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Si eres de los que no friega los platos justo después de comer, la psicología dice que tienes estas características

Estas son las nueve características psicológicas que presentan las personas que dejan amontonados los platos sucios en el fregadero.

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Lavar los platos puede ser una tarea tediosa a veces. Dejarlos en remojo o en el fregadero durante toda la noche es una opción que muchos ni se plantean. Sin embargo, quienes deciden dejar pasar un tiempo después de comer y limpiarlos cuando tengan un hueco, lejos de ser pereza, pueden presentar ciertas características psicológicas ligadas fuertemente a un acto tan simple como el de no lavar los platos después de comer.

Según una investigación de Psychology Today, cómo se realicen las tareas del hogar dice mucho de cada persona. Estas actividades reflejan patrones psicológicos profundos y que definen cómo es alguien. En el caso de quienes deciden no lavar los platos después de comer, la psicología advierte sobre nueve características fundamentales.

Características psicológicas

  1. Se centran en sus prioridades

Aquellas personas que son capaces de concentrarse durante horas en una actividad que les apasiona suelen ser las que luego no lavan los platos después de comer. Este tipo de personas no son perezosas, sino que operan con la atención selectiva, un término psicológico que muestra cómo su cerebro asigna recursos considerados más importante en ese momento.

  1. Fatiga de decisión

A lo largo del día, una mente adulta puede llegar a tomar hasta 35.000 decisiones diferentes. Para algunas personas, en especial aquellas que dejan los platos amontonados, ponerse a realizar tareas una vez que llegan a casa puede resultar abrumador. La Asociación Americana de Psicología habla sobre la fatiga de decisión como un fenómeno real que puede afectar a cualquier tipo de decisión, hasta la más simple, y generar un sentimiento de agotamiento por cada una que se tome al día.

  1. Creatividad en pleno caos

No es casualidad cuando un artista crea sus mejores obras en un espacio aparentemente desordenado. Aquellas personas que dejan los platos sucios amontonados suelen tener un mejor funcionamiento creativo relacionado con la estimulación ambiental. De esta manera, el desorden no les molesta, ya que se cerebro está ocupado en generar ideas.

  1. Ceguera temporal

Este tipo de personas mantienen una lucha constante contra la ceguera temporal, la cual impide ser verdaderamente conscientes del paso del tiempo. Lo que en un principio pueden ser solo cinco minutos pueden llegar a ser horas. Se trata de un rasgo característico también de las personas con TDAH, pero que puede afecta a cualquier que esté absorto en algún tipo de tarea que sea atractiva.

  1. Perfeccionistas en recuperación

Hay veces en las que no se tiene el tiempo ni la energía para realizar ciertas tareas. En estos casos, quienes luchan contra el perfeccionismo entienden que una actividad como lavar los platos no es tan importante y que pueden realizarla cuando tengan tiempo y energía.

  1. Diferentes tolerancias sensoriales

Un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina muestra que las personas que no limpian los platos después de comer tienen niveles de tolerancia muy diferentes al desorden visual. Los platos sucios acumulados en el fregadero, una estampa que a muchos puede resultar desagradable, para estas personas pasan desapercibidos por su mayor tolerancia a los estímulos visuales.

  1. Conservacionistas de energía

Además de priorizar aquellas actividades que puedan resultar más atractivas, estas personas también saben instintivamente cómo reservar energía para aquello que más les importa. Entienden que actividades como lavar los platos después de comer pueden restarle una energía que quizás sea importante para otras tareas o incluso actividades como mantener conversaciones con amigos, realizar proyectos importantes o el propio cuidado personal.

  1. Van en contra de la productividad

En una sociedad donde la sobreproductividad está al orden del día, estas personas luchan contra su cultura. No se trata de pereza, sino del intento de resistencia activa contra una cultura que apuesta por hacer siempre algo útil, independiente de lo que sea.

  1. Mejor procesamiento de estrés

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Para aliviar el estrés, algunas personas realizan tareas sencillas en casa, mantener un espacio limpio y ordenado puede ayudar a reducir los niveles de estrés en una persona. Si embargo, quienes amontonan sus platos en el fregadero, a la hora de sentirse abrumados, su cerebro prioriza la regulación emocional sobre el orden externo. De esta manera, sus esfuerzos se centran en gestionar su estado interior y los platos sucios pasan a un segundo o tercer plano de importancia.

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