María, la jubilada que apenas le alcanza para vivir tras 40 años trabajando de limpiadora: “Me privo de muchas cosas”
Tras más de cuatro décadas cotizando en Luxemburgo, enfrenta una pensión insuficiente y se ve obligada a trabajar de manera informal para cubrir gastos.
María, una mujer portuguesa de 65 años, dedicó más de 40 años de su vida laboral a trabajar como limpiadora en Luxemburgo con la esperanza de que, al jubilarse, su pensión le permitiera vivir con dignidad. Sin embargo, al recibir su primera pensión descubrió que los ingresos no eran suficientes para cubrir sus gastos básicos: recibe alrededor de 1.100 euros al mes, de los cuales unos 500 se destinan a pagar el préstamo de la casa que construyó en Portugal.
María (bajo un nombre falso) ha contado a Contacto.lu que la situación es tan ajustada que ha tenido que volver a trabajar realizando limpiezas sin contrato ni declaración para complementar ese ingreso insuficiente.
Para sobrevivir en un país donde el coste de vida es alto, la jubilada se ve obligada a aceptar trabajos informales en hogares y oficinas varias veces a la semana. “Me privo de muchas cosas para llegar a fin de mes”, afirma con resignación, explicando que debe priorizar los gastos y dejar de lado cualquier ocio o imprevisto médico que pueda surgir.
Por qué sigue trabajando
Aunque Luxemburgo es conocido por tener un sistema de pensiones relativamente generoso en comparación con otros países europeos, la realidad de María muestra que no siempre es suficiente.
En teoría, una persona que ha cotizado 40 años tendría derecho a una pensión mínima que ronda cifras más altas según los esquemas oficiales europeos, pero su pensión real es considerablemente más baja debido a que su salario durante buena parte de su carrera fue modesto y la fórmula de cálculo se basa en las cotizaciones y los ingresos realmente percibidos.
A esto se suman otros factores que afectan a su economía personal: sus dos hijas, ya adultas, a veces requieren apoyo económico para gastos puntuales, y María contribuye con lo que puede, aunque sabe que eso reduce aún más los escasos recursos de su propia jubilación.
Un problema más amplio
El caso de María no es aislado. Aunque muchos jubilados en Luxemburgo perciben pensiones que garantizan unos ingresos básicos tras décadas de cotización, hay quienes, especialmente en trabajos de bajos salarios como limpieza, se enfrentan a prestaciones que no alcanzan para vivir con dignidad, especialmente en contextos de alto coste de vida.
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