Sociedad

Un hombre salta de un crucero para evitar pagar una deuda de 13.700 euros

El hombre llevaba más de 12.000 euros en efectivo y cinco identificaciones cuando las autoridades se disponían a registrarlo. Entonces saltó.

Royal Carribean
De El Ejido (Almería), estudió periodismo en Málaga y trabajó en Cope y La Opinión de Málaga. En Madrid hizo un máster en periodismo internacional. Inquieto por naturaleza, le interesa la geopolítica, la exploración, la aventura y el conflicto de Israel y Palestina. Hizo los cursos de periodismo de viajes de El País y de televisión de Atresmedia.
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Jey González Díaz saltó el pasado domingo 7 de septiembre por la borda del crucero Rhapsody of the Seas cuando estaba atracando en el puerto de San Juan (Puerto Rico). No se tropezó, tampoco intentó quitarse la vida, ni tenía prisa en ver Puerto Rico. Jey solo quiso saltar hacia la libertad, en este caso monetaria, porque debía 16.000 dólares (unos 13.700 euros) en el casino del crucero, y vio en el extenso mar la huida perfecta.

Su plan comenzó sobre las 09:15 horas de la mañana, cuando varios agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) hacían la inspección rutinaria de los pasajeros y la tripulación. En ese proceso, Jey saltó al mar para evitar a las autoridades. Cayó al agua y un hombre que pasaba en moto acuática lo recogió y llevó a la orilla. Siempre recordaréis este día como el día en que casi capturáis a Jey González, debió pensar.

Pero la CBP encontró a Jey y le interrogó. El hombre cometió entonces un sincericidio: “no quería reportar el dinero en su posesión porque pensó que le iban a cobrar impuestos por traer el dinero”, explican las autoridades. Es decir, que aseguró tener más de 10.000 dólares en efectivo y, casualidad, debía más de 13.000 al crucero.

En un ataque de lucidez, los agentes concluyeron que el dinero que Jey tenía que pagar al casino flotante estaba en sus maletas. El misterio de Jey aumenta cuando los agentes buscaron en sus pertenencias: llevaba 12.400 euros en efectivo, dos teléfonos móviles y cinco identificaciones diferentes.

En realidad, Jey González Díaz había reservado su viaje en crucero bajo el nombre de Jeremy Díaz. El saltador de barcos explicó a las autoridades que ese nombre era el de su hermano, y cuando los agentes le preguntaron, entonces Jey, querido, cuál es tu verdadero nombre, cometió otro sincericidio: “Si ustedes fueran buenos en su trabajo, lo sabrían”.

Jey fue liberado bajo fianza, pero se le acusa de intento de evasión de impuestos monetarios en EEUU, una condena que, de materializarse, le supondría una multa de hasta 250.000 dólares o una pena máxima de cinco años de prisión. También pueden ser ambas, de acuerdo con CBS News.

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