Era Marmota y la importancia de cuidar un snowpark como en Baqueira Beret
Técnicos, entrenadores y riders explican cómo el snowpark de Baqueira Beret es clave para formar cantera, consolidar comunidad y hacer crecer el freestyle.
En Baqueira Beret, el freestyle no se construye solo con highlights y competiciones. Se fabrica a diario en Era Marmota, el snowpark de Beret que, más allá del reclamo para el visitante, se ha convertido en una infraestructura silenciosa para algo más importante: hacer crecer la base. La clave, repetida por shapers, entrenadores y riders, no es un módulo concreto ni una línea “de foto”, sino la suma de seguridad, progresión, continuidad de apertura y un entorno donde la comunidad se reconoce y aprende junta.
Seguridad y un servicio diario
Daniel Teixeira Hernández, responsable del snowpark desde hace diez años, habla con la precisión de quien piensa en radios, recepciones y visibilidad antes que en estética. Su punto de partida es innegociable: “Mi trabajo consiste en la construcción del snowpark, su buen funcionamiento y, sobre todo, la seguridad”. Y lo concreta con una frase que resume todo el oficio: “Lo que prima es que el salto o la barandilla sea lo más seguro posible”. Y la seguridad no es “sensación”, es método y reglamentación, aplicada también en otros snowparks a nivel internacional.
Lo que prima es que el salto o la barandilla sea lo más seguro posible
Daniel Teixeira, responsable del snowpark
Con esa base, se puede definir un objetivo para el park: “Tener un servicio diario de instalaciones con calidad y líneas verde, azul y roja (funciona igual que las pistas), para dar servicio al gran público”. No persigue solo a quien ya compite; busca que el primer contacto sea fácil y que el segundo no dé miedo. Y, si hay una palabra que aparece una y otra vez en su discurso para que eso sea posible, es recursos: “Hoy en día hay maquinaria específica para construir snowparks; si no la hay, no puedes tener saltos con grados o parábolas determinadas”. A esa maquinaria se suma el factor humano: “tengo que tener personal especializado: shapers y maquinistas”. En Baqueira, concreta, “somos seis shapers y dos maquinistas, yo soy uno de ellos” y trabajan “en torno a 20-24 estructuras, módulos, barandillas, cajones y saltos”.
Madrileño, 50 años y prácticamente toda una vida dedicada a construir snowparks, Teixeira habla del park con la pasión de quien entiende la nieve como materia prima. Formado como pistero, shaper y maquinista, y con experiencia en numerosos parques de la península y del extranjero antes de llegar a Baqueira hace una década, Teixeira insiste en que todavía falta cultura para entender lo que supone mantener un snowpark operativo. Por ejemplo: “El park no se construye con nieve natural”. Detrás de cada salto y cada módulo hay movimientos de tierra, planificación y una gran inversión en nieve producida: “el 95% es nieve producida y tierra”. Por eso, para él, el verdadero reto no es solo construir, sino mantener el park abierto el mayor número posible de días, incluso cuando la meteorología complica el resto de la estación. Porque la base del freestyle no se crea en un fin de semana perfecto, sino en la constancia diaria.
Contarlo también es construirlo
Si Teixeira levanta el park desde la nieve, Josep Estévez Aguirre (Pepo) lo levanta desde el relato. Aranés, criado en Baqueira y formado en el primer programa local de tecnificación de freestyle, creó por iniciativa propia el Instagram del snowpark cuando apenas se hablaba de él: “Hace siete años creé por amor al arte el Instagram del snowpark”. Lo hizo por una razón sencilla: comunicar con ojos de freestyler la realidad del snowpark. Y el efecto, con el tiempo, fue medible en forma de visitas: “Vi que crecía y que venía gente gracias a eso; gente que ni sabía que existía”.
Creé el Instagram del park hace siete años y lo que hago sobre todo es repostear a diario, así la gente ve cómo está el park
Pepo Estévez, responsable del Instagram de Era Marmota
Colabora oficialmente con la estación. Mantiene, asegura, margen para contar lo que ve: “tengo bastante libertad”, y su estrategia se apoya en la comunidad: “lo que hago sobre todo es repostear; es lo que más sirve”, porque así “la gente ve cómo está el park a diario”.
En cuanto a la evolución del espacio, Pepo pone el foco en un aspecto clave para hacer crecer la base: variedad real. “Ha tenido una buena evolución, sobre todo en módulos”, y donde antes dominaba lo “clásico”, ahora aparecen formas que obligan a aprender de verdad: “Ahora hacen sus propios módulos o los compran… hay una S, una C, un rainbow”. Su conclusión conecta directamente con la idea de progresión: “Para el freestyle hace falta; si solo sabes pasar barandillas planas, sales de aquí y no lo has probado nunca”.
También lanza una reflexión con lectura de negocio deportivo y de alguien que lleva años en las redes: “A veces el retorno no es directo, sino en imagen”. El park no solo vende forfaits; construye cultura, y esa cultura atrae gente, fija comunidad y, a medio plazo, crea talento.
