Sociedad

Denuncia a su compañero por robo, la empresa le despide, el juzgado lo anula y llega una gran indemnización de casi 24.500 euros

Un despido en Francia por denunciar un posible robo termina con indemnización millonaria.

Becario de Actualidad en As
Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente estudiante del Máster en Periodismo Multimedia Profesional en la misma institución, su trayectoria académica y profesional está marcada por una pasión por la escritura que le acompaña desde la infancia.
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En Francia, en mayo de 2022, un trabajador nocturno vio a su compañero salir con barras metálicas y pensó que estaba robando. Alertó inmediatamente a su jefe de equipo, quien lo tranquilizó diciendo que se trataba de una recuperación autorizada, ya que el metal debía ir al contenedor.

Por la mañana, el mismo empleado, inseguro sobre lo que le había dicho su jefe, informó al director, calificando la situación como un robo y asegurando incluso que había tomado fotos. Estos sucesos se difundieron rápidamente por la fábrica.

Esa noche, cuando el jefe de equipo se cruzó con él, lo recriminó por haber informado al director. Lo más grave ocurrió cuando se encontró con el trabajador acusado de robar y ambos llegaron a las manos, siendo separados por otros dos empleados.

Despido por “falta grave”

Días después, el empleado denunciante recibió una carta de despido por “falta grave”, acusado de provocar la pelea e ignorar las instrucciones jerárquicas.

Decidió llevar el caso a los juzgados alegando que solo quería proteger a la empresa. En primera instancia, su despido se consideró justificado y se le condenó incluso a pagar 1.500 euros. A pesar de ello, apeló la decisión.

En el Tribunal de Apelación, su abogado argumentó que actuó de buena fe y ejerció su libertad de expresión como empleado, derecho protegido por el Código del Trabajo. La empresa, por su parte, calificó su conducta como “provocativa” y alegó “malas relaciones” ya señaladas en una entrevista anual de 2021.

Henri Guyot, abogado laboral, explicó: “El empleado conserva su libertad de expresión, salvo abuso. A menos que haga comentarios ofensivos, difamatorios o excesivos. Aquí solo expresó una duda, sin intención de causar daño. Una denuncia leal, aunque torpe, no debe ser penalizada”.

El tribunal coincidió con esta argumentación y señaló que no existían pruebas de que el trabajador quisiera causar daño:

El mero hecho de haber contactado con la dirección para denunciar los hechos, después de haber informado a su jefe de equipo, no puede considerarse incumplimiento que justifique una sanción, y mucho menos un despido”.

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Por tanto, se determinó que el despido carecía de causa real y seria. La empresa fue condenada a pagar al exempleado un total de 25.480 euros: 5.771 euros de preaviso, 577 euros de vacaciones pagadas, 6.132 euros de indemnización legal por despido, 10.000 euros por daños y perjuicios y 3.000 euros en costas judiciales.

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