Un estadounidense compra un pueblo en España por 310.000 euros y busca hacer un destino turístico: “No me traigo California”
Se prevé que el pueblo de Zamora esté rehabilitado a finales de 2025.
El pueblo de Salto de Castro (Zamora), ubicado en la frontera entre España y Portugal y abandonado desde 1989, tiene un nuevo propietario y un ambicioso proyecto turístico.
Jason Lee Beckwith, estadounidense, adquirió la localidad por 310.000 euros con la intención de rehabilitar sus 44 viviendas, la escuela, la iglesia, el bar y un antiguo cuartel de la Guardia Civil, transformándola en un complejo vacacional y residencial.
En una conversación con El País, Lee asegura que su intención no es traerse California a España. Él se enamoró de “el paraíso”, como describe a Zamora, y ahora vive en un apartamento con su esposa en la capital, con planes de instalarse en Salto de Castro próximamente.
La historia del pueblo
Salto de Castro fue construido en 1946 por Iberduero (hoy Iberdrola) para alojar a los trabajadores de la presa de Castro y sus familias. Tras el traslado de los últimos habitantes y del puesto de la Guardia Civil en 1989, el pueblo quedó deshabitado, sufriendo un notable deterioro por el paso del tiempo y el vandalismo.
Antes de Lee, el pueblo había sido comprado por una familia en los años 2000, a través del portal Idealista, con planes turísticos que quedaron truncados por la crisis de 2008.
El proyecto de Lee
Según ha contado el estadounidense a El País, el proyecto contempla un complejo abierto al público, con hotel o hostal, alquileres de larga duración y un espacio para eventos en la iglesia. La primera fase incluirá el edificio principal con alojamientos, restaurante, centro de bienvenida, piscina y zonas recreativas como barbacoas y picnic. “Será un lugar que todos podrán disfrutar, sin importar su presupuesto”, asegura el estadounidense, que planea residir a tiempo completo en el pueblo a finales de 2025.
El propietario estima que la rehabilitación requerirá entre cuatro y siete millones de dólares, y busca inversores internacionales, así como subvenciones del Gobierno español y de la Unión Europea. Según Jason Lee, el proyecto aspira a revitalizar la zona y atraer visitantes, integrando a la comunidad local.
Sin embargo, el plan genera opiniones contrapuestas. Mientras el alcalde de Fonfría y antiguos residentes ven con ilusión la iniciativa, los ecologistas alertan sobre su impacto en el Parque Natural Arribes del Duero, declarado por la UNESCO y parte de la Red Natura 2000.
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El futuro de Salto de Castro dependerá del equilibrio entre conservación ambiental, viabilidad económica y planificación turística, en un lugar que hasta ahora solo conserva el eco de su pasado industrial y residencial.
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