Entrenar freestyle para hacer freeride
Desde los clubes, la idea de “base” se vuelve práctica: el park es el lugar donde se repite, se corrige y se pule. Javi Guimont Pérez, director técnico y entrenador en Landing Snowboard, lo resume desde la carretera, camino de una competición con sus riders: “Cuando no tenemos condiciones, vamos al snowpark para potenciar el freestyle que luego pasaremos al backcountry”. En su equipo se entrena principalmente freeride, pero el park aparece como herramienta estable cuando la montaña no acompaña.
Conozco el snowpark desde que ni había desde que se creó Era Marmota… año tras año está mejor
Javui Guimont, entrenador de Landing Snowboard
Guimont conoce el snowpark “desde que ni había” y valora el recorrido: “Desde que se creó Era Marmota… año tras año está mejor”. Una mejora que, en su día a día, también es logística: “el arrastre y la estación intermedia nos permiten hacer rondas más fluidas”. Y aunque reconoce “margen de mejora”, insiste en que el trabajo actual “va en la buena línea”.
Sobre la escena local, pone el espejo con claridad: “En Baqueira seguimos el camino que han seguido otros lugares de cultura consolidada”. Para ello considera innegociable la infraestructura: “Es difícil entrenarlo si no hay snowpark”. Y a partir de ahí, ve una tendencia: “se está creando comunidad de freestyle, de snowboard y de esquí”, con perfiles jóvenes que ya eligen el park como hábitat.
En clave cantera, Guimont deja una idea potente: primero horas, luego instalaciones… pero ambas se necesitan. “Hay una comunidad interesante; puede haber promesas”, dice, aunque advierte: “hay que seguir picando piedra: entrenar mucho más”. Y sobre el tipo de snowpark, su diagnóstico es claro: “las medidas son bastante comerciales, familiares”. Eso ayuda a que entre mucha gente, pero abre un debate para la progresión hacia el alto nivel: “Si entrenas en 8-10 metros y luego compites en 15, estás incómodo”. Su propuesta no es llenar el park de gigantes, sino completar escalones: mantener líneas para aprender y completarlo con una para equiparar medidas de competición cuando toca.
El “gimnasio” de la técnica y la confianza
Jaume Esplugas, entrenador de snowboard del CAEI que vive en la Val d’Aran desde hace más de una década, pone palabras muy fáciles de entender a lo que significa el park para la base: “El snowpark es como ir al gimnasio: haces repeticiones”. Y esa idea, en un deporte de precisión y memoria muscular, lo cambia todo: “Cuantas más repeticiones, más perfeccionamos y más nivel tenemos”. En freeride manda el riesgo, la nieve y la visibilidad; en el park manda el hábito. “La montaña no te lo permite”, dice, al hablar de confianza, progresión y repeticiones.
Su relación con Era Marmota es de usuario y de entrenador: “He crecido con el nivel del snowpark”, asegura, y valora el trabajo cotidiano de quienes dan forma al espacio. También reconoce el ajuste de temporada alta: “se adapta bastante al turista o a gente con menos nivel”, con módulos que se hacen más accesibles. Pero subraya una diferencia importante: la capacidad de reacción. “Están pendientes del día a día y responden bien reconstruyendo y dándole más nivel cuando es temporada baja”. Para él, ese compromiso es lo que sostiene la base.
Cuando no tenemos condiciones en la montaña… el snowpark te da lo que necesitas
Jaume Esplugas, entrenador del CAEI
Cuando habla de cantera, describe un patrón típico: si la montaña no acompaña, el park sostiene la motivación. “Cuando no tenemos condiciones… en el snowpark te da lo que necesitas”, dice. Y añade un factor social que, en deportes de cultura, pesa tanto como el técnico: “al mejorar instalaciones… hay más ambiente, se comparte más y al compartirse más, se disfruta mucho más”. Esa “familia” del park también es base.
“Si el park está abierto, estamos allí”
Marc Gómez Giner es una de las voces que mejor explica el recorrido del freestyle en Baqueira. Entrenador desde hace más de dos décadas en el valle (actualmente en el CAEI) y uno de los primeros profesionales del freestyle en España, ha visto crecer —y sobrevivir— a los snowparks de la estación. “En 25 años, el park ha estado mejor o peor, pero siempre ha habido uno”, destaca. Para Gómez, ese compromiso continuado es la base de todo lo demás: “La evolución ha sido lenta, pero buena”. Hoy, explica, el snowpark se entiende ya como una infraestructura más: “Es una instalación como el Stadium, abierta casi todos los días”.
Con saltos y trucos tienes que practicar siempre y el snowpark es el único espacio donde se puede trabajar de forma continuada el control aéreo y las barandillas
Marc Gómez, entrenador del CAEI
Desde el punto de vista formativo, Gómez no tiene dudas sobre el papel del snowpark. “Si el park está abierto, estamos allí”, explica. El motivo es técnico: el freestyle exige repetición constante. “La memoria muscular hay que entrenarla”, señala, subrayando que, a diferencia del fuera pista, “con saltos y trucos tienes que practicar siempre”. Para él, el snowpark es el único espacio donde se puede trabajar de forma continuada el control aéreo y las barandillas, sin depender de condiciones externas.
