La colosal presa helmántica construida en 1970: es uno de los motores hidroeléctricos de España con un muro digno de ‘Juego de Tronos’
La presa de Almendra, en Castilla y León, es una de las grandes por capacidad, y la más alta de toda España, con 202 metros.
Las últimas semanas, marcadas por las intensas lluvias caídas en gran parte de la península, han aliviado la situación hídrica de España. Los embalses de todo el país se sitúan por encima del 75%, con más de 43.300 hectómetros cúbicos de agua embalsada. Una cifra muy cercana a la capacidad máxima que pueden albergar los 374 embalses del país, que asciende a los 56.043 hectómetros cúbicos. El año pasado, a estas alturas, el porcentaje se quedaba en el 58,14%.
España cuenta, según el inventario del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, con más de 2.000 presas, entre grandes y pequeñas. Y aunque muchas son iguales (o muy similares) y desempeñan una misma función, hay otras que destacan por algún motivo. Es el caso de la presa de Almendra, ubicada en el río Tormes a la altura de los municipios de Almendra (Salamanca) y Cibanal (Zamora).
Una construcción que destaca por sus grandes dimensiones: también conocida como salto de Villarino, es la más alta de España, con 202 metros de altura (y 567 metros de longitud), y su embalse es el tercero por capacidad (con 2.649 hectómetros cúbicos). Esta presa es de tipo bóveda, y para su construcción, entre 1964 y 1970, fue necesaria una excavación de 1,5 millones de metros cúbicos. Con ello se dio cabida tanto a la construcción en sí como a las 8.650 hectáreas de su superficie total.
El gran muro de hormigón
En su construcción se estima que se emplearon más de 2.400.000 metros cúbicos de hormigón, siendo una de las grandes obras de ingeniería hidroeléctrica levantadas en España. Los periódicos de la época estimaban su coste entre los 4.000 y los 10.000 millones de pesetas (entre 24 y 60 millones de euros).
Es también una de las presas más grandes de Europa, motivo por el que fue conocida como el Mar de Castilla. Pero las instalaciones no incluyen únicamente el embalse, sino también un tubo que conecta con el río Duero y con una central hidroeléctrica. Una galería de 15 kilómetros y un diámetro de 7,5 metros, excavada en la roca y revestida por hormigón.
Una central que fue construida en el término de Villarino de los Aires, de ahí el sobrenombre por el que se le conoce. En dicha localidad se construyeron los poblados de La Rachita y Santa Catalina, a fin de dar cobijo a los empleados de la central. Su construcción fue un derroche de ingenio, con unas turbinas que no se encuentran a pie de presa. Dichas turbinas tienen una doble función: giran para producir electricidad, pero también lo hacen al contrario para bombear agua, moviendo 232.000 litros por segundo.
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Pero su construcción no estuvo exenta de polémica: para llevarla a cabo, los casi 400 vecinos de Argusino tuvieron que abandonar sus casas antes de levantarse la presa. El municipio fue finalmente anegado por las aguas de la presa, y el término municipal fue repartido entre los municipios de Villa del Buey y Salce, en 1968.
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