Atlético de Madrid

Kryptonita sobre aviso

Giuliano suma 15 participaciones en goles del Atlético, siete tantos y ocho asistencias. Clave su función como carrilero, pero si ve una amarilla no estará en el Metropolitano.

Juan Barbosa
Redactor en la sección del Atlético de Madrid
Nacido en Madrid, desde niño ha vivido en torno a un balón de fútbol. Pisó por primera vez AS en en verano de 2014 y nunca se fue. Ha ido conociendo las diferentes secciones del periódico. Graduado en periodismo, cubre la actualidad del Atlético de Madrid y todo aquello vinculado al club rojiblanco: partido, viajes, entrenamientos, actos...
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Giuliano Simeone es la corriente eléctrica del Atlético. Ida y vuelta constante, desmarques sin freno y todo a la máxima velocidad. Con sus pros y sus contras. Un dolor de cabeza para el lateral y extremo rival, con ayudas kilométricas. Aunque en ocasiones con dificultades para controlar y salir de la presión asfixiante del Barcelona.

Sí la tuvo el pasado sábado en el Metropolitano, pinchando el balón, encarando a Joan García y marcando en el mano a mano. El séptimo tanto de Giuliano en lo que marcha de curso. A dos de su récord en el fútbol profesional, los nueve logrados en su cesión en el Zaragoza en Segunda División. En la Romareda comenzó su reconversión desde la delantera, donde había goleado en el filial colchonero, a una movilidad total. Que se potenció con el Alavés hasta una evolución a jugador de banda bajo el mando de su padre.

Nadie para comprender y explotar sus cualidades como él. Porque Giuliano añade a sus siete goles un total de ocho asistencias. Cifra solo superada por las nueve de Julián Alvarez. Una participación total en 15 tantos del equipo, en constante progresión. En Zaragoza fueron 12, en el Alavés, marcado por la lesión en la pretemporada, tres, y el curso pasado 14 como rojiblanco (cinco dianas y nueve pases de gol). El argentino vuelve a subir su techo con mucha tela todavía por cortar. Y con el Mundial en el horizonte.

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Se ha ganado un sitio en los planes de Scaloni. Pero, primero, quiere ser importante en el Camp Nou. Donde está avisado. Si ve una amarilla será baja en la vuelta. Una pieza irremplazable. Porque su presencia permite a Simeone variar la defensa entre los cuatro y los cinco defensas. Ayuda a frenar al lateral y a Nahuel, que a priori será el lateral, con su extremo. Un jugador que con sus zancadas al espacio puede hacer mucho daño a la defensa de Flick, como demostró el sábado. Y que no sabe jugar con el freno de mano.

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