Dick, el jubilado de 79 años que trabaja como asesor para cubrir su pensión de 45 euros: “Disfruto haciéndolo”
Con una pensión mínima y más de medio siglo de trabajo a sus espaldas, este técnico neerlandés sigue en activo por necesidad y vocación.
A sus 79 años, edad en la que la mayoría de personas lleva más de una década jubilada, Dick den Boer continúa levantándose todas las mañanas para atender llamadas, revisar pedidos y visitar a clientes. Actualmente vive en un complejo de viviendas para mayores en Schiedam (Países Bajos), y cobra una pensión mensual de tan solo 45 euros. Por este motivo, y también porque le apasiona lo que hace, continúa trabajando como asesor y técnico especializado en electrodomésticos. “Disfruto haciéndolo”, asegura al medio Rijnmond.
Dick llegó a la edad legal de jubilación en 2011, pero dejar de trabajar nunca fue una opción real para él. Según explica, al principio fue una decisión que tomó únicamente por motivos económicos: su pensión no le permitía vivir con tranquilidad. A día de hoy reconoce que podría dejar de hacerlo, pero realmente no quiere abandonarlo, como mínimo, hasta que cumpla los 80 años el próximo mes de mayo. ¿Y por qué? Pus porque adora su trabajo.
Su rutina diaria apenas ha cambiado con el paso de los años. Sigue comenzando su jornada a las 8:00 de la mañana y se dedica a atender por teléfono a todo tipo de clientes que tienen electrodomésticos averiados o que están interesados en comprar algunos nuevos. “Muchas veces les atiendo desde la cama, ya que eso no lo pueden ver”, comenta con humor. Poco después de levantarse, se sienta frente al ordenador y organiza su día. A partir de as 10:00 es cuando llegan las visitas presenciales, y ahí es cuando comienza el verdadero jaleo. “Nunca sé a qué hora acabaré. A veces se alarga hasta las 19:00 de la tarde”, explica Dick.
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Dick no quiere dejar de trabajar hasta los 80 años
A pesar de lo mucho que le gusta su empleo, él nunca soñó con ser empresario. Comenzó a trabajar como electricista con tan solo 16 años y, tras superar el servicio militar, continuó en una empresa de Schiedam dedicada también a la venta de pequeños electrodomésticos. Cuando la compañía decidió abandonar ese sector en los años sesenta, le ofrecieron continuar como autónomo. Dick aceptó la propuesta sin pensárselo dos veces, y desde 1975 se ocupa tanto de la venta como del mantenimiento, tratando con clientes de toda clase.
Pero el gran problema llegó con la jubilación. “Solo trabajé doce años por cuenta ajena, y de ahí me quedó una pensión de 45 euros al mes”, explica. Durante sus 35 años como autónomo no siempre pudo ahorrar, y en épocas de crisis, tuvo que tirar de sus fondos para sacar adelante a su familia. A pesar de ello, insiste en que para él, trabajar no es ningún castigo. “Tenemos la pensión estatal y no nos vamos a morir de hambre. Podría dejarlo hoy mismo, pero lo hago con mucho gusto. Prácticamente es mi hobby”. Tras 50 años como autónomo, incluso el alcalde de Schiedam decidió personarse en su hogar para felicitarlo por su larga trayectoria. Dick se lo agradeció de corazón, pero ni siquiera en ese momento dejó de pensar en su trabajo. “Esa tarde tuve que ir a cada de un cliente a conectar un vídeo”. ¿Qué te parece su historia?
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