Brussino y Tobey son la sonrisa del Gran Canaria
Un tapón del alero y un rebote ofensivo del pívot alicatan la victoria amarilla, la segunda de esta fase y sobre su rival esta temporada. Llegó a estar 32-49 abajo. Lesión de Marcelinho.
No hay quien entienda al CB Gran Canaria. Resulta que el equipo de Jaka Lakovic, tan decepcionante su rendimiento esta temporada, amenazaba con llevarse otro sopapo de época por parte de La Laguna Tenerife. Y es que, en pleno tercer cuarto, el partido se puso 32-49 antes de que los locales se levantaran huracanados con un 18-2 que les devolvió a la vida en un partido que estaba siendo, hasta entonces, un verdadero suplicio para sus intereses.
Nada hacía presagiar una victoria del Granca, pues el Canarias continuaba torturando a su vecino haciendo lo de siempre, moviendo la pelota a la velocidad de la luz, buscando en cada ataque al hombre libre, martilleando a la mínima ocasión. Con juego a veces poético y casi siempre fluyendo libre. El equipo de Txus Vidorreta hacía otra vez lo más difícil: jugar sencillo, ese estilo que tantos problemas le da a sus rivales. Pero de pronto llegó el fundido a negro.
La tormenta favorable al equipo visitante se había desatado muy pronto. Sin apenas comerlo ni beberlo, un triple de Van Beck, el segundo de La Laguna Tenerife tras el de Fitipaldo, disparó a los suyos 0-8 ante un Granca atónico, desde luego convertido, otra vez, en el saco de golpes favorito de su vecino, ni que viniera a la isla vecina a visitar su jardín favorito para un entrenamiento con público. Poco importaba que Brussino pusiera 7-8 a los de amarillo, que de no ser por Alocén, Kuath y Robertson, pellizco el que ejecutó desde el 6,75 tras los cuatro fallos de sus compañeros. Aquel marcador de 18-22 al final del primer cuarto, al que se llegó tras una estupenda canasta de Jaime Fernández, era totalmente engañoso por muy igualado que pareciera.
Nada más comenzar el segundo parcial enchufaba Salvó desde la periferia pero era un poquito de pan ante la hambruna que se avecinaba. Desde luego, más de lo mismo. Resulta que la hueste de Txus Vidorreta empezó a destrozar el partido con un parcial de 4-12 que, primero con una daga exterior de Doornekamp y al final con otra de Van Beck, estiraba el marcador hasta el 25-34. Al Gran Canaria ya se le había ido definitivamente la olla, un equipo sin rumbo ni respuestas para enderezarlo, mucho menos con alguien al timón, desde luego el partido decidido, salvo sorpresa, cuando se llegó al descanso con un clarificador 29-44.
Pero la sorpresa llegó, y de qué manera. Y eso que durante un par de minutos del tercer cuarto el dominio lagunero se hizo todavía más pavoroso. Mientras el Gran Canaria apenas arañaba algún punto desde el tiro libre, Jaime Fernández continuaba exhibiéndose, regalándole ahora una canasta a Shermadini para que el gigante georgiano martilleara el aro local para aquel 32-49 que parecía decidirlo casi todo. Sin embargo, de pronto ocurrió lo impensable, un cambio de tercio totalmente inesperado, obviamente el sonoro cambio de rumbo sobre la cancha.
Al rescate del Gran Canaria acudieron, Brussino, Pelos y Tobey, que de pronto alicataron un 9-0 de parcial para obligar a Vidorreta a pedir tiempo muerto cuando se habían disputado poco más de tres minutos de partido tras el descanso. Sin embargo, este pequeño receso le sentó bastante mejor a los muchachos de Jaka Lakovic, que estiraron la secuencia triunfal hasta que Scrubb cortó ese 11-0 para hacerle el boca a boca a los suyos, insuflando aire con aquel flaquito 43-51, diferencia obesa muy poco antes.
Lejos de recomponerse, era el Canarias quien ahora estaba totalmente a merced del viento silbado por el baloncesto local. De hecho, el parcial que se cascó el Ganca llegó hasta el 18-2 gracias a la cólera ofensiva de Robertson antes de que Kuath reventara el aro aurinegro para dejar el 54-55 antes de que se sonara la bocina de final de periodo, desde luego la distancia más corta a la que se había visto el Gran Canaria tras aquel pretérito 7-8. A todo esto, Huertas ya estaba fuera de combate por un pinchazo en su pierna derecha.
Y, como pasó con aquel dinosaurio, cuando La Laguna Tenerife despertó su rival ya estaba ahí. De hecho, en el primer ataque local del último periodo Wong le sacó un 2+1 y la cuarta falta a Fran Guerra para poner a los suyos 57-55, primera ventaja local en todo el partido, corriente a favor que no le abandonaría jamás. Es que la formación canariona arrancó de salida con un 7-0 a su favor para ponerse 61-55 ante un rival que, de pronto, parecía haberse inyectado la anestesia con la que hacía poco tenía paralizado a un rival pequeño que de pronto se volvió gigante.
Tampoco es que hubiera rendición tinerfeña, pues en caso de que Wong torturara a Van Beck con otro 2+1, Scrubb acudía a la llamada de su gente. Resultaba también que, si Brussino taponaba a Doornekamp uno de esos flechazos que no falla nunca, sus compañeros dilapidaron la siguiente posesión antes de que Fitipaldo, aprovechando la crecida amarilla, encañonara con éxito desde el extrarradio para poner el 71-68 con 38 segundos todavía por delante. Se volvieron a complicar las cosas para el Granca con el castañazo de Pelos, pero allí que acudió Tobey para, con un rebote ofensivo y el posterior tiro libre, sentenciar el duelo antes de la agónica bandeja de Fitipaldo que sirvió para apretar más el average, que se promete decisivo.
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En cualquier caso, las dos formaciones canarias lideran su grupo en esta fase de la BCL, ambos con dos victorias y una derrota, desde todo por decidirse con lo que se viene desde ya tras la victoria del Nymburk en Trieste. Sonríe hoy más el Gran Canaria, que vuelve a ganarle a su vecino de manera agónica. Van dos de dos este curso.
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