Sociedad

Adiós a la pirámide nutricional: EEUU invierte la escala y da prioridad a estos alimentos en su nueva guía

El movimiento MAHA (“Hacer a América Saludable de Nuevo”) elimina los ultraprocesados y da prioridad a carnes y grasas no saturadas.

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De El Ejido (Almería), estudió periodismo en Málaga y trabajó en Cope y La Opinión de Málaga. En Madrid hizo un máster en periodismo internacional. Inquieto por naturaleza, le interesa la geopolítica, la exploración, la aventura y el conflicto de Israel y Palestina. Hizo los cursos de periodismo de viajes de El País y de televisión de Atresmedia.
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Estados Unidos ha invertido la clásica pirámide nutricional, la que todos hemos aprendido desde bien pequeños en la escuela y que originalmente tenía la cúspide en la parte superior. La estrategia, que pertenece al movimiento MAHA (que se traduce a “Hacer a América Saludable de Nuevo”), da prioridad visual a la proteína animal, quesos, frutas y verduras; y elimina la presencia de azúcares y ultraprocesados, tradicionalmente ubicados en la punta de la pirámide como alimentos a evitar.

Parte superior: carnes, frutas y verduras

La pirámide nutricional de EEUU es ahora una especie de peonza que favorece las grasas saturadas de las carnes rojas o el queso, aunque las recomendaciones del Gobierno sugiere que estas no superen el 10% del total de calorías diarias, en línea con el consenso científico. Bajo ese acuerdo global, MAHA aconseja a los estadounidenses el consumo de cinco piezas de frutas y verduras a lo largo del día. En la pirámide aparecen tomates, brócolis, zanahorias, fresas, naranjas, manzanas, uvas y patatas.

Asimismo, hay proteínas animales (elemento central de la nueva política MAHA). Las nuevas directrices aconsejan comer entre 1,2 y 1,6 gramos de proteínas por kilo de peso corporal, una cantidad mayor a la que se suele recomendar.

Parte central: grasas no saturadas y lácteos

En la parte central también hay grasas no saturadas, más saludables, como el del aceite de oliva, los aguacates o el de los frutos secos. Sin embargo, las directrices aconsejan cocinar con las grasas saturadas de la mantequilla o el sebo, según explica The New York Times.

También vemos lácteos, en concreto, un cartón de leche entera, aunque los expertos llevan años aconsejando tomar las versiones desnatadas para reducir el consumo de grasas saturadas.

Parte inferior: cereales y carbohidratos

Por último, en la zona inferior, la de los alimentos que se deben consumir con menor frecuencia, EEUU coloca los alimentos procedentes del cereal, como el pan. Los cereales integrales han sido relegados a la parte más reducida de la pirámide, aunque las directrices piden que se les dé prioridad.

En resumen, la nueva guía alimentaria estadounidense sugiere lo siguiente:

  • Priorizar las proteínas: huevos, aves, mariscos, carnes rojas, frijoles, guisantes, lentejas, legumbres, frutos secos, semillas y soja.
  • Evitar los ultraprocesados: envasados, preparados, listos para comer u otros alimentos salados o dulces, bebidas azucaradas, refrescos, bebidas de frutas y bebidas energéticas.
  • Evitar azúcares añadidos: “Ninguna cantidad de azúcares añadidos o edulcorantes no nutritivos se recomienda ni se considera parte de una dieta saludable o nutritiva”.
  • Fin a la guerra contra las grasas saludables: la presente en el aceite de oliva, carnes, aves, huevos, mariscos ricos en omega 3, frutos secos, semillas, lácteos enteros, aceitunas y aguacates.
  • Más cereales integrales, “ricos en fibra”, y evitar carbohidratos refinados “altamente procesados, como el pan blanco, las opciones de desayuno listas para comer o envasadas, las tortillas de harina y las galletas”.
  • Dietas más bajas en carbohidratos para controlar enfermedades crónicas: “Las personas con ciertas enfermedades crónicas pueden experimentar mejores resultados de salud al seguir una dieta baja en carbohidratos”.

Uno de cada cinco niños y adolescentes de EEUU tiene obesidad

“Gracias al audaz liderazgo del presidente Trump, estas directrices reajustarán la política nutricional federal, dando prioridad a nuestras familias y nuestros niños en nuestro camino hacia una nación más saludable. Por fin, estamos reajustando nuestro sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos reales”, explicó la secretaria del Departamento de Agricultura, Brooke Rollins.

El plan MAHA se enfoca en la salud de los niños e identifica cuatro factores que “impulsan el aumento de las enfermedades crónicas infantiles”: una dieta pobre, la exposición a químicos, la falta de actividad física y estrés crónico, y un exceso de medicalización. Si la política MAHA es efectiva, y los ciudadanos ajustan su dieta a las recomendaciones, EEUU cree que se reducirán “drásticamente” las enfermedades crónicas y el gasto en salud.

La guía nutricional incluye datos demoledores sobre la salud de los estadounidenses. Es el país desarrollado con mayor tasa de obesidad y diabetes tipo 2, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), uno de cada cinco niños y adolescentes tiene obesidad, cuya tasa es casi cinco veces mayor que la de otros países desarrollados como Francia. Por último, la esperanza de vida en EEUU es, de media, cuatro años menor que en otros países desarrollados.

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