Bill Gates, empresario: “Las pequeñas mejoras constantes son la clave de los grandes logros”
Desarrolló el sistema operativo MS-DOS en 1981, que posteriormente se convertiría en Windows 3.1 en 1992, el sistema operativo que evolucionó en múltiples versiones mejoradas que continúan integradas en multitud de ordenadores en todo el mundo.
De William Henry Gates III (Seattle, 1955), más popularmente conocido como Bill Gates, se ha escrito casi de todo. Empresario, informático y filántropo estadounidense, ha cambiado el mundo por ser el cofundador (junto a Paul Allen) de la empresa de software Microsoft. Considerado uno de los hombres más ricos del mundo, se estima que tiene una fortuna de 136.000 millones de dólares.
Con las cuentas saneadas, se piensa mejor. Una de sus frases más célebres es sobre el avance, sobre desarrollo, sobre futuro, evolución, progreso. “Las pequeñas mejoras constantes son la clave de los grandes logros”. Una frase que puede aplicarse a cualquier sector, desde el tecnológico (siempre hay espacio para la mejor), hasta el social (las personas cambian, la vida cambia), hasta el literario (una mejor frase, una mejor estructura, un mejor verbo).
Y es que el éxito, el progreso, camina despacio. Es lo que conoce Gates, que ha practicado, que ha vivido en su carrera. Cuando a los 13 años creó un programa de tres en raya era diferente. No era un gran reto, pero sí para él y con la tecnología de la época. Cuando en 1972 creó una máquina pequeña para procesar datos sobre el tráfico de la ciudad, considerada su primera empresa, Traf-O-Data (1972), nadie podía imaginar que su experiencia iba a hacer que el mundo le conociera y utilizara sus ideas.
Son esas mejoras, esos cambios, ese intentar algo más el que hace que todo avance. Lo mismo que en cualquier relación personal, nadie es igual a hace un año, nadie será igual dentro de 5 años. Los cambios, las circunstancias, la tecnología, las experiencias (buenas, malas y regulares), modifican y evolucionan. Gates desarrolló el sistema operativo MS-DOS en 1981, que posteriormente se convertiría en Windows 3.1 en 1992, un sistema operativo que evolucionó en múltiples versiones mejoradas que continúan integradas en multitud de ordenadores actuales.
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Y son esas pequeñas mejoras constantes las que debemos ser capaces de integrar en el día a día, incluso en nuestra propia casa, incluso en nuestra propia rutina deportiva, por ejemplo, esa guía de una dominada más, una flexión más, un minuto más de carrera. Porque esa base será “la clave de los grandes logros”, de las medallas, de un mejor tiempo, de una mejor forma física, de un contrato cerrado, de una venta más.
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