El sufrimiento de Cristian Rodríguez: “No deseo a nadie pasar por ello”
El andaluz (30 años) debuta con el Astana en Omán tras la desaparición del Arkéa, con el que tenía contrato. “Pasé por el quirófano”, cuenta a AS.
No es ni mucho menos un desconocido, ya que lleva una década en el profesionalismo, pero los dos últimos años, especialmente en 2025, fueron importantes para Cristian Rodríguez (30 años) en cuanto a reconocimiento del público general, y tiene una explicación rápida y sencilla: el Tour de Francia. Pese a que el pasado mes de julio el andaluz, afincado en Andorra, disputó por tercera vez la carrera más importante del mundo, la más reciente fue especial al ser el mejor español en la general de París. Terminó el 20º (lo que habla de que no fue un buen registro para los corredores nacionales), pero es que en su caso la general no era, ni mucho menos, un reto.
El de El Ejido, que en la pasada campaña logró una brillante victoria en una reputada clásica francesa (Mercan’Tour Classic Alpes-Maritimes), estuvo en 2024 y 2025 en el Arkéa francés, con el que también tenía contrato para 2026... pero que no cumplió: el equipo desapareció. Por ello, al no ser un corredor ‘libre’, y tras varias reuniones con potentes equipos del World Tour al ser un corredor con caché, Cristian se encontraba en octubre sin saber qué sería de él. Poco después, tras la desaparición oficial del Arkéa (todavía está en trámites con ellos) ya sí pudo recalar en otro equipo, y el Astaná apretó para hacerse con sus servicios.
“Fue todo muy duro, una incertidumbre total durante muchas semanas. Cuando por fin quedé libre, el mercado estaba muy avanzado y uf... hubo bastantes problemas. No ha sido fácil. No deseo a nadie pasar por ello. Es una desgracia para el ciclismo que desaparezcan equipos, y más vivirlo desde dentro. Bueno, una experiencia más que he pasado”, cuenta el de El Ejido a AS en sus primeros días luciendo el azul del Astana durante el Tour de Omán. “Traemos un potente equipo, pero aquí estoy para ayudar. Me han depositado mucha confianza, tienen buen material y quería probar con ellos”, añade Cristian.
Aunque en tiempos pasados la presencia española fue nutrida, actualmente él es el único nacional en el equipo kazajo. “Se habla inglés y también mucho italiano. Me gustaría el poder estar en una grande (ya fue a diez). Después de Omán iré a dos clásicas en Francia y, seguramente, Volta a Catalunya. El calor me gusta, aunque cada vez me cuesta más”, añade un Cristian que tuvo que abandonar la pasada Vuelta por lesión y que revela el motivo. “Tenía un nervio atrapado en la planta del pie que me daba mucha guerra y me impedía estar al 100%. No me quitaba fuerza, pero sí nivel sensitivo. Ahora toca ver cómo rindo”, concluye un corredor que hace tiempo dejó de ser desconocido y sin miedo a correr siempre en equipos foráneos “alejados de la zona de confort”.
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