El campeón pone rumbo a las semifinales
Más de media labor resuelta por parte el Bilbao Basket en la eliminatoria ante el Petkimspor.
El Bilbao Basket, el rival a batir por ser el rey vigente y llevar el escudo dorado a la altura del corazón por tal condición, perdió en el estreno de esta edición de la FIBA Europe Cup ante el Peristeri tal vez para despistar al personal, para que la gente no le vea como un indiscutible favorito a reeditar el título. El resto de esta travesía han sido victorias, muchas de ellas con récords abrasadores. Y en los cruces definitivos sigue mostrándose intratable. En la ida de cuartos, el Petkimspor trató de jugar sus cartas y se puso con 48-40 en el tercer cuarto, pero lo de Burgos esta vez no se iba a repetir, no se podía repetir de ninguna manera. Era un momento de crisis altamente inquietante. Apareció Krampelj para decidirlo todo, para sobrevivir en un choque que por momentos parecía un duro combate contra un púgil sobre un ring con canastas. El día después de su cumpleaños, y para celebrar que hoy su compañero Font también sopla velas. Hlinason fue un coloso bajo los aros y Hilliard, horrendo el sábado, esta vez sí se asemejó al portento del año pasado en Lugo. Un equipo que malvive en la liga otomana como antepenúltimo no se puede subir a las barbas de un representante ACB, del campeón europeo. Y así fue, por mucho que Blumbergs y Franke se empeñaran en negar su destino, la evidencia, la propuesta física fuera tan exigente.
Se vio un partido irregular, aunque los visitantes fueron los más constantes, con tres cuartos ganados, una cita en otro de esos recintos que no se ven por la ACB, una cancha pequeña, para 2.500, con muchos asientos vacíos y un parqué con mil huellas de zapatillas y cualquiera podría decir que han jugado allí a hockey sobre patines con ruedas pasadas por el hollín. Ojo ahí sólo ha ganado el Peristeri en clave europea.
Con esos ocho puntos de desventaja, a Ponsarnau no le gustaba el asunto y poco después paró el juego con un tiempo muerto. A partir de ahí, la actitud defensiva cambió de forma radical y el equipo jugó mucho más ordenado. Fueron apareciendo jugadores. Petrasek empezó a fuego y mostró su mejor versión, Pantzar estuvo muy certero y Krampelj, desaparecido durante todo el compromiso, se hizo sentir en el momento de más agobio. Es normal tener las líneas maestras un tanto revueltas después de dos semanas de parón, con cinco piezas con sus selecciones y algunas otras saliendo de problemas físicos, y de haber perdido el ritmo anterior al mismo.
Los bilbaínos salieron enrabietados tras el golpe del Coliseum, sin especulaciones, con un 0-10. Empezaron intimidando. El Petkimspor no anotó en dos minutos y medio. El Surne hacía lo que quería a placer: mates, triples, contraataques... Mejor comienzo, imposible. Mantuvieron esa decena de ventaja sin aparente esfuerzo. El técnico local, Civgin jugaba con cinco abiertos y empezaron a hacer daño en el bloqueo y continuación, ahí donde Bagayoko aún flojea, porque se queda en tierra de nadie. Tras el 19-30, máxima diferencia vasca, llegó un 12-0 cuando endurecieron mucho su defensa, con los árbitros de miranda, Whittaker puso ese tanteo a dos minutos para llegar al descanso. Los ‘hombres de negro’ tiraban ayudas largas y siempre se quedaba un rival solo en el arco. Jugaban a todo trapo, sin pensar, y para facturar solo 35 puntos en 20 minutos. Lo les rentaba, como dicen ahora los jóvenes.
