Tortazo sonrojante al Movistar Estudiantes
El Súper Agropal Palencia apaliza a los colegiales, que no tuvieron ni a Granger ni a Nwogbo y estuvieron esperpéntico. Pitos de cansancio desde la grada.
El tortazo sonó muy fuerte. Fue una bofetada con la mano abierta, sin contemplaciones y muy dura, del Súper Agropal Palencia a un sonrojante (por enésima vez, no se cansa de hacer el ridículo, es increíble) Movistar Estudiantes (72-94) que se encuentra grogui desde que ganó la Copa España, precisamente, contra los castellanos. Dos semanas, dos derrotas y todo lo labrado, sepultado. La asegurada segunda plaza por el trofeo (si terminas entre el dos y el nueve) no compensa deambular por las pistas lo que resta de la fase regular.
El asunto pintaba ya feo en los minutos previos al partido cuando se anunciaron las bajas de Lotanna Nwogbo (rotura fibrilar de grado 1 en el muslo izquierdo) y de Jayson Granger (tendón de Aquiles), los mejores de la final de Palencia, y los dos, supuestamente, pilares de un proyecto que ya no se sabe si viene o va, la verdad. Y se confirmó con el paso de los minutos, con un equipo incapaz que desesperó a los aficionados. Hubo pitada por primera vez desde hace mucho tiempo… y han pasado muchísimas cosas malas durante las últimas diez temporadas.
Vaulet (21 puntos) y Giovannetti fueron lo único salvable entre unos irritantes colegiales, una calamidad desde el triple (6 de 29) y desde la personal (18 de 28). Fue un incapaces de cuidar el balón (13 pérdidas) e incapaces de hacer frente en el rebote (22 a 31) a los palentinos, que disfrutaron de una notable versión de Kamba (19 tantos) y un buen debut de Vucetic (13). Jakovics lució en tramos y Muñoz no le andó a la zaga.
Del control al desconcierto. De mantener las fuerzas igualadas al hundimiento colegial y la crecida palentina. Del 17-15 con Salin y McGrew influyendo en ataque y cumpliendo con el plan, dejar a los visitantes en pocos puntos, a no entender nada. A sumirse en un pozo ofensivo, nulo desde el triple (¡3 de 19!). El tiro libre tampoco ayudaba con un 11 de 17. El Estu acumulaba pérdida tras pérdida hasta las 9 al descanso con 6 en un segundo cuarto para olvidar y en el que la desesperación aparecía en las gradas y en el banquillo madrileño.
Todo se cayó a plomo. El Palencia disfrutaba sobre la pista y rompía los esquemas con 30 puntos en 10 minutos. A los cinco minutos ya llevaban 17 tantos, dos que en el primer periodo. Corría y no dejaba aire en ataque a los estudiantiles. Hacía daño por dentro con Kamba localizando todos los puntos débiles locales en la penetración y por la espalda de la defensa hasta llegar a los 13. La herida hubiera sido mayor si Wintering hubiera acertado alguno de sus lanzamientos a media distancia. Al descanso, un problemático 32-45 para los ramireños.
Todo fue a peor en el tercer cuarto. A mitad del periodo, el Súper Agropal se disparó hasta los 20 puntos (36-56) después de cinco tiros libres seguidos de Jakovics. Estaba todo perdido para los estudiantiles que iban como pollos sin cabeza, encontrando algo de Vaulet en línea de fondo, pero poco más. Su rival jugaba a placer y no dudó en hacer sangre. Mal día. Y puede que no sea el único porque estos son los bueyes con los que hay que arar.
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