Gómez también introduce uno de los debates clave en el desarrollo del freestyle: el equilibrio entre progresión real y rentabilidad. “Si no haces saltos grandes, la gente no pasa al siguiente escalón”, afirma, aunque reconoce que apostar por instalaciones de alto nivel implica un esfuerzo importante y que “un salto grande hoy en día lo usan cinco personas”. En ese contexto, pone en valor el modelo de Baqueira, que ha optado por una evolución progresiva y sostenida del snowpark, sin dar pasos atrás. “Aquí el park ha ido mejorando poco a poco, pero cuando se ha apostado, se ha ido con todo”, explica. Para Gómez, la clave está en seguir con esta escalera real, donde un snowpark de nivel bajo y medio permita entrar, pero con margen para seguir creciendo. “Baqueira es una estación que lo que tiene, lo quiere tener bien”, concluye, defendiendo un modelo que prioriza la continuidad y la calidad como base para que el freestyle avance.
Cuando el park también crea referentes
Thibault Magnin, freeskier profesional hispanosuizo, ofrece la mirada del que ha conocido snowparks en distintos continentes. Para él, el impacto en la base es rotundo: “Es fundamental tener un buen snowpark cuando eres joven”. Y lo remacha con una sentencia que sirve como titular interno: “Lo cambia todo”. Cambia el nivel, la confianza y el techo. “Cuanto mejor esté, más posibilidades de mejorar”, explica un rider que ha llegado a los JJOO.
Es fundamental tener un buen snowpark cuando eres joven, lo cambia todo
Thibault Magnin, freeskier profesional
Su historia cruza disciplinas: “Hice esquí alpino seis años y gimnasia; la combinación me llevó al freestyle”. Y sitúa su salto como profesional en un entorno que lo aceleró: “me volví profesional cuando me fui a estudiar y esquiar a Colorado, donde había unos snowparks descomunales”.
Sobre Baqueira, Magnin destaca dos cosas que alimentan la base: inversión y flujo de entreno. “Baqueira es de los sitios donde hay más inversión en freestyle”, dice, y se fija en la mecánica que permite repetir: “lo que más me gusta es la facilidad de dar vueltas; la ronda es bastante corta”. También lanza una alerta a todos los actores que conecta con el futuro: “Javi Lliso y yo hemos tenido mucho apoyo de RFEDI y patrocinadores, pero falta creer en los jóvenes que pueden llegar”. Sin apoyo, la base se queda en intento. Con apoyo, se convierte en referencia: “lo que hacemos nosotros es referencia y quieren seguir nuestras trazas”.
De competir en park a enseñar freeride (en el park)
Aitor Lukas Puertas, hoy entrenador de freeride del CEVA, representa un perfil cada vez más frecuente: riders que han competido en park y trasladan ese aprendizaje al fuera pista. “Estuve siete años en park compitiendo”, cuenta, y ahora “paso mis conocimientos técnicos de freestyle a los chicos para que lo apliquen en freeride”. Su relación con Era Marmota viene de lejos, como Jaume: “evolucionamos al mismo nivel que el park”, recuerda sobre su etapa de crecimiento.
Era Marmota es un snowpark para iniciación y evolución de trucos base; está bien
Aitor Lukas, entrenador del CEVA
Sobre el tipo de snowpark, su lectura va en línea con otros entrenadores: “es un snowpark para iniciación y evolución de trucos base; está bien”. En cultura, percibe un crecimiento claro: “en los últimos años ha aumentado la gente que va al snowpark” y describe días de primavera como termómetro real: “se junta muchísima gente en el park cada día y es brutal”. En cantera, matiza, puede que haya bajado el número de quienes se quieren dedicar solo al park, pero el interés sigue vivo: “mis chavales me siguen pidiendo ir allí, hacer freestyle; les interesa”.
En la discusión de esfuerzo y retorno, Lukas lo sitúa donde lo sitúan casi todos: no se mide solo en caja. “Es un servicio más que ofreces al cliente”, y para una estación como Baqueira, “que está en el top nacional, hay que tenerlo”. Reconoce el coste (“personal, horas de máquina”), pero lo considera “un indispensable para los clubs” y también para el usuario de fin de semana que entra, hace tres rondas y sale con ganas de volver.
La base no se improvisa: se abre, se mantiene y se repite
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El relato coral termina en un punto común: el snowpark no es un “decorado” del mapa de pistas. Es un lugar de aprendizaje real donde la progresión se diseña, se comunica y se entrena. Teixeira lo sostiene con normas, equipo y continuidad de apertura; Pepo lo amplifica con comunidad y visibilidad; los entrenadores lo convierten en rutina de “repeticiones”; y los riders recuerdan que, cuando el park está bien hecho, “cambia todo”. Porque la base del freestyle no nace en el podio: nace en una línea verde que se abre muchos días, en una ronda corta que permite sumar intentos y en un entorno donde el error no expulsa, sino que enseña.
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