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Muere Max Fernandez

El histórico impulsor del Lacanau Pro fallece dejando un legado clave en el desarrollo del surf francés, marcado por la visión, la constancia y el trabajo silencioso.

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Nació en Barcelona en 1989. Se licenció en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Es el responsable editorial de AS Acción, el vertical de action sports del diario AS creado en 2016. Especialista y practicante de muchas de estas disciplinas, lleva contando historias de action sports desde hace más de una década.
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El surf francés despide a una de sus figuras más influyentes y discretas. Max Fernandez, pieza fundamental en la creación y consolidación del Lacanau Pro, ha fallecido, dejando una huella profunda en la historia del surf europeo. Su nombre, alejado del foco mediático, está ligado a los cimientos de un evento que con el paso de las décadas se convirtió en una referencia internacional.

En una época en la que el surf aún buscaba identidad en Francia, Max Fernandez creyó en el potencial del océano Atlántico y en el talento emergente. Desde finales de los años setenta, su implicación fue decisiva para transformar una intuición colectiva en una realidad duradera. El Lacanau Surf Club, fundado en 1968, fue el punto de partida de esa ambición compartida.

En 1978, junto a René Guillet, Patrice Chranz y Francis Boutrois, Fernandez participó en la reunión que dio forma a una competición abierta a los mejores surfistas profesionales y amateurs del momento. La primera edición del Lacanau Pro se celebró en 1979, con una final memorable entre el estadounidense Greg Loehr y el francés Bernard Capdepont. Cuatro años después, en 1983, el evento alcanzó una nueva dimensión al integrarse en el circuito profesional mundial de la ASP (la WSL de hoy).

El vínculo de Max Fernandez con el surf fue también generacional. Su hijo, Thierry Fernandez, se convirtió en 1982 en el primer francés en ganar el Lacanau Pro, antes de proclamarse campeón de Europa en 1985 y sumar múltiples victorias en el circuito europeo EPSA y a nivel nacional. Un símbolo claro de la transmisión de valores que defendía su padre: respeto por el océano, exigencia deportiva y compromiso colectivo.

Quienes trabajaron con él recuerdan a un hombre riguroso, humano y profundamente comprometido, capaz de unir voluntades sin protagonismo. Para Fernandez, el surf era mucho más que competición: era cultura, comunidad y visión a largo plazo.

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La Federación Francesa de Surf destacó su papel determinante en el crecimiento del Lacanau Pro y del surf girondino, subrayando un legado que seguirá inspirando a nuevas generaciones. Max Fernandez no buscó la luz, pero construyó las bases sobre las que hoy se sostiene buena parte del surf francés. DEP.

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