El Bilbao Basket salta a la pantalla
El documental ‘Insider Club: Surne Bilbao’, producido por la ACB, muestra aspectos desconocidos del equipo de Miribilla.
¿Qué pasa en un equipo ACB de puertas hacia dentro? El documental 'Insider Club: Surne Bilbao’, el primero de ese tipo de un club de la máxima categoría en España, resuelve parte de esa cuestión. Durante 30 horas, las cámaras se han metido hasta la cocina del equipo que dirige Ponsarnau para que la gente se haga una idea de esa labor oscura, fuera de los focos, que conduce a que todo salga a pedir de boca en los partidos. Humaniza a esta gente, porque, ante todo, son personas, hacen más cosas además de entrenarse una hora y pico al día y jugar 40 minutos sobre una cancha. Ver las tripas de un equipo profesional siempre permite acceder a aspectos insospechados, pero es que en el caso de este Surne Bilbao, la ACB se ha encontrado a un grupo tan sencillo y unido por una química indestructible que los que intervienen en el documental se mueven siempre en torno a una palabra: familia.
Los espectadores asisten a escenas como el viaje en coche de un abnegado padre camino del colegio de sus hijos, jugadores metidos en cubos de hielo, eternas sesiones de masajes y tratamientos en camillas, una comida islandesa con toques mexicanos del capitán, cenas telemáticas del entrenador son su familia residente en Cataluña, el paseo de dos pívots africanos y un base sueco por una calle emblemática del Casco Viejo como Somera, el café de la cúpula deportiva en un restaurante de Artxanda... un día cualquiera, normal, de tipos normales, vaya, de un colectivo que se desnuda por completo para enseñar la realidad de un vestuario.
Desde Bagayoko, que cada vez que habla arranca una sonrisa; pasando por Jon Novo, un fisio con un ingenio y socarronería impresionantes; la nobleza de Ponsarnau, sobre el que gira todo; y el poso institucional del director deportivo, Rafa Pueyo, y la presidenta Isabel Iturbe... todas las piezas encajan y han sembrado la admiración en el estreno de esta tarde en la Sala BBK. Una cita a la que no ha podido acudir Hilliard, por sus obligaciones familiares, pero con bebés por todas partes, los de sus compañeros. El escolta norteamericano, el jugador de más nombre de la plantilla, es uno de los grandes protagonistas de la cinta, con sus constantes guiños a que Bilbao es una ciudad que les ha hechizado, aunque no acaba de acostumbrarse a conducir por ella y lleva tres accidentes, “necesito un chófer, pago un sueldo”. “Me tienen que decir cómo hacen los que son padres y no les gusta el café”, bromea. Sabe y le encanta que esta parte de España es diferente al resto, que aquí hay mucha identidad y hasta se siente un poco vasco. Su pareja va contando que han viajado por once ciudades en la carrera del alero, y celebran haber emprendido esta aventura.
La pieza, de casi una hora de duración, está realizada por el mismo equipo detrás de 'Kindur’ (’Ovejas’), el documental que exploró la vida como pastor en Islandia de Tryggvi Hlinason. Marc Ramón y Alejandra Llambés recogen en su trabajo lo que no se ve. Los realizadores acompañaron al equipo en la semana del partido ante Hiopos Lleida para hacer un retrato sin filtros del día a día del club. Gracias a la colaboración entre Surne Bilbao y BBK, 150 socios pudieron acudir al preestreno. El viernes se emitirá en un pase especial en los cines Golem, luego llegará al gran público: se emitirá en televisión y finalmente, el 9 de abril, aterrizará en las plataformas oficiales de la ACB. Una pequeña joya para los amantes del basket.
Para abrir boca, 400 privilegiados disfrutaron de la puesta de largo. Estuvo en el patio de butacas en este primer pase, que arrancó no pocas carcajadas, el presidente de la ACB, Antonio Martín, que abrió el turno de discursos agradeciendo las facilidades otorgadas por el club para desarrollar este trabajo. “Pensábamos en un corto de 10 minutos y nos habéis dado un regalazo”, celebraba Ramón sobre este trabajo que se alarga hasta los 50 minutos. Casi una hora de una película muy fresca. Ha acudido a la sala el exdiputado general de Bizkaia, y actual presidente de la Fundación BBK, Unai Rementeria; Alberto Uriarte, presidente del Consejo de Administración de Surne; Carlos Sergio, director general de Deportes de Bizkaia y concejal getxotarra; y Marcos Muro, director general de Bilbao Kirolak. Junto a ellos, la directora de Cadena SER Euskadi, Begoña Marañón; el director de Gigantes, David Sardinero; Pablo Malo de Molina, director de comunicación de la ACB; y Arturo Trueba, fundador y director de la revista y plataforma cultural La Ría del Ocio.
“La normalidad es un bien escaso, este es un grupo de personas que cree en lo que hace”, destaca Iturbe para dar pinceladas de este equipo que lleva 14 victorias y está en semifinales de la Europe Cup. El nexo de unión de un equipo en el que todos van a una porque son una piña es la palabra fetiche de su entrenador, desplegada en tres idiomas, euskera, inglés y castellano: “Batera, together, juntos”. “Cada vez más el Bilbao Basket se siente como propio de bilbao”, acuña Pueyo. Hay muchas interioridades que salen a la luz, como el intento de fichaje de Kostadinov, que desbarató Andorra poniendo más pasta y un contrato largo, lo que queda de este año y dos más. Se pensó en él cuando se lesionó Bagayoko.
Novo en su camilla, epicentro de la actividad y conversaciones, es como un confesor de los jugadores, sabe todo lo que se cuece en esa cocina. “¿Ayer cenasteis en el McDonalds?“, pregunta a Pantzar, a lo que éste responde ladea la cabeza en señal de negación. ”Os confundirían con otro”, se carcajea el fisio. Pueyo saca la cara por Ponsarnau, con el que está de vecino mesa con mesa en la sala de trabajo de Artxanda, una exigencia planteada en el minuto uno de esta relación por razones de operatividad y cercanía profesional: “Es uno de los mejores entrenadores de la ACB”. Y la presidenta le secunda: “No es una persona muy imperativa, trata de convencer antes de imponer”. No hace falta estar haciendo aspavientos todo el día para sostener la autoridad, esta se impone o se gana, y en el caso del estratega de Tàrrega, se gana.
El técnico no es dado a ponerse en primer plano, y eso que le ha tocado asumir el papel de Jaume Ponsarnau. “Qué vergüenza ser yo mismo”, bromeaba en el coloquio posterior al pase del documental. Desde el delegado, Erik Badiola; hasta el preparador físico, Cristian Lambrecht, apodado el Ruso; la leyenda Javi Salgado, exbase y ayudante técnico; y el jefe de prensa, Alberto Álvarez, también muestran sus testimonios. Txipi, eterno delegado, se cuela en algunos planos.
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En el turno de preguntas final, lanzó espontáneo un hincha: “¿Vamos a traer la segunda copa?”, en referencia a la Europe Cup. “Queremos hacerlo, primero tenemos una dura semifinal”, ha respondido Ponsarnau. Aquí no hay actores, son artistas de la naturalidad. Y han dejado las llaves de su vestuario, el templo sagrado, a las cámaras. Lo que salta a la vista es que la cinta es un alarde de realidad y divertimento. Y el resumen último lo lanzan casi al unísono Ponsarnau y Hillard: “¡Qué bonito es Bilbao, hostias!″.
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