Qué son los bogies, los ‘pies de acero’ a la vista de todos que permiten a los trenes viajar a 300 km/h con una estabilidad milimétrica
Son responsables de que millones de pasajeros viajen con suavidad, de que los trenes puedan tomar curvas imposibles para un vehículo rígido y de que la alta velocidad sea segura y confortable.
A simple vista pasan desapercibidos, ocultos bajo la carrocería y cubiertos de grasa y polvo. Pero sin ellos, ningún tren moderno (ni un AVE, ni un mercancías, ni un tranvía) podría moverse con seguridad. Son los bogies, los llamados “pies de acero” del ferrocarril: estructuras metálicas independientes que sostienen las ruedas, absorben vibraciones, permiten tomar curvas y garantizan que un convoy de cientos de toneladas pueda circular a 300 km/h con una precisión quirúrgica.
La pieza clave que sostiene y guía al tren
Un bogie es, en esencia, un pequeño chasis que se sitúa bajo cada extremo de un coche o locomotora. En él se montan dos o más ejes, las ruedas, los sistemas de suspensión, los frenos y, en algunos casos, los motores de tracción. Su función es doble:
- Repartir el peso del vehículo entre varios ejes para no dañar la vía.
- Girar de forma independiente respecto al coche, permitiendo que el tren se adapte a las curvas sin forzar la estructura ni los raíles.
Este diseño, ideado en el siglo XIX, revolucionó el ferrocarril al permitir trenes más largos, más pesados y mucho más rápidos. Hoy, los bogies incorporan suspensiones avanzadas, sistemas electrónicos de control y materiales de alta resistencia que reducen vibraciones y aumentan la estabilidad incluso a velocidades de alta velocidad.
Estabilidad milimétrica a 300 km/h
A 300 km/h, cualquier imperfección en la vía o en el tren se multiplica. Por eso los bogies son auténticas piezas de ingeniería de precisión:
- Mantienen las ruedas alineadas con los raíles.
- Absorben golpes y oscilaciones.
- Garantizan que el tren no “serpentee” ni se desplace lateralmente.
- Integran frenos capaces de detener miles de toneladas con seguridad.
En los trenes de alta velocidad, los bogies pueden ser incluso articulados, compartidos entre dos coches, lo que reduce peso y mejora la estabilidad del conjunto.
El caso del accidente en Adamuz
Aunque su fiabilidad es altísima, los bogies también pueden ser objeto de investigación cuando ocurre un incidente ferroviario. Tras el reciente choque en Adamuz (Córdoba), los ingenieros han señalado dos posibles hipótesis:
- Una rotura en la vía justo antes del paso del tren.
- Un fallo en los bogies del sexto vagón, que podría haber provocado una desviación anómala o un descarrilamiento parcial previo al impacto.
Los expertos subrayan que estas investigaciones son complejas y requieren analizar tanto la infraestructura como el material rodante. Los bogies, por su papel crítico en la estabilidad, suelen ser uno de los primeros elementos revisados: desde el estado de las ruedas hasta la suspensión, los frenos o el punto de giro que los une al coche.
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Pese a su importancia, los bogies rara vez reciben atención. Sin embargo, son responsables de que millones de pasajeros viajen cada día con suavidad, de que los trenes puedan tomar curvas imposibles para un vehículo rígido y de que la alta velocidad sea segura y confortable.
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