Atlético - Brujas

Pubill, la gran historia que pudo nunca haber sido

El rojiblanco del momento, un ejemplo de resiliciencia.

PEPE ANDRES
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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La suya es, quizá, la historia de la temporada del Atlético. La de Marc Pubill (Tarrassa, 2003). Un futbolista que hasta el 5 de diciembre había jugado con la camiseta del Atlético un total de 158 minutos y ningún partido completo de los 18 (1.620’) que había disputado el equipo del Cholo hasta ese momento y que, desde el día siguiente, el 6 de diciembre y el Atlético-Oviedo que fue su primera titularidad, suma 1.540 de 1.900 posibles en una historia de resiliencia, saber esperar y aprovechar la oportunidad. Una historia que en realidad nunca pudo haber sucedido. Pero la raíz siempre encuentra el agua y son las altas presiones a las que está sometido el carbón antes de hacerse diamante.

La primera particularidad alrededor de Pubill es que, en realidad, llegó al Atlético después de que se torciera lo de Areso. Porque Areso era la opción A y Areso estuvo muy cerca de llegar al Atlético. Una operación que saltó por los aires días antes de cerrarse y que activó en el Metropolitano el Plan B: Marc Pubill, lateral derecho de un Almería en Segunda. Un Almería, por cierto, en el que la temporada pasada fue el cuarto jugador con más minutos (3.107). El Atlético necesitaba reforzar esa posición, la del lateral diestro en el que el titular es un mediocentro reconvertido (Llorente) y el suplente era su posición natural pero se le buscaba equipo para que saliera (Nahuel).

Nahuel, Giménez, ‘Pulic’...

Lo que sucedió, sin embargo, es que Nahuel nunca salió y Simeone se vio en los primeros entrenamientos en Los Ángeles de San Rafael, para la pretemporada, con el lateral derecho cubierto, para lo que se había fichado a Pubill. Pero he ahí el agua. La larga lesión de Giménez (desde el Mundial de Clubes hasta octubre) le abrió un resquicio al jugador y le encendió una luz a Simeone en la cabeza ante su 1,90 metros de altura: probarle de central. Una posición que, meses después, el propio Pubill reconocería que probó casi a la vez que el Atleti. “No, no había estado prácticamente nunca en esta posición. No había entrenado nunca de central, no me habían enseñado a jugar”, desvelaba el futbolista a Atlético Stats. “Simeone me ha enseñado a serlo”, añadía.

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Ese central contundente y sobrio, siempre bien colocado y fuerte que, además, saca bien el balón. Un jugador al que, cuando llegó, en un lapsus, Cerezo felicitó por su “medalla paralímpica” (se refería al oro olímpico en París 2024) y al que Simeone, en otro, denominó “Pulic”. Cinco meses después, todo el mundo deletrea su nombre paladeándolo. M-a-r-c P-u-b-i-l-l. En la pierna derecha lleva tatuada una frase que le inspira y en el fondo le define: “Tu zona de confort te matará”. Al campo la lleva cada partido. Bajo el deslumbrante fulgor del diamante.

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