El cuadro de Esmirna dejó de abusar del triple y los bilbaínos no protegían la zona. Lazarevic jugó unos instantes, pero aún le falta ritmo de partidos. Se pudo ver en acción a Jaylon Brown, pero aún está muy lejos de su mejor nivel. El 48-40 marcó la cima de la preocupación bilbaína. Les estaban echando de la zona en un pulso por momentos caótico. En muchas fases del juego de estos dos últimos partidos se nota la importancia de tiene Frey para mantener el orden, la amenaza ofensiva y la tensión en pista cuando descansa Pantzar. Ponsarnau llamó a capítulo al personal, tal vez vio que sus hombres se confiaban con sacar aquello andando y todo cambió. Un 2-14 acabó con las esperanzas turcas. Otro ejercicio de solidez en Europa. Hubo algún momento surrealista, como el de un jugador local atándose las zapatillas mientras su compañero botaba y botaba la pelota hasta que rematara la faena, o Hilliard secándose el sudor de las manos en el pantalón de un árbitro. Jaworski sumó canastas necesarias. Tiraron una buena ayuda defensiva al fin y Krampelj colocó un tapón para cargar las pilas atrás. Mucho oficio, si no se puede jugar bonito, pues se va a lo básico, cuidar el balón, el rebote, la dureza atrás...
Desde esa concentración en campo propio, el Surne no dejó de crecer en el otro lado de la pista, cogió ritmo y eligió también mejor en ataque. Así que pidió la vez para las semifinales con una jugosa ventaja de ocho puntos. Ahora toca ratificar este primer paso en Miribilla. Eso sí, ya se puede ir echando un ojo al posible rival en esa penúltima ronda. El Falco Vulcano Energia KC Szombathely, ese nombre interminable, se dio un baño y masaje ante el Bosna de Sarajevo por 81-66, así que también está llamado a visitar Miribilla.
Ponsarnau, satisfecho
Ponsarnau admitió sentirse “satisfecho” con el triunfo, sobre todo porque, a pesar de los momentos de crisis en el segundo y tercer cuarto “siempre” han “tenido defensa”. “Hemos ganado tres de los cuatro periodos y en ninguno nos han hecho 20 puntos. Pero ellos han demostrado que tienen defensa y capacidad física para dificultar nuestro ataque y si no estamos sólidos y perdemos la concentración podemos tener problemas”, recalcó.
Admitió que el segundo parcial jugaron “muy mal al baloncesto” sobre todo cuando el equipo local “subió su marcha física”. “En ataque no estábamos encontrando aún el baloncesto aunque lo hemos acabado encontrando. Hilliard ha demostrado su calidad y ha tenido puntos y el equipo ha encontrado la manera de jugar”, añadió el ilerdense antes de destacar también los “intangibles” en el tramo final de Krampelj.
Himno del equipo
El Bilbao Basket vivirá este domingo, 15 de marzo, una jornada muy especial. Realizará la grabación del vídeo de lo que será el himno oficial del equipo, y quiere que toda la familia ‘miribillesca’ forme parte de este momento histórico. Para ello, el club ha lanzado un llamamiento masivo a la afición para participar en la grabación y convertirse en protagonista de una pieza audiovisual que acompañará al equipo en el futuro.
La grabación se organizará en dos turnos a lo largo del día, con el objetivo de reunir al mayor número posible de seguidores.
Turno de mañana
- Horario: 8:00 – 14:00
- Participantes: jóvenes entre 14 y 40 años
- Lugar de quedada: Plaza San Juanes, Bilbao (junto al Carrefour de San Antón)
Turno de tarde
- Horario: 18:00 – 21:00
- Participantes: personas de todas las edades
- Lugar de quedada: explanada exterior del Bilbao Arena
Desde el club animan a los aficionados a participar en ambos turnos si les es posible. Cuantas más personas formen parte de la grabación, más espectacular será el resultado final del vídeo del himno.
Código de vestimenta obligatorio
Para mantener la estética de la grabación, todos los participantes deberán acudir con vestimenta completamente negra:
- Parte superior negra lisa, preferiblemente sudadera con capucha
- Parte inferior negra
- Sin símbolos de Bilbao Basket
- Sin logos ni marcas visibles
Noticias relacionadas
El mensaje del club es claro: la afición tiene la oportunidad de formar parte de un momento único. Los interesados en participar pueden inscribirse previamente a través del formulario habilitado por el club.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí