Surne BilbaoBLB
100
Río BreogánBRE
90
Finalizado
Liga Endesa | Jornada 22ª

Miribilla nunca falla

Nueva victoria del Bilbao Basket en su pista para seguir soñando con el playoff. El Breogán, arrollado en el tramo final.

AIOL
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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Bilbao Basket y Breogán vienen siendo en los últimos tiempos casi almas gemelas, dos equipos de los llamados a pelear por escapar cuanto antes del descenso y lanzar las campanas al vuelo soñando con la Copa o el playoff cuando coincide que arman excelentes plantillas. Suelen andar a la par y sus partidos siempre tienen miga, cosas que contar. Pero este año están casi en las antípodas, los vizcaínos han demarrado, bastante por delante de los celestes. El duelo en esta ocasión fue un continuo intercambio de golpes en los primeros 30 minutos, un toma y daca en el que nada hacía presagiar que alguien perdiera la verticalidad. Se anunciaba un final tan cardiaco como en el Pazo en la primera vuelta, saldado con mínimo average lucense de +1. La rendición absoluta gallega se presentó en el cuarto definitivo, otra vez con una defensa flojísima y encajando la centena. Aguantar el nivel de intensidad que imprime el Surne (hizo 11 mates, muchos en el tramo decisivo, y cinco de llos Hlinason) no es fácil para los conjuntos de mitad de la tabla para abajo. Su identidad es clara y en eso el Breo, equipo pegajoso cuya resistencia no cede así como así, quedó por los suelos.

Miribilla nunca falla, es un pabellón inabordable si no te llevas hasta allí una etiqueta de Euroliga. El Surne Bilbao sufrió un batacazo tremendo ante el Valencia el 2 de enero para abrir de forma inquietante este 2026 y el resto ha sido una escalada hacia el éxtasis, con un pequeño tropiezo ante el Baskonia y en Burgos que han quedado en anécdotas. Hlinason cuajó un partido descomunal y Hilliard asestó un duro golpe a un ex como el Breogán, que cayó en la telaraña de Ponsarnau, una estrategia con muchas zancadillas, sumando a jugadores para la causa a cada paso y con un final con bomba atómica incluida. Jaume se llevó el pulso de dos viejos lobos de mar ante Casimiro, más de 1.300 citas en ACB entre ambos.

El partido empezó a todo trapo, con un problema en el acceso de algunos aficionados por un atasco monumental en la entrada a Bilbao por la A-8, y mucho ambiente en la grada por la llegada de muchos seguidores lucenses, como ocurre tradicionalmente. Cuajaron un gran recibimiento al equipo. Y eso que la nochecita se las traía por el frío y el diluvio. La velocidad de Russell en el uno contra uno provocaba desajustes en la defensa local. Se le dispensó un sobremarcaje y eso dejaba solo a Dibba en la esquina, de tal manera que el danés aprovechó para anotar de tres. Casimiro tenía claro que con Normantas como improvisado base tenían que ejercer una presión asfixiante en la subida del balón. El ritmo era muy alto y por momentos el descontrol desesperaba. El lituano no acababa de asumir el papel de batuta pero como secundario, de conducir la bola, llegar a campo de ataque y que aquello fluyera con el mínimo intervencionismo.

Un 11-0 puso a los locales con 32-25. Pero reaccionaron los lucenses, que se pusieron de nuevo por delante con una canasta de Cook, jugador de mucha clase. Y en ese tira y afloja, de nuevo los de Ponsarnau lideraron el marcador y amagaron con escaparse tras dos tiros libres de Hilliard: 45-38 a 2:59 para llegar al descanso. Una distancia que igualó Lazarevic con una canasta en el último segundo del primer tiempo (49-42) y aún creció más en el inicio del segundo tiempo (58-47 a los tres minutos) tras mates de Pantzar y Krampelj. Los ‘hombres de negro’ se habían propuesto cuidar más la pelota, tener paciencia y armonía a partes iguales, y, sobre todo, abrir brecha en ese tercer cuarto. Pero aún tuvieron que esperar algo más. Rompieron esa idea un par de detalles. El Primero la agresividad del Río Breogán en primeras líneas defensivas y en el bloqueo directo, dio un paso adelante con más contactos, siendo más agresivos al pasar los bloqueos y cerrando la pintura y el rebote. Y después, Francis Alonso, que tardó en entrar en combustión, aunque parecía llegar a tiempo. No anotó hasta que habían pasado 23 minutos y una vez que entró en calor, sostuvo unos instantes a su equipo con enormes penetraciones. El ex de Bilbao Basket empató a 67 con 11:34 por jugar.

