Sociedad

Revelan las primeras palabras del conductor del Iryo de Adamuz tras el accidente: “El ordenador tenía muchísimas alarmas”

El diario ‘El País’ ha tenido acceso a la declaración del maquinista ante la Guardia Civil horas después del accidente ferroviario.

Joaquin Corchero
Actualizado a

Más de un mes ha pasado desde aquel fatídico 18 de enero, en el que un accidente de tren en Adamuz acabó con la vida de 46 personas. El descarrilamiento de un tren de Iryo y posterior colisión de un Alvia de Renfe acabó siendo uno de los mayores accidentes ferroviarios de la historia de España, y todavía se mantiene abiertas diferentes hipótesis sobre las causas que lo provocaron.

Para esclarecer del todo lo ocurrido se cuenta con la declaración del maquinista del Iryo, que podría aportar algo de luz lo ocurrido en los instantes previos. ‘El País’ ha tenido acceso a la primera declaración del conductor del tren ante la Guardia Civil. En ella, queda reflejado que no fue consciente de cómo de grave podría ser la situación hasta que no salió de su cabina.

Al abandonarla, vio a una persona fallecida en el suelo del vagón 6 del Iryo. “El ordenador de a bordo tenía muchísimas alarmas” (como el eje bloqueado o un incendio en el coche 6), dijo en su declaración ante el Instituto Armado bien entrada la madrugada en la noche del accidente. Ante los agentes de la Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba, aseguró que el tren salió de Málaga con total normalidad y que tras 40 minutos de trayecto hizo una parada prevista.

Tras emprender nuevamente la marcha, a los diez minutos llegaron los problemas. Según la declaración, “notó tirones en su puesto de conducción y pudo ver cómo el cable de la catenaria empezó a moverse”. Para el maquinista, quizá se había enganchado el pantógrafo (una pieza superior que hace contacto con la catenaria y que trasmite la tensión eléctrica). Inmediatamente su reacción fue “provocar el frenado de emergencia” y detener la conducción. Se comunicó por radio con Adif y dijo que se “había enganchado”.

Así lo podía deducir en base a su experiencia. Lo que pensaba era que un cable podría haber arrastrado un poste, y que éste habría golpeado el tren, provocando los mencionados tirones. Desde el puesto de mando le notificaron que había descarrilado otro tren “con el que se había cruzado cuando ocurrió la incidencia de su tren”. No pudo precisar si fue antes o después del descarrilamiento. Lo que descarta, pese a no poder precisar la velocidad a la que iba, es que hubiera sobrepasado el límite, ya que está regulado por el sistema de seguridad.

Finalmente, los agentes de pidieron un veredicto. “Mil cosas”, aseguró. Según la posición en la que estaba el tren, pensaba que podía haber recibido un impacto, que podía haberse dado una rotura de carril o que el otro tren ya viniese descarrilado. Pero, no obstante, era una “opinión personal” apenas unas horas después del accidente.

Un segundo maquinista a bordo

En el tren de Iryo iba un segundo maquinista, que viajaba como pasajero tras haber acabado su jornada en el tren anterior. Se situó en el coche 1 para “controlar” a un usuario que estaba “siendo un pesado con una azafata”. Según recuerda, notó una sacudida que hizo moverse todo y volar por los aires las tazas del catering.

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Entonces, el tren se paró de forma brusca y escuchó a su compañera pedir un médico desde el coche 6. En ese momento se dio cuenta de que ese convoy estaba inclinado, lo que fue a informar a su compañero, al que describe como “una persona con mucha más experiencia en la conducción de trenes”.

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