Nicklas Brendborg, biólogo molecular: “Si todo lo que pasa en nuestra vida es online, desconectar se convierte en aislamiento”
El biólogo molecular danés nos cuenta a Diario AS cómo la tecnología y la industria alimentaria han convertido nuestros instintos en negocio.
¿Sabías que tu adicción al móvil, a las redes sociales y a la comida ultraprocesada no es falta de voluntad? El biólogo molecular Nicklas Brendborg (Dinamarca, 1996), autor del libro Superestimulados, editorial Destino, explica cómo la tecnología y la industria alimentaria manipulan nuestros instintos.
Es un joven biólogo molecular danés que desarrolla su labor investigadora en la Universidad de Copenhague. Su nombre se hizo conocido internacionalmente gracias a La medusa inmortal, un bestseller sobre longevidad que lo situó entre los divulgadores científicos más influyentes. Finalista del prestigioso Royal Society Science Book Prize y miembro del Programa Internacional de Talento Científico de Novo Nordisk, Brendborg combina rigor científico con una mirada crítica sobre la sociedad contemporánea. En su nuevo libro, Superestimulados, analiza cómo la biología y la tecnología se entrelazan para moldear nuestros hábitos, desde la alimentación hasta el uso compulsivo de pantallas, y propone claves para recuperar el control en un mundo diseñado para mantenernos enganchados, cuenta cómo afectan a la salud mental, la alimentación y qué hacer para desconectar. Hablamos con él para Diario AS para conocer de cerca qué nos está pasando, a muchos niveles, no sólo digital, para que no podamos desconectar en muchos momentos.
¿Qué son los superestímulos y por qué nos enganchan?
Los superestímulos son versiones exageradas de lo que nos atrae. “Igual que un ave prefiere un huevo artificial más grande y brillante que el suyo, nuestro cerebro se engancha a estímulos diseñados para ser irresistibles: comida ultraprocesada, redes sociales, videojuegos”, explica Brendborg.
“Cuando gran parte de la vida ocurre online, desconectar puede sentirse como aislamiento”, y es que a veces pensamos que lo que tenemos delante, en la mano, en la pantalla, es la vida real, y sólo es una pequeña ventana, pero el mundo está ahí fuera.
No es falta de voluntad, es biología
“Pensamos que es una lucha entre nuestro deseo y nuestra fuerza de voluntad, pero competimos contra miles de expertos y millones en inversión para diseñar productos que nos enganchen”, advierte el autor. “Es una pelea injusta”, nos detalla. Industrias de diferentes sectores trabajando para que nos enganchemos a una serie, una pantalla, una comida, comprar...
Cómo desconectar y recuperar el control
Brendborg propone pausas digitales y cambios en la dieta: “Tomar descansos del móvil, salir a caminar, leer un libro. Con la comida, funciona igual: si reduces el azúcar unas semanas, recuperarás la sensibilidad y disfrutarás más de lo natural”. Lo mismo con la sal, por ejemplo.
Niños y adolescentes: la generación hiperestimulada
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“Hoy crecen rodeados de pantallas, videojuegos y comida rápida. Su cerebro se acostumbra a niveles altísimos de estímulo, y eso afecta su atención y salud futura. Necesitamos ofrecer alternativas reales: actividades fuera de la pantalla, experiencias, libros”, detalla desde Copenhague.
5 consejos para reducir superestímulos
- Haz pausas digitales: establece franjas sin móvil ni redes sociales.
- Recupera sabores naturales: reduce el azúcar y los ultraprocesados durante dos semanas.
- Crea entornos menos estimulantes: evita comer frente a pantallas y limita notificaciones.
- Busca actividades analógicas: leer, caminar, cocinar, practicar deporte.
- Educa desde la infancia: ofrece opciones sin pantallas y fomenta juegos creativos.
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