Si dices “por favor” y “gracias” de forma automática, la psicología dice que tienes estos siete rasgos comunes
Estas dos palabras funcionan como un escáner portátil de personalidad: si las dices de forma automática, sin pensarlo, probablemente estás mostrando un conjunto de rasgos bastante sólidos y muy saludables.
Cuando Juan Manuel García, Guardia Civil, experto en comunicación no verbal, presentó el libro “Ciencias del comportamiento” y charlamos con él, nos dejó detalles de lo que transmitimos con micro gestos, mini sonrisas, leves levantamientos de cejas e incluso un moverse un poco en la silla. Y en ese escuchar al otro para aprender la psicología se fija en dos palabras que muchas personas dicen casi de manera automática, y que dan datos de su personalidad.
Se trata del uso del ‘por favor’ y ‘gracias’, que puede parecer una tontería, pero resulta que tu cerebro está contando más sobre ti de lo que imaginas. Según la psicología, estas dos palabras funcionan como un escáner portátil de personalidad: si las dices de forma automática, sin pensarlo, probablemente estás mostrando un conjunto de rasgos bastante sólidos y muy saludables.
Eres socialmente atento
Quienes agradecen incluso los pequeños gestos (“gracias por pasarme la sal”, “gracias por abrir la puerta aunque ibas cargado) suelen notar lo que ocurre alrededor. No viven encerrados en su propio ombligo: registran esfuerzos ajenos y leen las micro‑señales sociales como profesionales del “buen rollo”. Incluso son esos que dan las gracias cuando les dejan pasar en un paso de cebra y recuerdan lo que nos enseñaron hace décadas del “antes de entrar, dejen salir”.
Toda ayuda es un regalo
En vez de asumir la ayuda como obligatoria, la ves como un regalo. Estamos hablando de una humildad inteligente, de crear empatía, de que los demás te vean como alguien con valores incluso, principios, respeto por los demás.
Regulas muy bien las emociones
Cuando la vida se convierte en un caos (emails, reuniones, gente gritando fuerte a tu lado, atascos miles), muchas personas pierden los modales como cuando se estropea el coche, o te quedas in internet y no puedes hacer nada. Pero si tú mantienes el “por favor” y el “gracias”, incluso en modo estrés intenso, estás demostrando autocontrol emocional y una resistencia psicológica superior.
Prefieres cooperar antes que confrontar
Tu manera de pedir cosas (“¿Podrías enviarme los datos, por favor?” en vez de “Mándame los datos YA”) revela un estilo social más suave, colaborativo y menos “villano de oficina”. Esto habla de inteligencia interpersonal y voluntad de colaborar, no de imponer. Clave en un mundo colaborativo, clave en entornos digitales donde no se ‘escucha’ el tono, clave en equipos en remoto.
Son diferentes
Ni mejores, ni peores. Las personas que dicen “por favor” y “gracias” casi por reflejo suelen tener un patrón diferente detrás: han aprendido a registrar conscientemente los aspectos positivos de la vida cotidiana en lugar de centrarse exclusivamente en los déficits. Las investigaciones sobre la gratitud muestran consistentemente efectos similares:
- mayor satisfacción general con la vida
- niveles más bajos de estrés y depresión
- relaciones de pareja y familiares más estables
Estas personas no ignoran los problemas. Simplemente no permiten que las dificultades centren cualquier atisbo de esperanza. Su disposición a ayudar es visible, incluso en los días difíciles. Y necesitan ese orden y ese comunicar, por pequeño que sea. Autocontrol, no sólo personal sino de la situación.
No hay un ‘me lo merezco’
En un mundo cada vez más individualista, te conviertes en la resistencia. Estas personas dan los buenos días en el autobús, en un control de seguridad, al que arregla la máquina del café, a los que registran el acceso al gimnasio... Y sí, también dan las gracias y dicen por favor. Y no esperan esa respuesta por un ‘me lo merezco’, sino que lo hacen de manera natural. No es algo que enseñe, ni se entrene, sale.
Gratitud ante los demás
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Quienes practican de manera habitual el agradecimiento, y el ver a las personas, provocan una reacción inesperada. Hay gente que cree que no les ven, y lo hacen. Hay gente que no espera ningún saludo, y se olvidan hasta de responder. Pero quien les saluda, quien les da la gracias, quien les pide algo por favor, de repente activa un resorte de gratitud. Se activa un vínculo ante el otro, leve, pequeño, casi imperceptible, pero que se siente.
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