Sociedad

Una pareja deja Madrid atrás y se muda a una casa de postas en el lugar más verde de España: “Me atrajo mucho su estilo”

Heder y Andrea han comprado una casa de postas de 1835 en Cornellana para rehabilitarla y comenzar una nueva vida lejos del ruido y la contaminación.

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A la entrada de Cornellana, justo después de cruzar el puente sobre el río Narcea, en la provincia de Asturias, se alza un edificio que forma parte de la historia del pueblo desde hace casi 200 años. Se trata de la antigua casa de postas, construida en 1835 por Ramón Secades, que durante años permaneció a la espera de la llegada de nuevos propietarios. Hoy por hoy, ese inmueble histórico ha iniciado una nueva etapa gracias a una pareja que ha decidido dejar atrás Madrid para apostar por un estilo de vida más tranquila en el entorno rural asturiano.

Heder Loaiza y Andrea Villada, originarios de Ecuador y Colombia respectivamente, llevaban muchos años viviendo en la capital española, pero el ritmo de vida de la gran ciudad terminó forzándolos a cambiar de aires. En cuanto descubrieron esta vieja casa, el flechazo fue instantáneo. “Me atrajo mucho su estilo”, explicó Loaiza a El Periódico al recordar la primera vez que vio la fachada, uno de los elemento que más les llamó la atención.

Lo increíble es que este descubrimiento se dio por pura casualidad. Al principio la pareja miró casas en Cudillero, pero ninguna de ellas terminaba de encajar con lo que estaban buscando. Por suerte, mientras hacían el camino de vuelta a Madrid, todo cambió en cuanto pasaron por delante de la casa de postas. Bastó una simple mirada al inmueble para saber que habían encontrado algo verdaderamente especial. Villada llamó por teléfono y cerró la compra sin dudarlo, convencida de que aquel edificio estaba destinado a convertirse en su nuevo hogar. Aunque el estado del edificio era delicado, especialmente el tejado, la pareja no se echó atrás. Ambos son profesionales de a rehabilitación y decidieron encargarse personalmente de las obras. Desde hace semanas trabajan en la restauración, centrados sobre todo en la cubierta, que ya está prácticamente reparada tras asegurar su impermeabilización y antes de colocar las nuevas tejas.

Un cambio motivado por mejorar la calidad de vida de la familia

El motivo principal del cambio de vida fue dejar atrás el estrés diario de Madrid. Villada explicó que los largos desplazamientos y el ruido constante acabaron pesando demasiado. En Cornellana, en cambio, ven una oportunidad para vivir con más calma y aprovechar mejor el tiempo. La previsión es que las obras estén terminadas en unos tres meses, aunque parte de ese plazo ya ha vencido. Los permisos retrasaron el inicio de los trabajos, y Loaiza aún tiene que viajar a Madrid para atender proyectos pendientes con antiguos clientes. Por ahora, la pareja prefiere no aceptar nuevos encargos en Asturias y centrarse en terminar su propia vivienda. Aun así, ya han recibido propuestas para rehabilitar otros edificios de la zona, algo que se plantean a medio plazo.

Y ojo, porque a Cornellana no llegarán solos. Junto a ellos se mudarán la madre de Loaiza y dos de los hijos de Villada, de 13 y 9 años. En entorno natural, la cercanía de las playas y, sobre todo, la salud han sido las claves a la hora de tomar esta decisión. Villada destacó que en el pueblo “no hay tanta contaminación como en Madrid” y que su objetivo es que los niños crezcan en un ambiente tranquilo, con espacio para jugar, cultivar una huerta y criar gallinas. Se trata de una nueva etapa que arranca entre historia, naturaleza y mucho más silencio.

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