Anna Vicen, coach: “Cuando tu pareja mira una pantalla en vez de mirarte a ti en la cama, tu cerebro interpreta un microrrechazo”
Entrevistamos a la experta en parejas con motivo del estudio que afirma que el 60% de los dormitorios españoles la última luz que apagan por la noche es la de un dispositivo.
El dato es triste. Como personas, y como parejas. En el 60% de los dormitorios españoles, la última luz que se apaga cada noche no es la de una lámpara, sino la del móvil. La cifra, revelada por el estudio Intimidad y Pantallas impulsado por Pikolin, es solo la punta del iceberg de una realidad silenciosa: las pantallas se han convertido en el tercer invitado permanente en la cama de miles de parejas españolas.
Para entender cómo este hábito erosiona la intimidad tanto a nivel emocional, como a nivel físico y también la parte psicológica, hemos hablamos con Anna Vicen Renner, coach de terapia de parejas y portavoz del estudio. Su visión es clara: “La intimidad no desaparece de golpe; se desgasta cuando dejamos de estar presentes”.
El último reducto de intimidad… ¿invadido?
Vicen lo resume con una frase que incomoda porque es cierta: “Estamos normalizando que cada uno se refugie en su pantalla justo en el momento del día que debería ser compartido”. El estudio lo confirma: 7 de cada 10 parejas usan pantallas en la cama, y casi la mitad mira el móvil con su pareja al lado sin intercambiar una palabra. Para el 46%, ese gesto tiene un impacto directo: se sienten invisibles. “Cuando tu pareja mira una pantalla en vez de mirarte a ti en un espacio tan íntimo como la cama”, explica Vicen, “tu cerebro interpreta un micro rechazo. Es como un mensaje inconsciente: ‘lo que hay ahí dentro es más interesante que tú’. Ese micro rechazo repetido cada noche, añade, “erosiona la autoestima personal, pero también la autoestima de pareja”.
Los síntomas de alarma que ya no vemos
A menudo, dice Vicen, las parejas llegan a terapia sin identificar que el móvil es parte del problema. Preguntada sobre qué señales deberían activar las alarmas, y no duda:
- Ignorar la presencia física: “Tu pareja te habla y respondes sin levantar la vista del móvil”.
- Cerrar el día con la pantalla, no con la persona al lado.
- Usar el móvil como vía de escape emocional: “Para calmarte, entretenerte o buscar atención”.
Pero recalca algo importante: “No estamos para juzgar. El objetivo es que las parejas tomen conciencia”. Y así llegamos a menos deseo, menos presencia, menos conversación. El estudio revela que 1 de cada 3 españoles no conversa con su pareja antes de dormir. Y casi la mitad cree que habría más momentos de intimidad o sexo si no hubiera móviles en la cama. Para Vicen, la explicación es obvia:
“El deseo necesita miradas, contacto, palabras, respiraciones compartidas. Si la mirada está atrapada en la pantalla, todas esas vías se bloquean”. Incluso propone algo inesperado: “Usemos el móvil a favor de la pareja. Si ves algo interesante, utilízalo para iniciar una conversación que os acerque. La clave no es demonizarlo, sino usarlo de forma consciente”.
Las parejas jóvenes, las más vulnerables al conflicto
El informe insiste: el 61% de las parejas jóvenes ha discutido por el uso del móvil en la cama. ¿La razón? Vicen lo explica con precisión clínica: la inmediatez: “Han crecido con el feedback instantáneo; la intimidad requiere tiempos lentos”. El FOMO: “Apagar el móvil se siente como quedarse fuera del grupo”. La tolerancia a la desconexión: “Les genera tensión interna no estar disponibles”. Ese cóctel convierte el dormitorio en un campo de batalla: “Muchas discusiones surgen no por el móvil en sí, sino por lo que simboliza: falta de atención, falta de interés, distancia emocional”.
Cómo romper el círculo del phubbing
Cada vez más parejas llegan a terapia diciendo “no sabemos comunicarnos”. Anna Vicen suele devolverles la pregunta:“¿Cuándo fue la última vez que os mirasteis antes de dormir?”. Para iniciar el cambio propone tres primeros pasos:
1. Dejar el móvil fuera de la habitación. “Lo sé: parece fácil y no lo es. Muchas parejas no lo logran a la primera.”
2. Cambiar el scroll por la piel. “Cinco minutos de caricias valen más que mil likes.”
3. Recuperar la mirada. “Cerrar el día mirándose, no actualizando notificaciones.”
El reto de 21 noches para reconectar
Noticias relacionadas
Como parte del proyecto, Pikolin ha creado Intimario, el primer museo de la intimidad en Madrid, guiado por la propia Vicen. Allí lanzan #21NochesConectados, un reto para que las parejas duerman 21 noches sin móviles en el dormitorio. El objetivo: demostrar que sí se puede (aunque cueste) recuperar la presencia. “Una pareja que vino a consulta quiso intentarlo durante una semana”, recuerda Vicen. “En la siguiente sesión confesaron que no lo habían conseguido. No pasa nada. Lo importante es no tirar la toalla. La intimidad merece esfuerzo”.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí