El Parque de los Príncipes, el origen de las noches negras
El 4-0 contra el PSG de Emery en 2017 empezó una cadena de grandes caídas (Roma, Liverpool) que acabó en el humillante 2-8 del Bayern en Lisboa.
El 14 de febrero de 2017, el FC Barcelona, en aquellos tiempos entrenado por Luis Enrique, encajó una vergonzosa goleada contra el PSG en el Parque de los Príncipes en la ida de los octavos de final de la Champions. El conjunto parisino, entonces entrenado por Unai Emery, pasó por encima de los azulgrana, que encajaron dos goles en cada parte (Di María, 18′, Draxler, 40′, Di María 55′ y Cavani 72′) y quedaron totalmente a merced de un PSG mucho más activo y con mejor actitud. La MSN, como se conocía al tridente Messi, Suárez, Neymar, estuvo desaparecida y el centro del campo del Barça, con Busquets, Iniesta y André Gomes, hizo aguas ante el empuje y la fuerza de Matuidi, Verratti y Rabiot.
Busquets fue muy contundente después del partido, llegando a cuestionar el planteamiento ordenado por Luis Enrique. “Han sido mejores que nosotros durante muchas fases del partido. Su planteamiento táctico fue mejor que el nuestro. No es un tema de actitud, sino de fútbol. Han apretado más y han estado mejor tácticamente. Han sabido hacer un plan y llevarlo donde ellos querían”, afirmó.
En la vuelta, el Barça firmó una de las remontadas más históricas de la Champions (el recordado 6-1) pero esa debacle en París quedó marcada como el origen de las noches negras europeas del equipo azulgrana lejos del Camp Nou. Porque en los cuartos de final, el FC Barcelona volvería a firmar un partido para olvidar frente a la Juventus en Italia y cayó por 0-3. En la vuelta, no hubo ni ocasión para soñar y los italianos no cometieron el error del PSG.
En la temporada siguiente, ya con Ernesto Valverde como entrenador, el FC Barcelona se volvió a clasificar por los cuartos de final. El rival, la Roma. En la ida en el Camp Nou, los azulgrana, en un partido engañoso, golearon por 4-1, una renta más que suficiente para pensar que la vuelta en el Olímpico sería un puro trámite. Pero en un partido nefasto, los azulgrana sucumbieron por 3-0 (Dzeko, De Rossi y Manolas) y entraron en la historia negra del club porque nunca antes se habían dejado remontar una eliminatoria europea a doble partido con una ventaja de tres goles. El equipo y Ernesto Valverde quedarían muy marcados por esa funesta noche.
Pero lo peor todavía estaba por llegar. En la edición de 2019, el FC Barcelona consiguió plantarse en las semifinales de la Champions. El oponente era el Liverpool de Jürgen Klopp, que empezaba a asomar la cabeza entre los grandes de Europa. En el Camp Nou, los azulgrana se llevaron el partido con un contundente 3-0 que dejaba la clasificación para la gran final prácticamente sentenciada. Nadie en la plantilla y en el club esperaban que se pudiera repetir lo de Roma. Todos, absolutamente todos, insistieron en los días previos que habían aprendido la lección y que aquello jamás volvería a ocurrir. Pero volvió a ocurrir y el Barça paso del sueño de volver a una final de la Champions a la pesadilla de volver a sentirse el hazmerreír de Europa. Dos goles de Origi y otros dos de Wijnaldum obraron el milagro del Liverpool y alargaron la leyenda negra europea azulgrana.
Después de esa derrota, se pidió la cabeza de Valverde y se insistió en la necesidad de empezar un nuevo ciclo y rejuvenecer la plantilla. No se hizo y Valverde siguió en el banquillo para empezar una nueva temporada hasta que fue cesado después de quedar eliminado en la Supercopa de España. Lo sustituyó Quique Setién en el banquillo, el técnico responsable de la mayor humillación europea del Barça. En pandemia, los cuartos de final se jugaron en Lisboa a partido único. El FC Barcelona tuvo como rival al Bayern de Múnich, en ese momento una máquina de fútbol perfectamente engrasada y que no tenía piedad de sus rivales.
Al Barça lo destrozó sin contemplaciones. Convirtió a un grande de Europa en un equipo de juveniles al que le endosó la derrota más humillante en la historia del club. Aquel 2-8 fue el naufragio absoluto de un grupo de jugadores que quedó marcado para siempre.
El declive europeo siguió la temporada siguiente, ya con Ronald Koeman de técnico. Pese a superar la fase de grupos, en octavos de final el PSG de Mbappé se cruzó en el camino del Barça. En esa ocasión, la derrota cruel se vivió en el Camp Nou, donde los azulgrana cayeron por 1-4. En París, empataron a uno. Hasta este año, el FC Barcelona no había vuelto a jugar una eliminatoria de Champions.