El Alcorcón pasó por encima del Hércules durante todo el partido. En la primera parte ya se vio lo que vendría después. Los locales estaban mejor posicionados en el campo, ganaban todos los duelos y pisaban área cada cierto tiempo con peligro. Los blanquiazules, más allá de un principio donde querían enlazar algún pase en el medio, nada de nada. Toril era un islote y los a priori surtidores de balones, Ropero, Puch y Andy, apenas tocaron el balón.
Además, los alfareros eran muy superiores en el balón parado, lo que creaba el caos en el área herculana en cada falta cercana al área, en cada córner. Así, tras un primer disparo de Vacas que detuvo Abad, en su vuelta al once, llegó la más clara de Rojas. Despiste de la zaga y el central, solo, en plancha, la mandó fuera. Era un preámbulo de todo lo que vendría más tarde.
No había rastro del Hércules. La presión local cortocircuitaba el centro del campo blanquiazul. Vico y Calavera, muy lentos en la elaboración. Y cuando lo intentaban en el juego directo era aún peor. Abad volvió a salvar al Hércules tras una parada a Aparicio y otra más, esta doble, ante Aparicio y Vacas. No pudo en la última de la primera parte. Blanco le ganó un duelo aéreo a Retu y el balón cayó al punto de penalti, donde Vacas la empujó a la red.
Tras el descanso, al recién renovado Beto se le encendió la luz y decidió pasar a defensa de tres centrales, retirando a Retu, lesionado. La decisión fue letal para su propio equipo, autodestructiva. Blanco, el mejor de los locales, vio una autopista ante sí, un regalo en forma de espacio. Y así llegó el festival alfarero.
Navarro pisó ese latifundio que dejó el Hércules al costado de su central izquierdo. Parecía estar en fuera de juego pero nadie del Hércules protestó. Su centro, al interior del área pequeña, lo empujó a la red Aparicio. El Hércules seguía sin aparecer. Y el Alcorcón lo sentenció en dos minutos. En un córner (pareció no corregirse nada en el descanso), Rojas cabeceó a la red solo, en el área pequeña. ¿Dónde estaba su marcador? El Hércules deambulaba por Santo Domingo. Y Blanco puso la puntilla, con un golazo, al estilo Lamine, para acabar la humillación del Hércules. Aun quedaba media hora, pero el Alcorcón levantó el pie.
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