Europa apunta al motor del ‘oro pardo’ español y 20.000 familias se unen en un acto de resistencia en Extremadura
La Declaración institucional unánime de la Asamblea regional quiere seguir siendo el clúster europeo del tabaco competitivo, trazable y sostenible.
Extremadura no es un actor más en la cadena del tabaco: es el clúster que sostiene casi todo el primer eslabón del negocio en España y uno de los polos más relevantes de Europa. Los datos más recientes lo confirman: la comunidad concentra el 99% del cultivo y de la primera transformación de hoja en el país y se consolida como principal región productora europea, con una huella económica total de 126 millones de euros y 69 millones de valor añadido en el primer eslabón (cultivo + primera transformación). Una hoja que ha sido reconcida por su alta calidad para el tabaco calentado, la alternativa menos dañina.
Además, alrededor del 74% de la producción se exporta, unos 70 millones de euros canalizados a través de tres multinacionales con sede en España. El empleo asociado ronda los 2.000 puestos equivalentes a jornada completa (cerca de 1.168 directos), con epicentro en La Vera, Campo Arañuelo, Talayuela y Navalmoral de la Mata. Todo ello en un entorno de mayor presión regulatoria y fiscal a nivel nacional.
Ese peso productivo no es coyuntural. El informe Afi–Mesa del Tabaco presentado en Cáceres en noviembre de 2025 (con participación de OITAB, CETARSA y la Junta de Extremadura) actualiza la radiografía socioeconómica regional: Extremadura sigue siendo el núcleo del cultivo y de la primera transformación en España; el valor añadido directo del primer eslabón (69 millones de euros) representa prácticamente el 99% del total nacional, y el impacto agregado (directo, indirecto e inducido) eleva la huella a 126 millones de euros.
El sector ha triplicado su rendimiento exportador desde 2010 pese a la reducción de superficie cultivada, gracias a mejoras de eficiencia, sostenibilidad (biomasa en secado) y trazabilidad, y a la estabilidad de relaciones de suministro con la industria.
La significación económica contrasta con una tensión regulatoria y fiscal creciente a nivel estatal. Por un lado, la recaudación asociada al tabaco alcanzó niveles máximos recientes: en 2024 el Estado ingresó 8.965 millones de euros (7.210 millones en en Impuestos Especiales y 1.755 millones de euros en IVA) pese a que las ventas en unidades siguieron descendiendo; la explicación está en subidas impositivas y en los precios.
Con datos hasta noviembre de 2025, los impuestos especiales ya sumaban 6.722 millones, con proyección de cerrar por encima de 7.000 millones. A ello se añade la implantación en 2025 del Impuesto Especial sobre líquidos de cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina (0,15–0,20 €/ml según nicotina; 0,10 €/g en bolsas), que ensancha la base fiscal de los productos emergentes.
Por otro lado, avanza el debate sobre empaquetado genérico, nuevas prohibiciones (p. ej., terrazas) y más fiscalidad, que unas veces entran y otras salen de los borradores normativos. En 2025, Sanidad impulsó nuevas restricciones, mientras Hacienda consolidaba el récord de ingresos, un choque de objetivos que se percibe con nitidez en el comercio minorista y en los territorios productores. La evidencia comparada advierte de un fenómeno colateral: cuando el diferencial de precio se amplía con rapidez, crece el consumo “no doméstico” /ilícito, falsificado o transfronterizo) y se erosiona la base fiscal y la competencia leal.
En España, el consumo no doméstico se duplicó en el primer semestre de 2025 hasta el 10,2% del total, con una pérdida tributaria estimada de 467 millones ese semestre; además, se detectó un repunte de falsificaciones (1,7%) y fábricas clandestinas. En este contexto, la política pública no puede ser ciega al mapa productivo.
Un acuerdo unánime
El 27 de marzo de 2025, la Asamblea de Extremadura aprobó por unanimidad (PP, PSOE, Vox y Unidas por Extremadura) una Declaración Institucional de apoyo al sector que no niega los objetivos sanitarios, pero exige proporcionalidad regulatoria, evaluación rigurosa de impacto socioeconómico y diferenciación por riesgo entre categorías de producto (incluida la transición hacia alternativas de menor riesgo, como el tabaco calentado). La Declaración subraya además el rol del tabaco como motor de empleo y ancla demográfica en comarcas rurales, y recuerda que Extremadura concentra el 98–99% de la hoja española y cerca del 20% de la producción europea.
Los indicadores oficiales permiten seguir el pulso del sector. El Comisionado para el Mercado de Tabacos publica series de ventas, precios y comercio exterior por comunidades y provincias, útiles para estimar márgenes y sensibilidad al precio, mientras que el MAPA detalla superficies, rendimientos y la posición relativa de España en la UE‑27 (en 2023, cerca del 14% de la producción europea de hoja), con desagregación por variedades (Virginia y Burley).
La transparencia de CETARSA (cuentas 2024) añade detalles a costes y compras de hoja. Esta batería estadística es clave para diseñar medidas con sesgo de precisión y para activar umbrales de alerta cuando el consumo no doméstico supere niveles de riesgo.
Lo que se juega Extremadura (y cómo blindarlo)
- Empleo y VAB (Valor Añadido Bruto) rural. El primer eslabón aporta 69 M€ de VAB y el conjunto de la cadena 126 M€ en la comunidad; cualquier shock de demanda formal (p. ej., por desplazamiento a ilícito) repercute directamente en rentas agrarias y proveedores locales (transporte, inputs, servicios).
- Exportación y divisas. Con cerca del 74% de exportación (que podría llegar a ser de 70 millones de euros), los términos de acceso a mercado y la estabilidad regulatoria interna condicionan contratos y precios; una señal regulatoria errática aumenta prima de riesgo y debilita poder de negociación frente a compradores internacionales.
- La modernización (biomasa en secado, trazabilidad, riego eficiente) ya está en marcha; es el flanco que más retorno marginal promete (coste/tonelada estabilizada) y que ayuda a preservar ventaja comparativa europea.
Para una comunidad que aporta el 99% de la hoja española y lidera Europa, el debate no es si regular, sino cómo regular sin desfondar un clúster que genera empleo de calidad, cohesión territorial y exportaciones, y que contribuye a unas cuentas públicas donde la recaudación asociada al tabaco marca máximos recientes. La Declaración institucional unánime de la Asamblea de Extremadura fija una pauta sensata: proporcionalidad, evidencia, evaluación socioeconómica y transición hacia categorías de menor riesgo. El resto es método: datos oficiales, umbrales de alerta para el no doméstico, y una trayectoria fiscal y regulatoria predecible que permita seguir diciendo, con cifras y no con eslóganes, que Extremadura es el clúster europeo del tabaco competitivo, trazable y sostenible.
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Por eso, es más que noticiable que el hecho de que la producción de tabaco en la región de la que están vinculadas unas 20.000 familiasy tiene como epicentro a las comarcas de Campo Arañuelo, La Vera y Alagón, también es especialmente importante el peso de la actividad en los municipios de Navalmoral de la Mata y Talayuela, se hayan puesto todos los representantes políticos de acuerdo para rechazar la propuesta de Bruselas. Hay que destacar que según la última edición del informe Relevancia Socioeconómica del Sector del Tabaco en España, en las fases de cultivo y primera transformación del tabaco en Extremadura las mujeres representan el 46,4% de los trabajadores afiliados a la Seguridad Social.
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