El hombre que se compró una isla desierta en 1962 por miles de dólares: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos
La dedicación del británico en la isla se convirtió en una inspiración a favor de la preservación ambiental a nivel mundial.
Brendon Grimshaw fue el último propietario de la “Isla del Medio”, ubicada en los archipiélagos de Seychelles, en el continente africano. Tras su adquisición en 1962, el británico apostó por la preservación ambiental de la isla y, junto con la ayuda de su amigo René Antoine Lafortune, alcanzaron con éxito su objetivo.
Su trabajo se convirtió en un ejemplo de respeto por la vida silvestre a nivel mundial, inspirando movimientos conservacionistas durante generaciones. La isla, también conocida como isla Moyenne, cuenta con una rica biodiversidad, senderos naturales y una preservación ambiental por parte de Grimshaw y su compañero que transformó la zona en un santuario ecológico.
La isla está abierta a visitantes, quienes pueden disfrutar de los paisajes paradisiacos que ofrece la zona y contemplar las tortugas gigantes terrestres que frecuentan por las playas. A pesar de su apertura al público, la isla Moyenne sigue siendo un ejemplo de preservación ambiental y se recomienda a los visitantes respetar tanto su fauna como su flora.
Plantaron 16.000 árboles
Según informa el medio portugués de Diario do litoral, la isla se encontraba desolada en el momento en el que Grimshaw decidió comprarla en 1962. La falta de vegetación erosionó el suelo con el tiempo, así como la fauna y las zonas protegidas desaparecieron, victimas de la desolación. En el archipiélago de las Seychelles, donde se ubica la isla Moyenne, existen otras islas consideradas en el pasado con un atractivo económico evidente.
Restaurar la isla Moyenne parecía inviable, pero esto solo motivó aún más a Grimshaw, quien se propuso devolver a la isla su antiguo esplendor. A partir de ese momento, el británico y su amigo abrieron senderos de forma manual, identificaron especies de plantas apropiadas para la zona y planificaron una estrategia ecológica para devolver el aspecto original de la isla.
De acuerdo con sus estudios, Grimshaw eligió la caoba por su resistencia estructural, lo que le permitiría a la isla poder mantener un aspecto frondoso. El británico también añadió palmeras por su capacidad de refugio y alimento. En total fueron 16.000 los árboles que ambos plantaron en la isla.
No está a la venta
El resultado fue un ecosistema libre, donde las tortugas gigantes terrestres, consideradas en peligro de extinción, pudieron volver a la isla, al igual que pasó con las aves y los insectos. El objetivo de Grimshaw estaba claro, su idea era devolverle la vida a la isla y nunca encarceló ningún animal. No obstante, una vez recuperada la vegetación de la zona, los problemas aparecieron.
Inversores inmobiliarios ofrecían ofertas multimillonarias a Grimshaw para establecer propiedades en la isla. Las llamadas y visitas eran constantes, pero el británico se mantuvo firme en su negativa. Él sabía que, en el momento en el que vendiera la isla, su destrucción sería inevitable. Los santuarios silvestres se llenarían de hormigón y la fauna se vería de nuevo limitada por la presencia humana.
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Tras su fallecimiento en 2012, la isla Moyenne se incorporó al Parque Nacional Marino de Seychelles y su legado permaneció gracias a la protección legal. El gobierno quiso mantener el deseo de Grimshaw y evitó que la isla pudiera ser monetizada. A día de hoy, su legado sigue vivo en cada uno de los árboles que cubren su superficie.
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