Sociedad

El muro de defensa, el “héroe del pueblo” que ha salvado a Lora del Río de la crecida del Guadalquivir: “Antes de él, por aquí íbamos en canoa”

Varios ciudadanos de Sevilla se ven obligados a evacuar sus hogares y utilizar ladrillos y bombas para evitar que el agua del arroyo inunde sus propiedades.

Rocío Ruz
Actualizado a

Los vecinos del barrio del Calerín, Sevilla, son desalojados de sus casas tras el paso de las borrascas por el sur peninsular. Lora del Río, el arroyo que cruza la ciudad y bordea el barrio del Calerín, sufre un desbordamiento que deja las alcantarillas saturadas y los imbornales desbordados. El arroyo, ahora convertido en un afluente capaz de sepultar el puente romano de la ciudad y arrastrar olivos de hasta dos metros de altura, parece contenerse gracias a las medidas de contención y el promontorio levantados en 2010 después de la riada que sufrió la ciudad.

“El muro de defensa es el héroe de Lora del Río”, afirma María José González, jefa de la empresa Goara, encargada de proporcionar bombas y cualquier tipo de material útil para los operadores municipales y sus refuerzos. “El cauce generalmente está casi seco. El arroyo nace en la Sierra de Constantina y por aquí desemboca en el Guadalquivir, pero ahora ya no corre hacia el río, ahora es el río el que se mete en el arroyo”, explica González mientras señala cómo el cauce del afluente fluye hacia el norte en vez de hacia el sur, como le corresponde.

El muro de contención permite que callejones, como el de Churre, queden apartados de la rápida corriente que empuja el río tras su paso. Algunos vecinos recuerdan cómo era la situación antes de su levantamiento en 2010, una situación muy diferente a la de ahora. El muro permite mantener la corriente alejada de las calles y evitar que el agua llegue hasta la avenida del Castillo. Detrás de él, varios vecinos se asoman y comprueban cómo el agua les llega hasta el pecho.

Ladrillos en las puertas

Varios vecinos usan fregonas y escobas para poder limpiar sus propiedades tras la entrada de grandes cantidades de agua a sus interiores. Según informa el Diario de Sevilla, el segundo sitio más afectado por el paso de las borrascas por Málaga es el puente que cruza el arroyo. Desde ese punto se puede observar a su derecha el Calerín, donde unos 40 vecinos fueron desalojados de sus viviendas por el aumento del nivel del río y las lluvias constantes.

Carmen Rincón, encargada del polvero de Cubas Hermanos Rincón situado en el barrio malagueño, confiesa cómo este sábado achicaron sin descanso agua con una bomba. Sin embargo, sus intentos por devolver la normalidad a su propiedad, las lluvias incrementaron y les obligaron a detener sus labores. “Ha sido horroroso”, exclama ella recordando la situación. “Ya está el arroyo aquí”, añadió mientras veía cómo el agua volvía a entrar en su negocio.

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Algunos vecinos utilizan ladrillos de gran tamaño para tapiar las partes bajas de las puertas de sus propiedades e impedir que el agua procedente del arroyo y las fuertes lluvias entre. “A mí me han avisado tras la tromba y cuando he entrado en la cocina estaba mi padre tan tranquilo con el agua por las piernas”, explica Carmen. “Hemos sacado todos los santos del pueblo para que llueva. Ahora qué vamos a hacer, tenemos que conformarnos”, añade María José.

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