Sociedad

Un matrimonio de 76 y 81 años se construye su propia casa: “Pensaban que estábamos locos”

La pareja aprovechó un terreno para hacer su vivienda desde cero. La de ahora está diseñada para facilitar la vida en la vejez, etapa que planean disfrutar al máximo.

Jhonny3356/Freepik
Nació en Madrid en 1989. Doble licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual, con Máster en Periodismo Multimedia Profesional. Becario en El Mundo, Servimedia, EFE y AS. Desde 2013, AS es su casa, con un paso en 2015 por la revista digital Marca Plus. En As, ha pasado por Cierre y actualmente es redactor de la sección de Actualidad.
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En Steenokkerzeel, una pequeña localidad belga, Vera (76) y Marnix (81) han protagonizado una historia que contada parece increíble. En lugar de mudarse a un apartamento tras considerar que su antigua vivienda era demasiado grande y poco práctica, decidieron construir una nueva casa desde cero.

Lo hicieron en el solar contiguo, donde vivió la madre de ella hasta los cien años. “Cuando murió, se nos ocurrió la idea de construir una nueva casa en ese sitio. Nuestra familia pensó que nos habíamos vuelto locos, pero teníamos buenos argumentos para hacerlo. No tuvimos que dejar nuestro entorno familiar, pudimos adaptar todo a vivir en casa de por vida y fue agradable volver a construir con el estilo que amamos”, afirma la pareja a HLN.

La vivienda que tenían se les hizo grande

La decisión no fue tomada a la ligera. El matrimonio llevaba años reflexionando sobre cómo adaptar su estilo de vida a la edad sin renunciar a sus valores. Ya en los años 80 habían apostado por una construcción alternativa: una casa de estructura de madera, energéticamente eficiente y respetuosa con el medio ambiente, calentada por bomba de calor. Aunque el estado de aquella vivienda seguía siendo bueno, los desniveles y el tamaño se volvieron poco funcionales. “Pensamos que se había vuelto demasiado grande para nosotros dos”, explican.

La nueva casa, cuya primera piedra se colocó en verano de 2023, fue entregada apenas diez meses después. Durante ese tiempo, Vera y Marnix no pudieron seguir la obra desde su cocina, como habrían deseado, porque ya habían vendido su antigua casa. Previendo esta situación, alquilaron temporalmente un apartamento junto al mar, propiedad de un familiar. Su hijo, que vive a pocas calles del terreno, se encargó de supervisar el avance de la construcción.

Para llevar a cabo el proyecto, la pareja buscó asesoramiento profesional. “Para nuestra época, somos hábiles con los correos electrónicos e Internet, pero no era realista asumir toda la administración y la coordinación”, reconocen. Así dieron con Stam, una firma de arquitectura especializada en viviendas adaptadas. Stam los conectó con Arkana, una empresa llave en mano experta en estructuras de madera y en construcciones eficientes energéticamente. “Durante todo un año, nuestro hogar consume la misma cantidad de energía que genera por sí mismo, o incluso menos”, explican con orgullo.

Casa totalmente domotizada

Arkana les asignó un contacto permanente que los acompañó durante todo el proceso. “Gracias a ellos, no tuvimos que preocuparnos tanto por todo el proceso de construcción. Se encargaron de todo el papeleo e incluso del interior, hasta la instalación de las cortinas”, relatan. Vera y Marnix solo tuvieron que tomar las decisiones clave: materiales, acabados, distribución. Aunque reconocen que este enfoque es más costoso, lo consideran la única forma viable de afrontar una obra a su edad.

La casa, de 135 m², está diseñada para facilitar la vida cuando se llega a la vejez. Todo está en una sola planta, con puertas extra anchas, barras de apoyo en baños y suficiente espacio para una silla de ruedas. La domótica permite controlar funciones como la calefacción con facilidad. “Nos costó mucho aprender todo, y todavía no estamos del todo al día con el funcionamiento de las lámparas, pero notamos que esas cosas ofrecen una comodidad adicional”, comentan.

Ventajas fiscales

La decisión de construir también tuvo ventajas económicas y fiscales. Al demoler la casa antigua y levantar una nueva, solo pagaron el 6% de IVA en lugar del 21% habitual. “En cada tramo de 100.000 euros, eso ahorró 15.000 euros”, explican.

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“Quién hubiera pensado eso a nuestra edad”, dicen, dispuestos a disfrutar de la última etapa de su vida.

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