Héroe y villano, Alonso cometió una falta en un triple de Jaworski, así que regaló tres tiros libres, y una pérdida que empezaron a desmontar al conjunto visitante. Ahí el Bilbao Basket apagó las luces del cuadro lucense: 30-10 hacia la máxima diferencia (97-77), fraguada desde el triple. De tres en tres se vive mejor. Apretó en primera línea y empezó a montar contraataques. Se incorporaron jugadores, como Krampelj y Jaworski. También Normantas se sumó al rock and roll. Una preciosa jugada colectiva desembocó en el 87-75. Hlinason seguía siendo el cíclope imparable que dominaba a alguien incluso más grande que él, Brankovic, y en la fiesta final de Miribilla pudo debutar De Castro en ACB. 100-90, cifras redondas, tan redondo como el juego del Surne Bilbao.

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Ponsarnau: “Recuperar este nivel de intensidad es muy positivo”

Ponsarnau se mostró especialmente satisfecho con el nivel de intensidad que demostró su equipo en el triunfo. “Eso tiene que ser una seña de identidad muy importante en Miribilla. Desde esta mentalidad creo que tenemos que imponer que sea una marca de nuestro juego”, lanzó.

“Ha sido un partido muy duro porque jugábamos contra un equipo que juega muy bien al basket, que va encontrando puntos. Yo estaba muy positivo porque el equipo ha cometido muchos errores desde la intensidad, desde la energía, desde ir incluso pasado de vueltas. Hacía muchos partidos que no nos pasaba. Recuperar ese nivel de intensidad es muy positivo”, se felicitó.

“Estoy muy contento porque hemos mostrado esa identidad a pesar de que ha provocado pérdidas. Ha habido también una cosa muy buena, y es que el público, en lugar de estimular la frustración, estaba muy positivo y nos ayudaba a seguir. Estaba esperando el momento de romper el partido y lo ha roto con nosotros”, señaló Ponsarnau sobre el ambiente en el pabellón bilbaíno.

El técnico ilerdense del Bilbao Basket destacó la solidez de su equipo. “Hemos aguantado los malos momentos, hemos encontrado cosas, jugadores, concepto… y siempre hemos encontrado defensa. Muchos jugadores han querido sumar”, dijo.

Ponsarnau reconoció que “quizá en algún aspecto ellos han sido mejores, pero hemos hecho buenos porcentajes”. “La producción que hemos encontrado desde el tiro de dos, hacía tiempo que no estábamos tan eficaces. Nos ha ido muy bien. De las catorce pérdidas, dos o tres han sido en los últimos minutos. Hemos estado bastante bien en esto. Hemos jugado bien las cartas, hemos encontrado acierto”, concluyó.

Casimiro: “Hemos hecho demasiadas concesiones”

Casimiro lamentó después de la derrota haber realizado “muchas concesiones” en un último cuarto que fue definitivo para la derrota de su equipo en Miribilla. “Justo cuando mejor estábamos, hemos hecho demasiadas concesiones al rival que nos han castigado y nos han distanciado en el marcador.

Estábamos en nuestro mejor momento, pero no hemos sabido competir el partido en la intensidad”, relató el técnico del equipo lucense. “Es un tema de competir en ese momento, algo que se ajusta más a lo mental que a lo físico, porque por el reparto de minutos no creo que nadie estuviese muy cansado”, trató de explicar sobre el bajón de rendimiento en los minutos finales.

“Me duele más que las pérdidas no nos han dejado agarrarnos al partido. Nos han castigado en estas pérdidas, que nos han hecho distanciarnos en el marcador y no poder competir más. No hemos estado todo lo bien que deberíamos. Pero eso no tiene que empañar todo lo bueno que hemos hecho durante muchos minutos”, aseveró.

Casimiro incidió una y otra vez en que “por momentos hemos estado bien defensivamente, estábamos compitiendo muy bien, pero el partido ha estado más en que hemos regalado demasiado y hemos hecho demasiadas concesiones”.

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“Ya no nos pude pillar de sorpresa que el baloncesto ha cambiado por las reglas, por el ritmo, por el concepto que se tiene hoy en día. Los parciales están a la orden del día y no son definitivos. Eso se demuestra en cada partido”, concluyó el técnico del ‘Breo’.

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