Mendy regresa rugiendo
Siete meses después, volvió a jugar al fútbol. Del 26 de abril, al 26 de noviembre: 214 días de ausencia. Buena nota en Atenas: fue el que más recuperó y el tercero en ocasiones creadas
Han sido siete meses exactos. Desde el 26 de abril, hasta el 26 de noviembre. Siete meses sin que Mendy dispute ni un solo minuto. Pasando por el quirófano y por una rehabilitación tan larga, que por momentos pareciese eterna. Hubo quien, incluso, llegó a darlo por perdido. Que no sería el mismo. Que en caso de volver, no tendría hueco. Pero Ferland no opina lo mismo. Y su partido en Atenas lo demuestra; lo rebate.
La pesadilla ha terminado. Una que empezó en La Cartuja, aunque venía de atrás. Aquella noche, Mendy forzó para jugar la final de Copa. El Clásico. Salía de una rotura en el bíceps femoral izquierdo y llegaba tan justo, que era de fotofinish. Pero quería intentarlo. Jugó... pero sólo duró 11 minutos. Hasta que sintió un pinchazo muy agudo. Doloroso.
En total, 35 semanas
Se le diagnosticó una rotura del tendón proximal del recto anterior en el cuádriceps derecho. Una lesión grave: entre diez y doce semanas de baja. Un parte médico que terminó siendo hasta optimista: Mendy ha estado 214 días sin jugar un partido de fútbol. Eso son 35 semanas. Una eternidad. Tuvo que pasar por el quirófano y después, una rehabilitación muy exhaustiva. Medida al milímetro.
Seis banquillos
Fue el 22 de octubre cuando reapareció en el banquillo, frente a la Juventus. Desde entonces, había vivido seis noches seguidas sentado en la banda. Barcelona, Valencia, Liverpool, Rayo Vallecano y Elche. In that order. Ni una aparición; viviendo a la sombra de un Carreras al que mandar al banquillo parece un imposible. O tal vez no.
Y Atenazo
El caso es que fue llegar Atenas y todo cambió: Xabi Alonso lo escogió como titular –Carreras debía ser central–, por delante de Fran García. Y su rendimiento refuerza la decisión. Estuvo sólido en defensa, seguro con el balón y rápido en la verticalidad. Transmitió ser el mismo que antes de la lesión. Y eso es mucho, muchísimo, si se tiene en cuenta lo que ha vivido.
La radiografía de datos lo avala. Mendy fue el jugador de campo que más balones recuperó (8), superando a Asencio (7) o Carreras (6), los siguientes en la lista. Pero su noche no se reduce a lo defensivo. Fue el segundo que más regates completó (2) y el tercero en ocasiones creadas (2, sólo por detrás de Mbappé y Vinicius). En total, 46 pases, el quinto del equipo. Para ser su primer partido en 214 días, nada mal.
Overbooking
A partir de aquí, overbooking decretado. Se abre la era de los tres laterales izquierdos. Multitud; pero condenados a convivir. Mendy presenta credenciales para el puesto desde el primer día: su asociación con Vinicius es sinónimo de equilibrio. Ya lo dijo Ancelotti: al ser un extremo tan profundo, no necesita ser un lateral muy ofensivo. Puede ceñirse a ser un muro; a ser Mendy. Quien 214 días después, ha demostrado seguir siendo. Tras siete meses. Puede que haya más debate del que se vaticinaba.
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